-¿Cómo
vas a encontrar alguna respuesta si nunca te atreves a hacer la pregunta?
Trae
recuerdos de Encuentros en la tercera
fase y de Expediente X
y de E.T. y de Strangers Things y de Super 8 y hablan de motores warp
como de algo que va en serio.
Y
los personajes son encantadores, te enamoras de los raritos de la asociación
ufológica sueca y el ritmo es el de una aventura y hay humor y destila
afabilidad. Pero también tiene su parte de drama.
Me
lo pasé genial.
Es
la peli que se cansó de hacer Spielberg. Han tenido que venir los suecos
para resucitar los OVNIS y las conspiraciones del gobierno.
Sputnik
(Denise) era una niña cuando su padre desapareció en la montaña mientras
buscaba OVNIS. Ahora, años después, un coche que parece caído del cielo puede
ser una pista para entender fenómenos extraños.
Es
interesante ver a todos esos personajes que quieren creer. Fracaso tras fracaso
en la búsqueda, rencillas, enfrentamientos y vuelta a creer, a buscar una nueva
razón para poder hacerlo. Y, en el fondo, lo único que quieren es un lugar
donde los bichos raros puedan estar juntos. La asociación ufológica es un
pegamento tenue que mantiene la cohesión cuanto más lejos estén de lo que
creen. Lo importante es reunirse para tomar café y galletas. Las pruebas no
hacen más que perturbar la única razón de la asociación: ahuyentar la
aterradora soledad.
Y
pese a todo hay que tener fe y lanzarse a hacer la mayor locura.
Completamos
con una persecución automovilística bastante lograda y un final de
ciencia-ficción hard que recuerda a Nolan
cuando hacía buenas pelis de ciencia-ficción.
No
me esperaba algo tan redondo. Muy bien.
Dirige
un colectivo de directores llamado Crazy Pictures. Pues que me den más.
Normalmente
en toda película de ciencia-ficción que se precia existe un drama humano que
otorga profundidad a los personajes. Esta película francesa lo hace al revés,
es decir, se trata de un drama familiar al que añaden un toque de
ciencia-ficción por alguna razón que sólo el director conoce.
Advierto
que no está del todo mal. Sobre todo porque una vez que empieza la lluvia ácida
hay un manejo de la tensión logradísimo. Es lo mejor de toda la película.
Además tiene un par de secuencias visualmente muy poderosas.
Pero
el problema está en ese drama familiar. Simplemente exponerlo se lleva media
hora de la película. Tal vez eso da una idea de cuál es el verdadero interés
del director. Por otra parte, mientras la ves, eres consciente de que el final
no va a estar muy cerrado. Y se confirma. Es un final totalmente abierto donde
se acentúa la importancia de la relación familiar.
Pero
ahí está el verdadero problema: no es un cierre para la trama de
ciencia-ficción porque nadie sabe qué hacer contra la lluvia ácida, pero es que
tampoco es un cierre para el drama. La película pudo durar menos o seguir,
arbitrariamente. No hay razón alguna para detenerse donde lo han hecho, pero
igual pudieron terminar antes.
En
ese sentido me ha decepcionado un poco porque ni siquiera saben terminar su
propuesta principal.
Pese
a todo, como digo, tiene imágenes llamativas y secuencias de tensión muy
logradas, de modo que no vas a aburrirte.
Wilson,
asesino a sueldo, llega a Fuerteventura por motivos de trabajo. El tipo al que
debe dar matarile no está. Decide esperar a que llegue su objetivo y se va
enamorando del paisaje volcánico y el ritmo indolente de la vida.
Gonzalo
López-Gallego ha arriesgado muchísimo. Imagino que es consciente de que su película no
es comercial, que no tendrá éxito alguno. Es un thriller lento, lentísimo, muy bien hecho en sus aspectos técnicos
pero con todo en contra del espectador: ritmo pausado, poquísimos diálogos,
final desolador (una patada a lo que uno espera), mensaje deprimente…
Ian McShane es el protagonista.
Gran parte del metraje transcurre en idas y venidas por la isla. Conocerá a
Gloria (Nora Amezeder) que será el segundo personaje más importante de
la historia.
Sinceramente:
creo que López-Gallego ha realizado la película sólo para darle espacio
a esa secuencia de Me olvidé de vivir
de Julio Iglesias. Carretera, faros apagados, cielo estrellado… Lo demás
son meros añadidos, en mi opinión, para poder convertir ese momento en película.
Bueno, y traer a Fanny Ardant sólo para que baile con McShane se
acerca a la mitomanía. Pero no me quejo.
La
trama del niño sí que me sobra. Entiendo que quiere dotar a Wilson de humanidad
y aportar alguna metáfora, pero no está logrado en mi opinión y no aporta
mucho.
Yo
la he disfrutado. Me adapté a su ritmo letárgico, me dejé llevar, aprecié su
maravillosa fotografía y ese estilo tan depurado y seguro de sí mismo. El
final me sentó fatal, como a todos, pero es lo que hay.
Una
peli muy de autor.
Cuando
te acercas a una película policiaca de serie B, de presupuesto ajustadito,
sospechas que verás algo genérico. Cult
Killer no lo es. Me sorprende lo poco valorada que está porque hay
ideas. Indudablemente tiene sus problemas de ejecución, pero también muchísimas
cosas buenas.
Para
empezar es una trama muy poco convencional. Resulta bastante original el
planteamiento, tanto de los crímenes como de la investigación. Podríamos decir
que hay dos capas de criminales y dos capas de investigadores. El modo en que
se relaciona todo ello no es la del manual.
Me
gusta que nos suelte en medio de la historia para que vayamos recomponiendo los
huecos. Me gusta Antonio Banderas aunque últimamente lo contratan
siempre para matarle. Me gustan muchísimo esas conversaciones telefónicas entre
investigadora y asesina, con pantalla partida de formas diferentes. En general
me gustan todos los personajes.
Tampoco
es habitual encontrarnos con mujeres psicópatas y aquí nos ofrecen alguna
cosita a tener en cuenta.
Un
drama criminal atípico, con ciertos vericuetos que pueden convencer más o
menos, pero muy interesante por salirse de los caminos más trillados.
Y,
cuando la violencia debe ser atroz, no se cortan lo más mínimo. Hay momentos
bastante cafres.
No
te deja con buen cuerpo del todo. El final se las trae.
1.
Han pasado 462 días desde el final de El
señor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido
a J.D. Payne y Patrick McKay.
2.
Better Call Saul. 53
nominaciones a los Emmy y no ganó ninguno. Tal y como está Hollywood creo que
es otro mérito. No se plegó nunca a chorradas, hizo lo que quiso y fue más
inteligente que cualquiera de las premiadas.
3.
Otra vez. Lo que todo el mundo sabía menos Disney. Sacar Soul en cines,
3 años después del estreno, fue un desastre.
4.
La serie Vera se hizo para
contar la historia de una policía a punto de jubilarse. Brenda Blethyn
era perfecta porque tenía 64 años. Han pasado 13 años, 13 temporadas, Blethyn
tiene ya 77 tacos encima y sigue a punto de jubilarse como policía. Como los
médicos españoles. A veces el éxito provoca situaciones extrañas.
5.
Hice muchísimos esfuerzos con Zorro
pero no acabé el capítulo 3. Se supone que Zorro es una serie de aventuras, no una telenovela. Y es
telenovela por presupuesto, trama, diálogos, interpretaciones… El audio es un horror. De lo peor que oído en
mi vida. Aún peor que Memento Mori.
6.
Almodóvar se apuntó a protestar contra Milei y sus recortes a las
subvenciones del cine argentino. Quizá tiene razón. Pero estaría mejor que el
cine español protestara contra el ICAA. Todito dinero público y con una web que
da pena, la pobre. ¿Avance de largometrajes? Está en 2022. ¿Anuario de cine?
Estancado en 2021. ¿Catálogos? De nuevo 2021. Y ya sabes lo que pasa con la
información de taquilla semanal de acceso público… ¡Y estoy hablando de la
página del Ministerio de Cultura! Igual quitar ese dinero de ahí y ponerlo en
otro sitio sí que es buena idea. (Y qué diseño más viejuno y terrible).
-Era
mejor no darle muchas vueltas.
La
trama de Golpe de suerte es la
misma que la de Vidas pasadas
pero en versión Woody Allen. Es decir: justo al revés. Con gente
inconscientemente frívola tomando las decisiones más inadecuadas.
Están
ella, el marido y el extranjero que reaparece después de muchos años, el chico
del instituto que, en secreto estuvo colado por ella. Lo que pudo ser, sí, como
en Vidas pasadas, pero aquí no
se conformarán con el azar, el destino o lo que sea que hay. Aquí querrán que
sus deseos se cumplan. Si es preciso con algún asesinato.
Hay
una cosa que me gusta mucho en esta película: la claridad de raciocinio con que
Fanny analiza su adulterio. Estudia en cada paso los errores que está
cometiendo, se conoce bien, percibe la situación por completo. Sabe con
clarividencia total que está cometiendo un error. Y pese a todo cede a él. No
se excusa ni se engaña. De ahí que la culpa sea tan contundente.
También
me gusta cómo surge la persona que investiga. Es fluido, un poco inesperado. La
aparición del detective aficionado está bastante lograda.
La
primera escena de caza, apenas unos segundos, es una de las peor rodadas que he
visto en mi vida. Woody Allen no sabe ni lo que significa el verbo
cazar. Y le da igual. Sólo le interesa asentar que ese tipo caza. La secuencia
del asesinato me parece muy bien rodada. Una elipsis lograda y un montaje de
diversos escenarios y acciones...
Luego
viene lo que a mucha gente se le olvida: las consecuencias.
No
hay humor. No es el Woody Allen chispeante, ocurrente, bromista. Los
diálogos siguen siendo buenos y ágiles pero ha suprimido la comedia casi en
toda la película. Eso no es ni bueno ni malo. Está en su derecho. La peli es
suya. Pero yo lo he echado de menos. Me habría gustado ver a Valérie
Lemercier hacer un poco más el ganso.
Me
sorprendió que hubiera tantos travelling
en el interior de las casas, deslizándose atrás y adelante en pasillos
agobiantes.
Kaurismaki vuelve a rodar la
misma película de siempre y eso está muy bien. Yo me encuentro muy a gusto
contemplando esas escenas pausadas. Es como ir a un museo para contemplar
cuadros que de vez en cuando se mueven un poco y hablan algo menos.
Y,
como siempre, sus historias tratan de gente que vive en un estado de perpetua
tristeza y los distintos modos de sobrellevarlo. Ansa y Holappa se conocen y se
van a conocer un poco mejor aunque la vida pondrá sus tropiezos. Sus tropiezos
ridículos, absurdos, clichés, pero es el humor que Kaurismaki maneja:
envuelve todo en un profundo laconismo y los personajes pronuncian frases que
apenas tienen sentido.
Me
encanta esa escena en la que van al cine. Porque, ¿qué peli le molaría a Kaurismaki
aparte de las suyas? Pues obviamente las de Jim Jarmusch. Y ahí tenemos
a Ansa y Holappa viendo los zombis de Los muertos no mueren. Pero lo mejor viene después: los comentarios que
hacen dos cinéfilos a la salida y lo que opina Ansa del film. Todo muy serio y
yo muriéndome de risa.
Kaurismaki se ríe de nosotros, de
él y se copia a sí mismo. Ese tramo final es el inicio de Un hombre sin pasado. Algo
absolutamente forzado, pero le importa un pimiento porque se trata de que en un
mundo aplastado por la tristeza haya un rayo de esperanza.
Su
fotografía también es la de siempre, con esos colores cálidos y pastel con
sombras fuertes. Y la selección musical no está nada mal.
Ah.
Y 80 minutos. A ver si los directores se fijan un poco en él, que para contar
lo que cuentan la mayoría de ellos…