The
Boroughs
(donde lo pasarás como nunca), no es un geriátrico, es una pequeña
urbanización diseñada sólo para jubilados. Está ahí, en medio
del desierto y, en cuanto lo vi, pensé: Parece
el Área 51.
Así que no te puede extrañar que pasen las cosas que pasan.
Pienso
que es una serie que va de más a menos. El planteamiento es muy
sugerente. Ciertamente tenemos Cocoon
como referente porque
no hay nada nuevo bajo el sol pero,
con otro enfoque, la cosa podría funcionar.
Los
capítulos iniciales ofrecen generosos misterios: los monstruos -por
supuesto-, pero también el robo de cuarzo o el suicidio de los
cuervos. Mientras se despliega la historia y conocemos a los
personajes todo se sostiene sólidamente. Alfred
Molina
y Alfre
Woodard
están muy bien en sus respectivos papeles.
Luego,
progresivamente, se vuelve convencional. Deja
de sorprender.
Desconcierta la escasa conexión del cuarzo o los cuervos con la
trama principal. Nos ofrecen misterios cuya relación con el núcleo
es innecesaria. Maniobras de despiste que hacen encajar más adelante
de modo caprichoso.
Lo
más débil es esa deriva al secuestro, fuga, nuevo secuestro… Son
mecanismos rudimentarios. No cuentan nada acerca del misterio de los
monstruos, de Madre, de planteamientos de fondo. Acaba convirtiéndose
en una serie
de ancianos para ser vista por adolescentes.
No
es mala. El problema es que esperaba más autenticidad en los
ancianos y menos conceptos palomiteros. El guion está por encima de
la media en cuanto a desarrollo de ideas y personajes. Hasta que tira
por clichés de situaciones.
También
es una peli en la que una hija quiere recuperar el vinilo de Bruce
Springsteen
que tiene su padre.
A
mí lo que más me aterrorizó de la serie fue descubrir que Geena
Davis
tiene 70 años.

No hay comentarios:
Publicar un comentario