Dao
Ma es un cazarrecompensas al que acompaña su hijo pequeño. Pero Dao
Ma se ha convertido en el tipo que debe ser cazado. Un día le
ofrecen ser guardaespaldas de Zhishilang, el líder de Rebelión de
las Flores contra la tiranía del emperador. Los dos hombres más
buscados viajan hacia Chang’an. Les acompaña la arquera A Yu Ya.
Una
joya de entretenimiento. Es una historia en la línea de Tigre
y Dragón,
pero yo diría que con un corte más clásico de aventuras de
espadachines. Hay escenarios alucinantes, peleas voladoras,
coreografías espectaculares. Pero también complejidad en los
conflictos. De nuevo: es cine chino, no hollywoodiense. No hay buenos
rotundos y malos absolutos. Dao Ma es un caradura que piensa en
dinero y en su hijo. Y esos conflictos hacen que la trama se sostenga
no sólo sobre peleas, sino sobre el drama, sobre las acciones de los
personajes, divididos muchas veces entre su deber, apetencias,
beneficios o la mera supervivencia.
Además
tiene momentos muy divertidos. El líder es extrañísimo en su
comportamiento. Oscila entre la parodia burlona y el narcisismo. Hay
un tono general de comedia hasta que, de repente, en un instante,
saltan a la épica trágica. Y viajan de uno a otro con facilidad.
La
tormenta de arena es un espectáculo delirante.
Un
inconveniente es la cantidad de bandos que aparecen: ejército del
emperador, del gobernador, cazarrecompensas varios, antiguos miembros
de la Caballería Valiente de la Izquierda, diversos clanes,
mercenarios tokharianos… Creo que no era necesario enredar tanto la
trama pero, claro, quizá es compleja para un occidental y, para un
chino, comprensible por completo.
Si
te gusta el género wuxia
te encantará. Y supongo que si te gusta el Western ligero también.
Y si ninguna de las dos cosas te atrae, sigue siendo un buen ejemplo
del poderío cinematográfico de China.

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