16/1/17

La tortuga roja

Es la primera peli, que yo sepa, en la que los estudios Ghibli se aúnan con otra productora, Wild Bunch, para hacer una peli animada.
No es para niños. Minimalista, escenarios simples, muda por entero y tan enormemente triste como bonita.
Un náufrago llega a una isla. Sus intentos por salir de ella, en primarias embarcaciones, son impedidos por una tortuga roja. A la media hora ocurre el toque mágico, el fenómeno inexplicable e inexplicado, que viene a contar algo muy sencillo y el misterio esencial de la humanidad.
Los buenos y los malos momentos, las desgracias, las alegrías y penas… Todo aquello de lo que se compone una vida humana cualquiera. Y, al final, es el final y la vida sigue. Distinta para cada uno, diversa. Inexplicada e inexplicable.
Una rareza fílmica, una originalidad difícil de vender a alguien. Pero si eres de esos capaces de mirar con calma, muy satisfactoria. En su tristeza y en su belleza.

15/1/17

Underworld: Guerras de sangre

Me gustó la primera. La 2 y la 3 fueron intragables. La 4, dentro de su minimalismo sencillo, de aventurilla casi independiente, estuvo bien. Esta 5ª parte tiene una única función: demostrar que la actriz Kate Beckinsale es efectivamente un vampiro, que se conserva igual que hace 14 años cuando la saga empezó.
La guerra vampírico-licantrópica está en su punto álgido. Todos quieren a la niña híbrida. Y el mejor modo de llegar a ella, claro, es a través de su madre. Pero Selene se ha ocupado de que ni ella misma sepa dónde está la niña.
Y ya está. Se pegan entre ellos, mucho, y todo sigue igual que siempre, listo para otro capítulo de la saga. Cosa que no estaría mal de no ser porque las peleas y las escenas de acción no aportan nada. Ninguna originalidad. Todo ya visto. Si haces una peli así y renuncias a poner esfuerzo en lo único que tienes que poner esfuerzo, es que algo no está bien.
Underworld: Guerras de sangre no está nada bien.

14/1/17

La ciudad de las estrellas (La La Land)

-Así es Los Ángeles. Se venera todo y no se valora nada.
Gran película, sí señor. No sé es si un clásico instantáneo porque, ahora mismo, el mundo entero habla de ella, está nominada con premios a carretadas y, tal vez, esté sobredimensionada. Pero es grande, eso seguro.
Clásica y moderna, romántica y anti-romántica, soñadora y realista, lo que pudo ser y no será. Cuatro estaciones de un año. Y una estación más cinco años después.
Muy pensada. Muchos detalles. Me gusta esa conversación:
-Invita la casa.
-Pago yo. Insisto.
Desde una perspectiva y desde su contraria. Desde el comienzo y desde el final.
Ese juego imaginativo de Mia (Emma Stone) al final de la película vale millones. ¿No habría sido fácil? Habría costado bien poco. Si la vida fuese perfecta, así habría sido. Pero los caminos del destino son otros y hay que aceptarlos (la sonrisa de Ryan Gosling indicando que todo está bien).
Echo de menos algunas coreografías más trabajadas. Pero difícilmente le quitarán los Oscar. Tampoco es que haya mucho más donde elegir. Damien Chazelle metió un pie en la puerta con Whiplash y ahora ya está dentro pisando fuerte.

13/1/17

Al margen (218)

1. Los hermanos Coen han dado su salto a la televisión. Escribirán y dirigirán un western con seis historias cruzadas que se titulará The Ballad of Buster Scruggs.
2. ¿Una versión de Dumbo, en imagen real, dirigida por Tim Burton y protagonizada por Will Smith? Suena rarísimo, pero en ese cóctel hay dos palabras mágicas: Tim Burton. Y eso obliga a reconsiderar las cosas.
3. Rogue One era el primer spin-off de Star Wars. O eso dicen. Como 1.000 millones de dólares no son moco de pavo, Disney ya le ha dado a la manivela y la nueva historia sobre el joven Han-Solo va a todo trapo.
4. Y como tú sigues de cerca al estudio Ghibli, ya anda por ahí el tráiler de Ronja, the Robber’s Daughter. Veremos que consigue Goro Miyazaki.

11/1/17

Atlanta

El proceso es el siguiente. Donald Glover era el colega inseparable de Abed en Community. No parecía tener muchas luces, pero estaba bien interpretado. Donald Glover dejó la serie para meterse a escribir el guión de su propia serie y producirla.
Como Donald Glover nos caía bien a todos, le seguimos la pista y estábamos encantados de saber más sobre su propio proyecto. Al menos yo lo estaba, de acuerdo. Dejaré el plural mayestático para ir al singular.
Seguí el proyecto, estuve pendiente. Pero resulta que el chaval se decanta por una serie sobre Atlanta, con el telón de fondo de un cantante emergente de rap, problemas raciales y jóvenes inadaptados.
Nada que me interesara. Cero. Como si me habla de las dificultades del cultivo del arroz en la región de la etnia hui de Ningxia.
Así que lo dejo correr.
Y entonces todo el mundo habla de ella, los críticos la alaban y le dan un Globo de Oro a la mejor serie. Toma ya. Resulta que hay que echar un vistazo.
Se lo echo.
Y, oye, igual sí que es buena y hasta genial. Igual a ti te gusta. Igual. Pero a mí no me dice nada. Parte Girls, parte The Wire, parte Entourage, partes de partes.
Nada que me interesara. Cero.

10/1/17

Emerald City. Episodio piloto

Un policía trata de asesinar a Dorothy, así que ella se refugia en el coche del poli justo antes de que un tornado la eleve por los aires. Cuando aterriza, cae por accidente sobre la Bruja del Este. El móvil no tiene cobertura. No es muy bien recibida por la tribu de los Munchkin, es torturada y desterrada.
-Ya. Definitivamente esto no es Kansas.
Y definitivamente esto no es del todo El mago de Oz.
Drones-mono vigilan desde el cielo, la Bruja del Oeste regenta un burdel con éxito y Oz decreta la muerte de Dorothy. El mundo está devastado por la guerra. Hay cárceles de barro, hombres crucificados como espantapájaros en los caminos y aldeas quemadas.
Como ves hay algunos ligeros cambios que sitúan esta versión moderna entre El mago de Oz y Juego de Tronos.
No sé qué opinar de ella. Me ha intrigado más que gustado, más sugerente que interesante. Veremos cómo evoluciona.

9/1/17

Contratiempo

-Ni hay salvación sin sacrificio, ni usted es más listo que yo.
También el cine español comienza bien el año con una buena película de suspense.
Una planificación elegante, una fotografía esmerada y un guión sólido lleno de detalles donde todo cuenta y tiene su importancia.
El misterio en cuarto cerrado es un clásico del cine y la literatura. Normalmente, ese elemento basta para construir una buena historia de suspense. Pero en Contratiempo, además, se despliega una historia bien montada, fragmentada, donde desconocemos la verdad, solamente puntos de vista. Surgen variantes y en todas ellas los detalles encajan.
La dirección es muy eficaz, tal vez hay una vuelta de tuerca de más, pero el suspense siempre se mantiene. Ana Wagener está sensacional y el director incluso consigue que a Mario Casas casi se le entienda. Casi.
El final es perfecto. Tal vez no del todo imprevisible, pero funciona como un reloj y todo encaja.