Logan
tiene 16 años. Es el abusón de la clase. Insulta, es un vago, pega
a sus compañeros, los humilla. Un día aparece un tipo que viene del
futuro. Es él mismo, un Logan adulto. El Logan adulto dice al Logan
joven que tienen que salvar el mundo. ¿Cómo? Logan, el de 16, tiene
que acostarse con una chica de su clase.
No
olvidemos que Logan es, ante todo, adolescente y, por tanto,
estúpido.
Este
mediometraje francés tiene unos cuantos apuntes buenos, un retrato
de los adolescentes bastante verosímil. No hay frivolidad en el modo
en que trata a sus personajes, el daño que provoca un abusador.
El
entorno familiar también es realista. Un padre descerebrado -de ahí
salen las reacciones del hijo- que controla tiránicamente a sus
hijos. Está la relación con su abuelo y con el hermano pequeño.
Me
gusta cómo se desenvuelve la trama, usando como motor esos sueños
de Logan de irse a Marte para poner distancia respecto a la realidad
que no le gusta.
El
final. El clásico victimismo de la sociedad actual, el empeño por
no ser responsables de nuestros actos. Pero no sé si la peli lo
condena o está conforme con la actitud.
Bien
dirigida.

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