Sigo
con pelis de serie B que alcanzan una puntuación relativamente
decente.
Vincent
y Maya están hartos del mundo criminal y quieren retirarse,
especialmente después de la mala información y el desastre del
último “trabajo”.
Uno
de los grandes méritos de esta discreta película es que te crees a
los actores como verdaderos criminales. Vestuario, maquillaje,
actitudes… Quiero decir que pueden decirte que Brad Pitt es
un ladrón, pero es Brad Pitt y por muy bien que interprete al
ladrón sigue siendo Brad Pitt.
Pero
aquí, con actores poco conocidos, con sus planes cutres e
imperfectos, te los crees de principio a fin. Y no necesitan un gran
despliegue para caracterizarlos mínimamente. Esa atmósfera sin
estilizar, puro plano realista sin retocar, aporta un plus a la
credibilidad del mundo criminal. Organizar un atraco con gente que
quiere matarse no es la mejor de las ideas, pero te lo sigues
creyendo porque es lo que hay: o ellos o nadie.
Como
en cualquier peli de bajo presupuesto hay cosas muy mal realizadas,
pero tienen buenas ideas. Un ejemplo: esa pelea en paralelo de Maya y
Lana. Separadas en el espacio pero ligadas por el montaje y,
finalmente, por una llamada de teléfono. Se puede hacer mucho mejor
pero el planteamiento es bueno.
Es
amoral en el sentido de que no hacen juicios, tampoco concesiones a lo
blandengue, expone sin eufemismos la delincuencia. No es ninguna
maravilla pero conoce lo que puede y lo que no puede hacer. Es
honrada en su planteamiento.

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