La
familia Lancaster no es lo que era. El padre no está muy bien de la
cabeza, las 4 hermanas se dedican a lavar ropa de los vecinos y los 2
hermanos se han alistado como guardiamarinas. El dinero es un
problema.
Un
día Persephone recibe la propuesta de matrimonio del Duque de
Kielder. A favor de aceptar dicha propuesta: 110.000 libras. En
contra: la fama del Duque de
hombre tiránico y desagradable.
Entre
Orgullo y prejuicio y La Bella y la Bestia.
El problema que le veo es que Orgullo y prejuicio es
muy realista; La Bella y la Bestia es un cuento con su
simbología. Cosas que sirven en el cuento aquí me parecen
artificiosas, forzadísimas. Que termina la serie -y voy a destripar
algo- no han consumado el matrimonio. ¿Pero esto qué es? Dos
personas que se quieren y no se sientan a hablar de lo que les pasa a
cada una de ellas.
Lo
del rostro desfigurado de Adam porque te lo dicen, que si no, ni lo
notas. Tampoco me gustó que, en el inicio del capítulo 4, suceden
un montón de cosas embarulladas con un montaje lamentable, cosas que
se pudieron distribuir mejor.
Me
gustó una escena en particular. Las habitaciones de ambos están
separadas por una doble puerta. La de él de maderas oscuras, colores
ocres, en tinieblas. Al abrir la puerta de ella pasamos a luz, la
blancura, la
ornamentación dorada.
Un segundo que describe a ambos por sus estancias. Otra buena escena
es la del cuidador de caballos, hablando de los
cuidados de cierto caballo y Persephone descubre que todo se aplica a
su marido.
De
fondo está el mito de Hades y Perséfone, desde luego. No es mi
serie. Pero creo que gustará a cualquiera que busque un romance de
época apenas turbulento. Y desde luego puedes disfrutar con la
arquitectura, peinados, complementos, vestuario, mobiliario,
columpios, tacitas de té… Paisajes y puesta en escena.
Sencilla,
funcional. Seguro que tiene un amplio público.
No
soporto a Artemis.

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