-Un
tipo que solía hacer películas.
No
sé qué le ha pasado a Quentin Dupieux. La película no dura
75 minutos. Se va a los 88. Uno empieza cediendo en eso y acaba
haciendo pelis serias. Lo digo porque es la más asequible,
comprensible y menos surrealista de cuantas ha realizado. Absurda lo
sigue siendo. Y tal vez la más macabra.
Magalie
fue una de las primeras influencers famosas del mundo gracias
a sus vídeos en los que se autolesionaba aprovechando su
insensibilidad al dolor.
Y
la verdad es que es muy divertido -y perturbador- ver cómo lo hace.
Sabemos
que algo ha salido mal en el último vídeo de Magalie. Lo bastante
mal como para que una periodista logre una entrevista mediante
chantaje.
Pienso
que es la crítica más devastadora que he visto a los streamers.
¿Por qué los tiktokers, youtubers y demás
exhibicionistas de su propia vida hacen lo que hacen? Es la pregunta
que la periodista formula y en la que se queda sin respuesta.
Temporalmente. Luego obtendrá esa respuesta y, demasiado tarde,
descubrirá que preferiría no haberla obtenido.
Sospecho
que Dupieux tiene alguna razón para ajustar cuentas con los
influencers. Es la película de estructura más clásica y
convencional que ha filmado. Ojo: se sigue saliendo mucho de los
esquemas habituales. Pero está claro que adopta una fórmula más
comprensible para que su mensaje llegue con claridad. No sólo es
mordaz con los creadores de contenido: lo es con los periodistas, los
seguidores, los fans…
A
ratos muy incómoda de ver, a ratos muy divertida, a ratos
inesperadamente seria.

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