Otra
peli más de Jason Statham que lleva en el título la palabra
“protector”. Y otro producto británico más que tiene una
secuencia filmada en Ronda. Ronda lleva en el mismo sitio desde hace
siglos pero la Gran Bretaña acaba de descubrirla ahora. Deben tener
rodajes allí todos los días. Mejor para los rondeños.
Vuelve
a ser otra película en la que Statham mata a muchísima gente
por muy buenas razones. Pero ésta es un poquito mejor.
El
primer tercio tiene su lado dramático. Están Mason y Jessie (Bodhi
Rae Breathnach) en una isla desierta, buscan el drama y logran no
aburrir. Statham es nulo para el drama pero la niña sabe lo
que tiene que hacer. La dirección también.
Ahí
está lo interesante: una buena dirección que ofrece un desarrollo
con buen ritmo, un relato relativamente coherente (relativamente,
estamos en el género que estamos) y unas cuantas secuencias de
acción bien rodadas. Me gustó mucho la persecución en coche por
los caminos del monte, realista, contundente, sobria, sin excesivas
exageraciones. También estuvo bien el tiroteo a la salida de la
discoteca, intenso, con una banda sonora muy apropiada.
Tenía
potencial para más. El fondo de cómo los gobiernos controlan los
datos, ubicación y vida en general de los ciudadanos se apunta, pero
su resolución queda muy en el aire. El final no arriesga nada porque
no se atreve a cerrar bien pero tampoco mal.
El
conjunto me ha parecido superior a lo habitual. No hay nada nuevo
pero es una película ejecutada con cierta personalidad.

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