31/10/26

Hope

-Si el señor Hae-sul lo dice, es verdad.
Hope es el funeral del heroísmo. Aquí no hay ningún Jason Statham ni un Tom Cruise. Hay gente que sale por patas. Beom Seok se presenta con la chulería que le da la placa de policía, una máscara que le dura el tiempo que tarda en presenciar la destrucción. Lo que hay son cobardes que hacen lo que pueden. El heroísmo surge porque no te queda otra. Hay que reconocerle a Sung Ki que es un superviviente nato. Sobrevive a demasiadas cosas.
Diálogos absurdos provocados por el pánico, caídas tontas porque claro que tiemblan las piernas, reacciones incongruentes, disparar a lo que se mueva y cargarte a un vecino… Estos si son humanos creíbles en una situación que los supera.
Tres escenarios principales: el pueblo devastado en la primera parte, el bosque en la segunda, la carretera como cierre.
Na Hong-jin vuelve a demostrar el dominio que tiene de la cámara y el suspense, aunque aquí cambia de género. Impecable producción. Qué persecuciones tan bien rodadas, qué encuadres, cómo juega con el fuera de campo.
Tardamos mucho en ver al monstruo pero ese tiempo estuvimos conteniendo la respiración. Y pasa un poco más de tiempo hasta entender qué ocurre ahí. La aparición de la agente de policía Sung Ae, con el coche cargado de armas, cambia el escenario en una nueva dirección.
Muy descriptiva en sangre y en… problemas instestinales. No tiene reparos con el humor escatológico.
Qué gozada la secuencia a toda velocidad de coche, caballo, monstruo. Hacía mucho que no veía una locura así. Necesitaba verlo. Echaba de menos ese espíritu aventurero, divertido y descabellado.
Corea vuelve a jugar con los géneros del cine, los mezcla, los revuelve y prueba a ver que sale. A mí me ha gustado mucho pero entiendo que a otros les eche para atrás el choque de sabores.
Son 157 minutos casi sin respiro. Hay una escena entre los créditos.
Y me parece flipante que bajo la piel de los monstruos estén Michael Fassbender y Alicia Vikander. Qué chistosos los coreanos.
Pura diversión pero filmada con un estilazo imponente. Tensión, terror, sangre, ciencia-ficción, toques de humor, aventura, persecuciones… Sin miedo. Voy a decirlo una vez más: cuando caiga Hollywood siempre nos quedará el cine de Corea del Sur.

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