19/3/26

La vida privada de Sherlock Holmes

-Madame debe recordar que soy inglés. Si hay algo más deplorable que nuestra cocina es precisamente nuestro comportamiento en el amor.
Billy Wilder firmó, como director, sus mejores obras entre 1957 y 1961. En mi opinión, claro. Luego bajó un poco el nivel. Un poco. Como en el caso de Hosoda que cité el otro día, hay que calificarle sólo con 7. Cuando llegaron los años 70 pienso que no sabía controlarse en sus ocurrencias.
Un ejemplo. En esta película sobra la primera media hora. Admitamos que 30 minutos, para contar un chiste, es excesivo. Sherlock, para librarse de una mujer, deja que ella suponga que es gay, cosa que deja en mal lugar la reputación de Watson. Media hora sin relación con el resto de la película. Aun así hay secuencias tan divertidas como la del baile. Se acercan y se alejan de la cámara. En cada retroceso las bailarinas son sustituidas por bailarines.
El resto de la historia está bastante bien. Muy ajustada al canon, al espíritu de Conan Doyle, con un poco más de humor. La trama detectivesca funciona a pleno rendimiento con esos elementos tan dispares sin aparente relación: unos enanos que desaparecen de un circo, una mujer rescatada del río, su esposo desaparecido, la tienda abandonada, los canarios, la recogida de las cartas…
La historia se transforma en una aventura muy entretenida que nos lleva desde Londres hasta Inverness y el monstruo del lago Ness. Entre medias pudimos conocer a Mycroft, encarnado por Christopher Lee.
No es de lo mejor de Billy Wilder pero sigue siendo un film muy logrado. Excelente para casi cualquier otro director. Sabe ser respetuoso con el material original y, al mismo tiempo, introducir las propias neuras y contagiarlas al espectador.
-Acabamos de descubrir que es belga.
-Pobre.

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