10/9/26

The Ghost in the Shell. Temporada 1

El
manga (Masamune Shirow) apareció en 1989 y se convirtió en uno de los múltiples referentes del cyberpunk. Pero en 1995, cuando Mamoru Oshii lo transforma en película, se convierte en un icono.
La base era similar. El tono muy distinto. El manga seguía la tónica habitual: acción, humor, toques frívolos, bromitas adolescentes… La película lo eleva con un trasfondo filosófico, instrospectivo, tristón. La película era bastante lenta en gran parte del metraje y envuelta en una música de coros disonantes y atmósfera melancólica.
Esta serie viene a resucitar el manga, a recuperar el tono humorístico y el ritmo acelerado. Personalmente no me parece que hiciera falta. Hay cosas que sí me han gustado y otras que dan un poco de pena.
Sí me interesa su mayor agilidad. Pero es porque ya he visto la película, he calado en ella y tengo en el imaginario todo lo que me quiere contar. La serie en sí, sin conocer la película, creo que resulta precipitada, caótica en el montaje. Es pura sucesión de escenas de acción.
Me gusta el modo de exponer algunas ideas que se habían pasado un poco más por alto en la película. Me quedo con el capítulo 4, cuando especulan sobre las posibles causas de la rebelión de los robots: Saturación informativa sin que lleguen a entender las causas, vacío espiritual que incrementa el desconcierto y ser desechados, reemplazados.
Lo que menos me gustó: los momentos picantes y chistes verdes. Cuando se editó formaban parte de la cultura del manga. Ahora parecen pegotes rarísimos, sacados de un ecchi que no encaja para nada aquí.
Lo bueno de Ghost in the Shell, de todas sus películas y series, es la casuística que van recopilando. Ahora, con la IA y la investigación en robótica, parece más actual. Pero Ghost in the Shell lleva más de 30 años tocando todos los palos de la tecnología: transhumanismo, IA, manipulación genética, nanobots, implantes neurales… Y toda la combinatoria posible de esos elementos y los problemas que provocan y la afición de alguien a ser un dios.
Es muy fiel al cómic tanto en el relato como el dibujo pero aporta muy poquito al concepto.
En cualquier caso siempre está bien reencontrarse con la comandante Motoko Kusanagi y con Batou. Me han dado ganas de ver de nuevo Arise.

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