24/4/18

The Terror. Temporada 1


-Todas esas historias de coraje que mi biógrafo contaría no serían sino vanidad. Siempre lo fueron. Y aquí nos encontramos al final de la vanidad.
Terror y Erebus. Los dos mejores barcos británicos buscan un paso a través de los hielos del Ártico. Jamás se volverá a saber de ellos.
Una historia que sólo puede ir a peor a cada minuto que pasa. Hay monstruos exteriores de los que siempre deberán defenderse. Luchan contra el monstruo, pero olvidan que los peores monstruos están en ellos. Enfermedad, locura, traición, canibalismo, egoísmo, división, desconfianza. Estupidez. Los hombres acaban deliberadamente solos y la soledad acaba con ellos.
Así que no esperes una serie de terror. Es una serie muy antropológica, a veces casi metafísica. Esos escenarios de frío, hielo y desierto se prestan mucho a la percepción de lo esencial y son, desde luego, muy simbólicos. ¿Qué es lo que tienes cuando no tienes nada más que lo básico? A qué te aferras, qué buscas, en quién confías, cuál es tu casa. Quién eres tú.
No es una serie para divertirse. Es para pasarlo mal porque, ante todo, es un relato de las miserias y las debilidades humanas.
Pero muy buena. Puesta en escena, interpretaciones, psicologías… Muy interesante. Un gran acierto introducir a esa esquimal y presentar el misterio que la envuelve. Pensé que me la iba a tragar de un tirón, como quien ve un pasatiempo, pero hay que ir despacio con ella, como si caminaras sobre una superficie de hielo quebradizo, pensando un poquito las cosas.

23/4/18

Wild Wild Country. Temporada 1


Antelope, Oregón. 40 habitantes.
Y, de pronto, el gurú de una secta india, compra 32.000 hectáreas y se instala allí con 10.000 seguidores absolutamente trastornados. El líder: Osho. La que de verdad manda: Sheela. Y empieza una locura que, si fuese ficción, la rechazarías por absurda, exagerada, desmadrada, incoherente. Pero fue real. 300 horas de grabaciones expurgadas para dar forma a este documental tan desquiciado que casi es traumático.
-El lugar se convirtió en un imán para gente loca.
A veces es muy, muy bestia. En serio: si eres de esos que cree en la bondad natural humana ni se te ocurra acercarte. Lo peor es que, todos los entrevistados pertenecientes a la secta, eran gente con vidas destrozadas a quien cualquier consuelo les valdría. Y ahí estaba Sheela: la mujer que conseguía lo que quería pasando por encima de todo.
El primer capítulo es una presentación relativamente cuerda. Luego, cada capítulo que pasa, es una insensatez mayor, un grado psicótico cada vez más brutal.
En fin, todo muy salvaje, muy demente. De esas cosas que no las crees si no las ves. Aunque tampoco es que lo recomiende, claro. Es muy difícil entender qué clase de perversa manipulación conduce a tanta gente a convertirse en unos pobrecicos descerebrados.
No sé si me voy a recuperar de ésta.
Me cayó genial John Silvertooth, el alcalde, la cara amable de este documental. Majísimo.

22/4/18

Isla de perros


Todas las películas de Wes Anderson son disparatadas. Además de ser disparatadas pueden ser inteligentes o encantadoras o aburridas o interesantes. Algunas sólo son disparates.
Isla de perros es su segunda película de animación después de Fantástico Sr. Fox. Que era disparatada e inteligente porque se apoyaba en un relato de Roald Dahl. Esperaba algo igual de bueno. O mejor. Porque se supone que uno aprende de sus errores.
Isla de perros vuelve a ser una decepción de Wes Anderson. Disparatada y nada más. Ocasionalmente encantadora. Pero sólo ocasionalmente. Y sí, estéticamente conserva las pautas de su director, pero puede ser cargante para muchos y, si en ocasiones esa estética tiene mucho sentido, aquí tiene poco.
Hay cierto deseo de homenajear el cine japonés del bushido, la wuxia, los samuráis… Pero es algo caprichoso, impostado, anecdótico. No hay detrás verdadera sustancia y alma.
Así que, si la película no es especialmente graciosa ni especialmente profunda, ¿para qué público es? Para mí no, desde luego.

21/4/18

Un lugar tranquilo


Una de las mejores pelis de terror que he visto. Un clásico automático.
La peli es casi muda por entero. Por una buena razón: los monstruos son ciegos, detectan a sus presas por el sonido. Seguimos a una familia. Tres hijos. Otro en camino. Les preocupa el momento del parto, claro. Porque el bebé va a llorar.
Si te asustas, no grites. Si te haces daño, no grites. Por mucho que duela, no grites.
Sabiamente no se preocupan sólo de los sustos. Retratan maravillosamente el carácter de cada uno de los miembros de la familia. Y ahí está el aliciente porque, cada uno, gracias a sus cualidades y defectos (sí, gracias a los defectos) ayudan en la supervivencia. Y en la muerte.
Qué 40 minutos finales tan poderosos, qué situaciones tan bien desarrolladas, tan tensas, tan bien medidas en su ritmo. Dura menos de hora y media. No se alargan en vano. Cuentan lo que quieren contar y van al grano. Al grano del granero, muy literalmente también. No es muy original en soluciones y toma elementos de aquí y de allá, pero la combinación de todo ello funciona perfectamente.
Muy grande. Una de las pocas pelis de terror que merece la pena ser vista.
Ya está en mi canon junto a El exorcista, La profecía, The Ring y El sexto sentido.

20/4/18

Al margen (280)


1. Jessica Jones tendrá tercera temporada. Deduzco que no se la otorgan porque la segunda fuera buena sino por lo contrario. En mi opinión fue una chapuza y creo que a este personaje no pueden dejarlo así.
2. Tengo una gran admiración por Picnic en Hanging Rock de Peter Weir. Así que no me gusta que vuelvan a hacer una nueva versión. En primer lugar porque no creo que puedan mejorar la original y, en segundo lugar, porque tendré que verla para confirmarlo.
3. La casa de papel ya es la serie de habla no inglesa más vista en Netflix.
4. Ya he mencionado varias veces que el Hotel Continental de John Wick era una idea muy explotable. En Hollywood, si eres lento, te adelantan. Y es lo que ha pasado: ya está rodada el Hotel Artemis y lista para estrenarse en julio en Estados Unidos. Con Jodie Foster, Sofia Boutella, Jeff Goldblum

17/4/18

Perdidos en el espacio. Temporada 1


-Lo imposible ocurre constantemente.
53 años después de la primera emisión de su primer episodio, la familia Robinson vuelve a la televisión. Adaptada a los tiempos modernos, claro.
La primera sorpresa es la presencia de Parker Posey, estupenda en su papel de maquiavélica villana de la función. Otra sorpresa fue que, si el año  pasado descubríamos en The Expanse que las colonias del sistema solar bebían Lagavulin, ahora descubrimos que lo hacen en toda la galaxia y parte del extranjero.
No está mal pero creo que, para ser una serie de aventuras, no hay suficientes aventuras o, mejor dicho, duran poco. Porque material hay: la villana, el robot alienígena, las anguilas, los dinosaurios, los terremotos… Hay muchas peripecias, pero parece que los guionistas tuvieran prisa por deshacerse de ellas cuanto antes para pasar a los repetitivos rollos de los conflictos-reconciliaciones familiares.
Justo lo contrario a lo que haría cualquier serie de acción. Que es lo que debería ser. No tengo nada en contra de que profundicen en los dramas familiares. Pero ya que estos son tan pesaditos y simples, deberían haber prolongado la acción, convertirlo en una huida continua o la persecución incesante de un objetivo.
Es bastante entretenida y algunos capítulos tienen su tensión. Y se agradece una serie familiar tan blanca entre tantas series para adultos. Pero deben afinar un poquito más para la próxima temporada.

16/4/18

Sun Dogs


Tres años después del 11-S, Ned (Michael Angarano) sigue conmocionado, obsesionado, con cazar terroristas. Quiere ser marine. Pero no le aceptan porque no tiene muchas luces. Vive con sus padres, Allison Janney y Ed O’Neill.
-Una parte de mí quiere saber qué hace, la otra no.
Y mientras decide convertirse en agente infiltrado dentro de su pueblo, conoce a una chica (Melissa Benoist) que le ayuda a grabar a los terroristas sospechosos.
Es un drama que cuenta la historia de unos pocos personajes con vidas entre difíciles y muy durillas. Pero la personalidad de Ned y sus excentricidades le aportan los toques de comedia necesarios para que nada sea excesivo.
Es una película muy sencilla, otra sobre la América profunda, con esa gente que las pasa canutas para llegar a fin de mes, con buenos sentimientos y su incuestionable interés por las buenas personas.
El final es un tanto sentimental. Pero encierra lo que de verdad le interesa mostrar a la película: la necesidad de la amabilidad para construir un mundo mejor.
No tiene grandes pretensiones de modo que, aunque sea demasiado simple, no finge lo que no es.