3
robots y 3 personas modificadas han sido detenidos por diversos
delitos: traficar con azúcar, exceso de velocidad y alguna otra
cosilla. Son condenados a labores de servicios comunitarios en un
metro estelar. Es decir: limpiar los vagones.
Jo.
Qué buena. Es un mediometraje (45 m.) y, cosa rara, me habría
gustado que fuese un largo. La idea es bastante original. La
presentación, con esa estructura de interrogatorio policial, sin ser
novedosa, funciona de maravilla y nos da idea de lo divertidos que
van a ser esos perdedores. Y hay más cosas llamativas como el modo
en que se pisan las conversaciones y hablan todos a la vez. Cosa que
se ve pocas veces en el cine.
Logradísima
la gesticulación, muy buenas las transiciones hacia los flashback.
Encierra
a estos pirados en un tren descontrolado por la Vía Láctea y ya
verás la que se monta. No estaba previsto que arrancase pero, claro,
había leyendas urbanas. Las protagonistas son Chiharu y Makina,
(humana mejorada y robot) que se comportan, básicamente, como
adolescentes caóticas. Aunque no quieren admitirlo. A través de
ellas vamos conociendo a los otros 4, con sus pequeños traumas y
manías. Ojo a los “varones” peinándose cada vez que ven un
espejo.
Y
qué diálogos tan extemporáneos: un debate sobre los idol, dos
polis poniendo a parir al jefe…
A
ver, por favor. Yo quiero más de esta gansada japonesa. Tres
largometrajes por lo menos. Qué disfrute.

No hay comentarios:
Publicar un comentario