29/9/26

Bad Apples

Danny es un chico incontrolable. Desobediente, gamberro, cerca de lo psicópata. Imposible dar clase con él presente. Cuando Danny arroja a una compañera por las escaleras, su profesora Maria lo secuestra y lo encierra en el sótano. En clase todo el mundo es feliz, aprende y los padres están contentos. Pero, ¿ahora qué?
Brutal. Sólo había una forma de salir de este planteamiento loco: llevar la locura al extremo, volverse más loco.
La película es una sátira brutal, un canto fúnebre al fracaso educativo, a la ausencia de autoridad, a la evasión de la responsabilidad… El fracaso educativo es sólo un reflejo de la sociedad adocenada, estúpida, infantilizada. Nadie quiere problemas. Que los resuelva otro.
La película es drama, comedia y hasta terror. Pero conviene no tomárselo en serio porque todo son moralejas, humor ácido, corrosivo. Esto no va de si es moral o no secuestrar a un niño sociópata. Esto va de poner a caldo un sistema hipócrita que asienta sobre el buenismo todo tipo de perversiones, sobre las ideologías una demolición total de ideas.
Nadie piensa, nadie es responsable ética, moralmente. Evitar la autoridad paterna, esconderse de los problemas, huir cuando se nos pide responsabilidad… Es un retrato del fracaso de toda una sociedad. Europea, sospecho.
Esa reunión del AMPA es el culmen. Una secuencia maravillosa.
El director sueco (Jonatan Etzler) hace muy bien en no dar respuestas y creo que incluso hace bien en su cinismo. Viene a decirte: interpreta tú lo que quieras pero, por favor, piensa un poco, piensa una vez en la vida al menos.
Ah. Y nada idealista con los niños. Los niños sin educación son extremadamente egoístas y aquí no hay una única manzana podrida.
Con muy buen ritmo, incómoda, banda sonora intensa y una Saoirse Ronan que sostiene esta locura imprevisible en un arco de transformación hacia la sonrisa del político que vende al pueblo como éxitos sus desmanes.
-Esto es por Danny.

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