30/4/26

Sin pistas

-Pretendemos investigar a la hija… también.
El giro principal de esta historia de Sherlock Holmes -no es espoiler, es el punto de partida- reside en que el detective genial es Watson y Sherlock un mero actor contratado para figurar. La triquiñuela sólo la saben la señora Hudson y los Irregulares de Baker Street.
Pero eso puede cambiar porque tras una disputa Watson despide a Holmes.
Michael Caine es Sherlock, bebedor, mujeriego, maleducado. Garrulo. Y Ben Kingsley es Watson, tan inteligente como cabe suponer pero está descubriendo el monstruo que ha creado.
Las interpretaciones son mejores que las de La vida privada de Sherlock Holmes, pero no el guion. Ahí estaba Billie Wilder. Lo digo porque creo que el guion de Sin pistas se inspira bastante en el de Wilder: los chistes sobre homosexuales, la estructura del relato, la falsa identidad, el viaje hacia un pueblo, los momentos de humor surrealista.
Nada de todo ello alcanza el ingenio de Wilder aunque debo reconocer que el final de la presente película me hace bastante gracia en sus ocurrencias absurdas.
No es la mejor película sobre Sherlock, pero no es mala película: las interpretaciones, el planteamiento novedoso y la relación entre los dos personajes principales tiene su interés. Como tantas otras veces el caso criminal es el gancho pero en el fondo se trata de la amistad entre esos dos seres tan dispares.

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