Una
de esas películas exóticas que tanto le gustaba a Hollywood tras la
II Guerra Mundial. La trama podría haberse localizado en Baja
California o en Murcia, pero si transformabas los estudios de la RKO
en Macao, Shanghái o la sabana africana parecía más lujosa.
La
peli está bien, sin más. Lo extraño es que no sea un desastre. La
dirigió Josef von Sternberg pero cuando la vio Howard
Hughes no le gustó y le dijo al director que la rehiciera. A
Sternberg no le dio la gana y Nicholas Ray se encargó
de retocarla. Y como Hughes era como era, luego siguieron
retocando Robert Stevenson y Mel Ferrer.
El
resultado es ciertamente irregular con momentos muy majos.
Tres
americanos llegan a Macao. Una mujer con su pasado (Jane Russell),
un buscavidas (Robert Mitchum) y un hombre con unos negocios
más ilegales que otros (William Bendix). Halloran, el mafioso
local, sabe que también debería haber llegado un poli para
sustituir al que él mató. Halloran sospecha que es Robert
Mitchum de incógnito.
La
falsa identidad da mucho suspense a la película. El espectador tarda
en saber si Mitchum es policía encubierto o no. Además hay
secuencias de persecución muy bien rodadas desde un punto de vista
estético: tejados, redes, barcas…
Con
tantas manos encima es lógico que haya problemas de ritmo y que el
personaje de Gloria Grahame quede desdibujado.
Pero
el conjunto es entretenido. Tenía mucho potencial.

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