Las
aventuras de marsupilami en los cómics se desarrollaban de dos
maneras: aventuras con su familia en Sudamérica o aventuras con
Spirou y Fantasio en Francia. ¿Qué han escogido? Pues
ninguna porque se trata de destrozar el tebeo.
Viene
a ser como una variante atroz de Paddington con chistes
para adultos: el amante de la mujer en el armario, el coche-retrete,
el seto con forma de higa… No revelo nada: esto es antes del minuto
5.
¿Sabes
qué es lo peor? Que había historias buenísimas en los cómics.
Cualquiera de ellas mejor que este guion desastroso. En el fondo el
marsupilami apenas es una pieza de decoración. La mayor parte del
metraje transcurre en un crucero, los padres en trámites de
divorcio, el niño triste y diversas situaciones caóticas algunas de
las cuales son de dudoso gusto para el supuesto público infantil al
que va dirigido. Porque sí: es muy infantiloide. Muchísimo. Pero
con chistes que, en fin…
Ya
basta, por favor, de destrozar cómics, literatura y películas
clásicas. Quiero decir: si no eres capaz de inventar algo nuevo,
¿qué te hace pensar que puedes mejorar lo antiguo? Si Spirou
y Fantasio levantaran la cabeza…
Los franceses, como Hollywood, también están empeñados en desguazar cómics clásicos. No hace mucho lo hicieron con Natacha, ahora le toca al pobre marsupilami.

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