24/3/26

The Infinite Husk

Un ente alienígena incorpóreo toma posesión del cuerpo de una mujer (una cáscara). Su misión es espiar a otro alienígena que lleva mucho tiempo en la Tierra y averiguar qué está haciendo.
Lo primero que me gusta: su idealismo es cero. Nada de ver a la raza humana con indulgencia. Casi todas (quizá todas) las pelis que se hacen de este estilo acaban por mirar a la raza humana con ternurismo y el alienígena termina por descubrir lo guays que somos y que está bien quedarse con nosotros. Aquí, de eso, nada. Para estos alienígenas somos un desastre en la primera impresión y no van a cambiarla.
Lo segundo que me gusta: estos alienígenas avanzados son bastante dictatoriales. Y como tales tienen miedo a la verdad. Eso significa que si los humanos no somos muy agradables, los alienígenas tampoco lo son. No es fácil decidir quién es peor.
Lo tercero que me gusta: son dos científicos. Ella estudia el tiempo, él el lenguaje y cómo crea conceptos (imaginaciones, entes de razón, objetos puros, como quieras llamarlo). Y van a mezclar ambas cosas.
La película, ópera prima, tiene un montón de ideas sugerentes. La ejecución no es brillante. Voy a puntualizar esto. Por una parte está claro que no tiene mucho dinero. Lo aprovecha bien en cuanto a planificación y fotografía. Pero creo que le falta lo puramente fílmico, un alarde de montaje, un saber expresar las ideas con menos palabras y más imagen, que la verbalización se traduzca en acción.
Una historia existencialista, pesimista, que busca el sentido de la vida y llega a una solución no muy halagüeña.
No está mal. Sugerente. No es tanto ciencia-ficción como una reflexión filosófica.

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