15/3/26

Águilas de El Cairo

Podemos decir que con esta película
Tarik Saleh ha cumplimentado la trilogía de El Cairo. No me gustó mucho El Cairo confidencial, me pareció superior Conspiración en El Cairo y ésta es mejor aún. O quizá es que temáticamente me recuerda a El agente secreto y pienso que Águilas de El Cairo gana por goleada a la película brasileña. Saleh vuelve a trabajar con Fares Fares.
George Fahmy es el actor de moda en Egipto. El faraón de las pantallas. Se cree intocable. Hasta que figuras del gobierno de El-Sisi le hacen una oferta que no puede rechazar para interpretar al mismísimo presidente de Egipto.
Me gusta mucho su desarrollo. Fahmy no es muy íntegro en algunos aspectos. Digamos que no es capaz de resistirse a las mujeres. Pero está definitiva y claramente en contra de la dictadura. No lo dice pero tampoco le han pedido que lo diga. Ahora tiene que trabajar para esa dictadura. Y la evolución del personaje, la presión, el estrés, la imposibilidad de negarse, los favores que tiene que pedir, las concesiones que se ve obligado a hacer, muestran cómo abdica de todos sus principios.
Ve cómo otros intérpretes acaban en el ostracismo si no se pliegan a los deseos de El-Sisi, hay amenazas, sobornos, gente que se cae de un balcón… Y liarse con la esposa de cierta figura poderosa no le facilita las cosas.
La película consiste en eso: en ver cómo un hombre de convicciones correctas se ve arrastrado casi de modo imperceptible, irrevocable, a colaborar con el mal. Pequeñas cesiones morales llevan a un cataclismo ético.
Me parece muy interesante en la actualidad. Cómo los cineastas de determinados países se alían con el poder. Saleh puede contar lo que cuenta de Egipto porque vive en Suecia, pero también es comprensible que muchos no puedan negarse al control de una dictadura.
Muy fuerte lo de la carta de suicidio y la secuencia del avión.

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