10
capítulos no muy largos (poco más de media hora salvo el último)
en los que se combina el terror con el humor de un modo bastante
extravagante.
Muy
bien los personajes. Tanto los principales como los secundarios.
Todos tienen ese extraño encanto que brota de sus rarezas. Patricia
es mi debilidad. Por su trauma del pasado y por su interpretación.
Muy
bien el modo de combinar los capítulos procedimentales (un monstruo
cada capítulo) con la trama general (de dónde viene la maldición).
Hay un episodio flashback para contarlo, con Betty Gilpin
al mando, que es el más siniestro y sin humor. Un relato a lo Salem
que fundamenta los horrores de la isla.
Muy
bien ese tono humorístico, tan original, tan anticlimático. Toques
de comedia inesperados pero, a la vez, congruentes con las
situaciones.
Es
también muy referencial, empezando por el alcalde (Matthew Rhys)
que recuerda tanto al de Tiburón. A partir de ahí
vienen historias de folk horror, ninguna de ellas nueva, pero
todas contempladas desde una perspectiva original.
Para
mí el momento más terrorífico es el instante en que Patricia sale
de casa, cierra
la puerta,
apaga la alarma de la furgoneta y entra en casa por
la
puerta abierta. No recuerda que la cerró. Ese detalle me parece más
inteligente que las toneladas de sangre que pueblan supuestas pelis
de terror. La verdad es que el 1x08 fue el que más me gustó. ¡Y
ponen música de Enya
en el momento más loco!
Buena
serie. La tensión, en algunas ocasiones, algo artificial, pero el
conjunto es tan intrigante como divertido.
Tiene
confirmada la segunda temporada.

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