26/3/26

Juego secreto

Juego secreto
está lejos de situarse entre las grandes pelis ochenteras para adolescentes. Pero tiene su encanto y unas cuantas buenas ideas.
Siempre he pensado que venía a ser una especie de Con la muerte en los talones para chavales.
Me encanta la escena de apertura. Un edificio con banderas rusas vigilado por hombres rusos. Hay una fiesta. Un hombre aterriza en paracaídas en las proximidades. La escena se vuelve cada vez más absurda hasta que descubrimos que estamos en la imaginación de un niño. Es Davey.
Poco después un hombre moribundo entrega a Davey un videojuego que lleva encriptado unos planos. A partir de ese momento Davey tiene que huir para que no lo maten. Pero Davey siempre está contando historias de espías y nadie le cree. Tiene un amigo imaginario -el espía Jack Flag que suele darle malos consejos- y una amiga real, Kim, nombre en clave Lady Ace. La niña me hace mucha gracia por su madurez.
La trama es un poco torpe en sus inicios pero la huida de Davey está bien llevada y el último tramo, con esa bomba en cuenta atrás, logra imprimir la tensión adecuada. Otro detalle a tener en cuenta es que no es tan ñoña como Sólo en casa y otras pelis en las que los malos persiguen a un niño. Hay muertos y Davey tendrá que disparar un arma. A eso no estábamos acostumbrado. Ni estamos.
Le falta un poco de dinamismo en la acción pero es que en aquellos años Spielberg y Richard Donner nos acostumbraron a la excelencia. El final, por ejemplo. Termina rápido y sin dejar respiro a unas conclusiones que pudieron darle un toque más épico y emocional.
Como sea: la recomiendo.

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