En
1993 se estrenó Parque
Jurásico
y todos supimos que se avecinaban grandes aventuras de una nueva
saga. No podíamos imaginar que no habría más películas. Que nos
contarían 6 veces más la misma peli cambiando el título, siempre
encerrados en una isla y un laboratorio. La misma trama mecánica. Y
como era material de reciclaje todas fueron peor.
Así
que a alguien se le ocurrió darnos lo que estábamos esperando desde
hace 33 años:
dinosaurios zampándose gente en tu calle. Esa idea tan simple, esa
idea que nos prometieron 6 veces sin cumplirla, al fin se hace
realidad con El
final
de Oak Street.
Y
además en los años 80. Yo no puedo pedir más. No sé cuánta mano
ha tenido J.J.
Abrams
en la producción pero se nota su
presencia.
Y mucho. Estilo, planificación,
temas. Tan ochentero. Volvemos al verano, las bicis… Y a esos
dramas de las crisis familiares, esos traumas adolescentes. Muy
de Spielberg,
con retoques más modernos, lógicamente.
La
esperaba más familiar. Sólo aventura y diversión. Pero tiene
momentos dramáticos bastante fuertes, tratados con visceralidad.
Tanto en las disputas humanas como en los ñascos de los animales.
Así que aunque haya mucho adolescente suelto no es para niños.
La
consecuencia directa es que no sabes qué va a pasar a continuación.
No apuestes porque la trama no se desarrollará del modo que esperas. Otra
cosa que me gustó es que la gente casi siempre toma decisiones
lógicas. E incluso cuando no las toman son achacables al estado
emocional en que se encuentran. Ejemplo: Brian, escabulléndose por
la ventana, no dice nada a sus padres porque están en plena
discusión.
Lo
mejor: la anguila. O lo que sea eso.
Me
lo he pasado muy bien. Necesitaba esto. Que alguien arrancase los
dinosaurios de la máquina de hacer churros e inventara algo nuevo. Y
con sangre.

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