Un
ente alienígena incorpóreo toma posesión del cuerpo de una mujer
(una cáscara). Su misión es espiar a otro alienígena que lleva
mucho tiempo en la Tierra y averiguar qué está haciendo.
Lo
primero que me gusta: su idealismo es cero. Nada de ver a la raza
humana con indulgencia. Casi todas (quizá todas) las pelis que se
hacen de este estilo acaban por mirar a la raza humana con ternurismo
y el alienígena termina por descubrir lo guays que somos y que está
bien quedarse con nosotros. Aquí, de eso, nada. Para estos
alienígenas somos un desastre en la primera impresión y no van a
cambiarla.
Lo
segundo que me gusta: estos alienígenas avanzados son bastante
dictatoriales. Y como tales tienen miedo a la verdad. Eso significa
que si los humanos no somos muy agradables, los alienígenas tampoco
lo son. No es fácil decidir quién es peor.
Lo
tercero que me gusta: son dos científicos. Ella estudia el tiempo,
él el lenguaje y cómo crea conceptos (imaginaciones, entes de
razón, objetos puros, como quieras llamarlo). Y van a mezclar ambas
cosas.
La
película, ópera prima, tiene un montón de ideas sugerentes. La
ejecución no es brillante. Voy a puntualizar esto. Por una parte
está claro que no tiene mucho dinero. Lo aprovecha bien en cuanto a
planificación y fotografía. Pero creo que le falta lo puramente
fílmico, un alarde de montaje, un saber expresar las ideas con menos
palabras y más imagen, que la verbalización se traduzca en acción.
Una
historia existencialista, pesimista, que busca el sentido de la vida
y llega a una solución no muy halagüeña.
No
está mal. Sugerente. No es tanto ciencia-ficción como una reflexión
filosófica.

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