La
fotografía es excepcional. Formato de 4:3 (cámara de 16 mm),
textura con muchísimo grano, fotogramas quemados, fuertes contrastes
de color… Muchísimos primerísimos primeros planos. Encuadres de
enorme detallismo. Parece un documental sobre las labores de un barco
pesquero en los años 60 del cinema
verité,
pero en realidad estamos en una peli de ciencia-ficción. Aunque
tardas en darte cuenta. O igual lo del viaje en el tiempo es sólo un
anzuelo para que te veas el documental.
Rose
of Nevada fue un barco pesquero que desapareció hace 30 años.
Ahora, de repente, aparece de nuevo. Amarrado y todo. Algunos
se ofrecen para ser tripulantes, volver a pescar y sacar un dinero en
un pueblo que se va a la ruina.
Algunos
están interesados en que eso ocurra.
No
vas a encontrar explicaciones acerca del viaje en el tiempo. Una
inscripción en la madera te advierte: Bájate del bardo ahora.
Yo te recomiendo que sigas porque aunque lo racional queda anulado se
trata de una película muy sensorial y emocional. Está más
interesada en libertad, destino, aceptación, aprovechar el momento…
La película pudo ponernos en la piel de dos personajes. Nos pone en
la del que más va a doler, el que pierde todo, no en el lugar del
que gana bastante.
Un
tercer personaje sería el capitán. Pero el capitán es como un
observador, alguien que sabe las reglas del juego pero no las va a
contar. Se ocupa de que todo siga adelante y no interviene salvo
necesidad.
Onírica,
inquietante, sin respuestas. Una historia de buque fantasma más bien para cinéfilos. Visualmente
muy atractiva.
Mark
Jenkin dirige, fotografía, escribe, monta, edita el sonido… Un
autor de los de antes.

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