La
mayoría de las sagas cinematográficas mueren de puro agotamiento, un suicidio
que proviene de la repetición y la rutina. De la mala idea, que parece buena,
de si ha funcionado no lo cambies.
Los
responsables de Tadeo Jones y,
particularmente, Enrique Gato son listos. No cambian lo que funciona
pero han cambiado otras muchas cosas porque aprenden de la experiencia. Han
descubierto lo que no funcionaba y van puliendo cositas. Desde luego el avance
técnico es lo más llamativo. Secuencias como la de la persecución en el Sena
son una locura. Se ve que ahí han echado el resto. Pero no es sólo la calidad
gráfica, es la atención a muchos pequeños detalles, al cuidado en todos los
aspectos de la producción.
Un
ejemplo. En otras pelis les sobraban personajes o no tenían el suficiente
protagonismo. O tenían demasiado sin necesidad. Aquí existen los personajes que
hacen falta con su protagonismo justificado.
La
momia me ha parecido más graciosa y menos pesada. Ra-Amon-A tiene una evolución
impresionante. El poli pudo ser un mero añadido (¿inspirado en la saga animada
de Lupin?) pero también tiene
su peso y es todo un hallazgo.
Y
luego están, claro, todos esos chistes, referencias pop y golpes de humor muy
bien traídos.
Sí
creo que Tadeo y Sara, curiosamente los principales, son los más estancados.
Supongo que porque funcionan y no han querido cambiar nada. A mí me habría
gustado verlos avanzar. Reconozco que es un riesgo, pero…
No
llega a la altura de las grandes producciones americanas pero quizá tampoco
hace falta. Su nivel es buenísimo e insertar un fragmento en animación
tradicional 2D me parece una buena idea. Muy bonito.
-No
necesitas un robot. Necesitas, precisamente, mi tipo de locura.
Un
módulo se estampa contra la Estación Espacial Internacional. En Kazajstán un
policía descubre un cadáver decapitado bañado en cera. Pero hay una cosilla
rara: ese cadáver es de un tipo que parece seguir vivo en la Estación.
Maja.
Los franceses hacen cosas curiosas en ciencia-ficción. Al menos hasta que
prolongan las temporadas y lo estropean (sí, me refiero particularmente a Missions). Esta primera temporada es una buena
combinación de los géneros policiaco y ciencia-ficción. Sobre todo porque la
investigación policial sostiene la intriga hasta que llega la parte del
espacio. Sin la trama policiaca la historia no habría tenido mucho recorrido.
También es útil porque, de ese modo, accedemos a los tejemanejes políticos de
americanos, rusos, chinos y franceses, que se ponen al mismo nivel que los
otros porque ellos hacen la serie.
El
nivel de producción es bastante decente y la construcción de un pasado, más o
menos histórico, otorga poso al argumento. También hay una trama
mística-esotérica de adoradores de Zaratustra que es su punto más débil. No
aporta tanto como debería y en mi opinión debió suprimirse. O debieron darle
más fuerza.
También
creo que muere demasiada gente simplemente porque sí.
No
me acaba de convencer mucho el final. Por una parte me gusta el misterio, pero
por otra parte puede ser un intento de prolongar la serie. Voto por dejar las
cosas como están.
-¿Conoces
la historia del gato de Schrödinger?
Dos
hermanos gemelos superpoderosos. Uno, Samaritan, tomó el camino del bien. El
otro, Némesis, el del mal. Ambos murieron hace años en una explosión cuando se
enfrentaban. Un niño sospecha que su anciano vecino es Samaritan.
Que
unas veces hablen de 20 años en el pasado y otras de 25 demuestra que los
guionistas tenían un lío hasta para decidir cosas sencillas. O demencia senil.
Un
poco cortita de todo. Cortita de argumento, de presupuesto, de localizaciones,
de ambición… Copia de todo. De Batman
toma Gotham, de Thor un
martillo, de El protegido el
concepto general y de otras muchas. Está en un extraño territorio intermedio
entre las películas indie de superhéroes y las grandes de Marvel o DC.
Navega entre ambas sin que puedas aceptar ninguna.
Me
gusta la estética de los créditos iniciales narrando el preludio. Está bien la
secuencia de los matones en el callejón que culmina con esa bomba. La relación
con el niño es demasiado tópica pero tiene golpes de humor simpáticos. Sylvester Stallone ha escogido un
buen papel. Adecuado para él y un poco fuera de lo habitual.
Al
final se pone en modo Rambo
para deleitar a los fans. El mejor golpe: pisar el brazo y patear.
Una
historieta de vengador un tanto plana que entretiene lo justo.
1.
Hoy, en cines, El mediador.
Una película que debió colgarse gratuitamente en youtube. Y Predator: La presa o El monstruo marino no llegaron a los cines. Contradicciones que
expresan lo loco y revuelto que está todo.
2.
El señor de los anillos: Los anillos
de poder gustó a los críticos que la vieron. Casi todos coinciden en
que es para ver en pantalla grande. Y así será. En algunos países podrán verse
en salas los dos capítulos de Bayona el 31 de agosto. España no está
entre ellos.
3.
Neil Gaiman duda que haya una segunda temporada de Sandman. Por si a alguien le sirve
de orientación diré que, en caso de haberla, yo no la veré. De hecho ya he
olvidado la primera.
4.
Red Sonja es uno de esos
proyectos malditos que lleva siglos dando vueltas por los estudios. Parece que
al fin verá la luz una película dirigida por M.J. Bassett y protagonizada
por Matilda Lutz.
5.
Shia LaBeouf es un actor muy intenso
y eso no gusta a todo el mundo. Olivia Wilde le despidió de No te preocupes, querida bajo el
concepto cada vez más extendido de “política
de no gilipollas”. El estudio lo tradujo como “conflictos de agenda”.
-Yo
no vivo en una película de Liam Neeson.
Una
chica muere por sobredosis en Texas. Por alguna razón la familia piensa que su
novio es Ben, que vive en Nueva York. A Ben le suena que salió con ella un par
de veces. Pero se le ocurre que de ahí puede sacar un pódcast. Lo que no espera
es que el hermano de la chica le
arrastre a una venganza.
Y
a partir de ahí no es lo que esperas. Es una historia bien escrita, con un
guión esmerado que da mucha más importancia a los diálogos, a lo que quiere contar,
que a lo cinematográfico.
Quiere
contar muchas cosas. Por qué los americanos son como son, por qué inventan
teorías de la conspiración, mitos, leyendas sin lógica… Es una reflexión sobre la
necesidad de escuchar, de hablar con nuestro interlocutor en el momento
(interesante esa reflexión sobre cómo las conversaciones son en diferido), de
conectar con otras personas. También plantea la falta de oportunidades, el
desperdicio de talento… Y mucho más.
La
película se envuelve en diálogos ingeniosos, mordaces, humorísticos… A veces salta muy claramente ese tono de humor judío. Pero creo que son diálogos excesivos.
El director tiene muchas cosas que decir y sacrifica la imagen para llegar a la
conclusión del protagonista: él es el mito, el ser vacío.
No
es una gran película pero al menos tiene fondo y hasta obliga a pensar en ocasiones.
El pódcast es una buena excusa para permitirse el lujo de la verborrea.
-Teléfono,
llaves, billetera…, arma.
1987.
Kleo, alias Nieta, es una agente de la Stasi. Por alguna razón (o sin ella) sus
camaradas la condenan a cadena perpetua. Pero cae el Muro de Berlín y sale de
la cárcel dispuesta a averiguar quién la traicionó y por qué. Va a tener que
matar a mucha gente.
Qué
raritos son los alemanes, de verdad. Imagino que ésta es su versión de Killing Eve. Pero hay diferencias.
Muchas. Para empezar el humor de Killing
Eve lo entendemos. Kleo
tiene ese mismo tonillo de humor. Alemán. Incomprensible salvo para los
alemanes. El resto del mundo lo ve y dice: es vergonzoso o ¿por qué no llevan
el chiste hasta el final? O se pasan en el absurdo o se quedan cortos y no
explotan la situación. Lo del desmantelamiento de la Stasi, el caos tras la
caída del Muro, podría haber sido una escena memorable. Y se queda en algo
simplemente simpatiquillo.
Por
otro lado (ya lo he visto en muchas pelis y series alemanas) lo de tener a gente
en paños menores (uno de ellos en calzoncillos casi todo el tiempo) les debe
parecer graciosísimo. Y tú lo ves y dices lo que decimos todos los demás: ¿por
qué leches no te pones unos pantalones? Además ese personaje es totalmente
irrelevante y con un final como para presentar cargos.
La
estética sucia tampoco ayuda mucho. No acabo de entender por qué el cine alemán
usa tanto esa estética feísta. Creo que esa mirada que tienen del mundo es lo
que más me molesta. Eso sí, Mallorca les encanta y la fotografían con mucha luz
y colores. También Chile.
Tiene
sus cosas buenas. La intriga funciona. Algunas de las situaciones son bastante
sugerentes. La ambientación de la época está muy lograda. La identidad de
Ramona logra sorprender. La pelea del penúltimo capítulo es bastante maja.
Rara.
Algunas idas de la olla son excesivas.
Jordan Peele, piénsalo ahora en
frío: ¿de verdad necesitabas 130 minutos para contar esto?
Peele tiene trucos
cinematográficos muy buenos, ideas curiosas a la hora de planificar, incluso un
montaje acertado en ocasiones. Lo que cuenta es una cuestión muy diferente.
Siempre que veo algo suyo tengo esa sensación: un enorme desequilibrio entre el
fondo y la forma, lo que cuenta y cómo lo cuenta.
Quiere
transmitir ideas, pero su simbolismo es demasiado obvio. No hay hueco para la
interpretación. Quiere ser comercial, pero no usa recursos comerciales. No es
tan listo como se cree y por eso resulta un poquito pretencioso. En varias
ocasiones ha dicho que quiere salirse de las etiquetas. Yo pienso que, de
momento, no lo ha conseguido. Pero siempre se agradece el intento.
Lo veo como una película sobre la búsqueda de los 15 minutos de fama,
estar en el candelero de las redes sociales, ganar un dinero por unos instantes
de pantalla. Jugándote la vida, arriesgando todo. Y el morbo del espectador.
Comenzamos
con ese chimpancé y llegamos a ese OVNI. Como si en toda la escala evolutiva no
hubiésemos dado un paso.
Me
gusta mucho su fotografía y cómo sabe colocar la cámara. Peele es un poco
vanidoso y se proyecta en el personaje del director de documentales. También es
contradictorio en su mensaje de fondo.
Hay
demasiadas cosas que juntas no funcionan y los personajes son simples a más no
poder. En otras circunstancias un estereotipo puede servir, pero en una peli
así no puedes definir a OJ como un tipo deprimido y a Emerald como exultante. Y
a correr, sin más matices. Bueno, Emerald es lesbiana, dicen, que está de moda.
No
me gusta el final. Habría sido gracioso en Mars Attack, aquí no tiene sentido. Desequilibrio en forma y
fondo.
La
película tiene unas cuantas secuencias llamativas pero sobra, fácilmente, una
hora de metraje.