El
primer capítulo, el de las decisiones salomónicas, yo es que me
moría de risa. La mitad lo enterramos y la otra mitad lo quemamos.
Digo
lo de las temporadas anteriores. La cosa transcurre a su aire, en
unos momentos sueltas sonrisas, en otros momentos las suelta otro
porque cada uno tiene sus cadaunadas y a cada cual le hacen gracia
cosas distintas. En otros momentos sueltas carcajadas decididas
porque el absurdo llega a niveles estratosféricos. Me encantó la
trama de Quesito, el lorazepam y todo el envoltorio. Claro que lo de
la de pierna por separado es también otro nivel.
-No
te lo vas a creer. La adivina era una farsante.
-Ah.
Fíjate.
En
fin. Que sigo estando a favor de que haya unas cuantas series así de
básicas y estúpidas. Tampoco demasiadas, no vayamos a exagerar.
Pero
de ésta no habrá más temporadas. Es comprensible. El fallecimiento
en la vida real de Ascen
López
debió romper muchos proyectos. Pero además en la serie mataban,
ficticiamente, a Carlos
Areces,
que tiene otros proyectos entre manos. Desde luego en una comedia se
puede jugar con casi todo, pero entre esos actores perdidos y las
tramas a medias, seguramente era difícil de continuar.
Y
es una pena porque se iba aclarando lo de la potuga.
-¿Tú
sabes modular? ¿Has visto Bob Esponja?

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