10/3/26

Parque Lezama

-Eso fue antes de cambiar a Marx y Lenin por Dolce & Gabanna.
Lo último que me esperaba de Campanella es que dirigiese una cosita tan simple. Aquí no hay nada de esos alardes en el movimiento de la cámara, nada de ese montaje dinámico. Es una obra de teatro rodada en un parque. La cámara se coloca aquí o allí para que haya un poco de variedad, pero poco más.
Dos ancianos argentinos en un parque no muy recomendable. Charlan y se meten en líos. Recuerdan, mienten, inventan.
Rappaport. Es la nostalgia, el tiempo que pasa, lo que perdimos. Lo que olvidamos. Antes era y ya no. El tiempo es el villano.
Las interpretaciones son buenas. Cuando la cámara se pega al primer plano sabe lo que hace y los actores responden con emotividad.
Son casi dos horas, no aburre pero tampoco me dice mucho. Me he quedado un poco perplejo porque no tengo claro qué pretende. ¿Por qué Campanella dirige esto? No es lo suyo, no es un material para él, se ve que no le saca partido especial ni desde el punto de vista técnico ni desde la intensidad del guion.

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