8/8/26

Sugar. Temporada 2

-No es propio del Robert Mitchum que conozco.
La veo aquí y pienso que Sasha Calle (Val) debió continuar como Supergirl. Es mucho más fácil creérsela como tipa dura y macarra antes que a Millie Alcock. Y tenía un punto de oscuridad más interesante. Pero vamos con Sugar, que es lo que toca.
Un boxeador contrata a Sugar para que encuentre a su hermano. Preferiblemente vivo.
¿Cómo no va a gustarme esta serie? Es tan clásica… Ambientada, rodada, asentada en la actualidad. Pero de un clasicismo increíble. Están todas esas pelis recordadas, los crímenes de novela negra, las mujeres fatales, los combates de boxeo, los coches, trajes, palmeras. Es California, es Sam Spade y todo el universo de Dashiell Hammett, es Marlowe de Raymond Chandler, es Sugar (o como quiera que se llame) de un planeta desconocido.
Me encanta ese momento en que Sugar comienza a conocer a Charlotte. Ella es una filántropa, interesada en mejorar el mundo, influyente en altas esferas… Y la película que se le viene a la cabeza a Sugar es Gilda. Sugar es listo pero su subconsciente más.
Alguien tiene que explicarme de dónde saca el dinero Sugar. Vive en un hotel de lujo, se compra una casa en las colinas de Hollywood para tenerla vacía, da unas propinas imponentes sin dudarlo, descapotable, trajes… Y no es que en los casos le paguen muy bien. Así que… ¿de dónde?
Es muy triste ese “archivo” de contenedores temporales con la ceniza de los muertos no reclamados por nadie.
Sólo una objeción: la abrupta resolución del caso policiaco en unos minutillos rápidos del episodio 8. También me habría gustado que Val tuviera más protagonismo.
Hay detalles muy curiosos, como ése en que vemos una silla de producción de Puro vicio, la peli de detectives de Paul Thomas Anderson ambientada en los 70. Así de friki es Sugar.
¿Me permites que me ponga friki yo también? Harry Bosch debe tener su casa al lado de la de Sugar, ¿verdad? ¿Y si un día se encuentran?

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