Hope
es el funeral del heroísmo. Aquí no hay ningún Jason
Statham
ni un Tom
Cruise.
Hay gente que sale por patas. Beom Seok se presenta con la chulería
que le da la placa de policía, una máscara que le dura el tiempo
que tarda en presenciar la destrucción. Lo que hay son cobardes que
hacen lo que pueden. El heroísmo surge porque no te queda otra. Hay
que reconocerle a Sung Ki que es un superviviente nato. Sobrevive a
demasiadas cosas.
Diálogos
absurdos provocados por el pánico, caídas tontas porque claro que
tiemblan las piernas, reacciones incongruentes, disparar a lo que se
mueva y cargarte a un vecino… Estos si son humanos creíbles en una
situación que los supera.
Tres
escenarios principales: el pueblo devastado en la primera parte, el
bosque en la segunda, la carretera como cierre.
Na
Hong-jin
vuelve a demostrar el dominio que tiene de la cámara y el suspense,
aunque aquí cambia de género. Impecable producción. Qué
persecuciones tan bien rodadas, qué encuadres, cómo juega con el
fuera de campo.
Tardamos
mucho en ver al monstruo pero ese tiempo estuvimos conteniendo la
respiración. Y pasa un poco más de tiempo hasta entender qué
ocurre ahí. La aparición de la agente de policía Sung Ae, con el
coche cargado de armas, cambia el escenario en una nueva dirección.
Muy
descriptiva en sangre y en… problemas instestinales. No tiene
reparos con el humor escatológico.
Qué
gozada la secuencia a toda velocidad de coche, caballo, monstruo.
Hacía mucho que no veía una locura así. Necesitaba verlo. Echaba
de menos ese espíritu aventurero, divertido y descabellado.
Corea
vuelve a jugar con los géneros del cine, los mezcla, los revuelve y
prueba a ver que sale. A mí me ha gustado mucho pero entiendo que a
otros les eche para atrás el choque de sabores.
Son
157 minutos casi sin respiro. Hay una escena entre los créditos.
Y
me parece flipante que bajo la piel de los monstruos estén Michael
Fassbender
y Alicia
Vikander.
Qué chistosos los coreanos.
Pura
diversión pero filmada con un estilazo imponente. Tensión, terror,
sangre, ciencia-ficción, toques de humor, aventura, persecuciones…
Sin miedo. Voy a decirlo una vez más: cuando caiga Hollywood
siempre nos quedará el cine de Corea del Sur.

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