Sabido
era que Netflix revolucionó el sistema de producción de películas agilizando
las cosas y, por tanto, abaratando costes. ¿Ha hecho lo mismo en series de
animación? No tengo ni idea de cómo se hizo Maya y los tres. No lo he investigado. No sé cuánta gente
trabajó ahí ni cuánto tiempo emplearon. Pero es una auténtica revolución. Así
que cuando veo Encanto, hoy,
no puedo juzgarla del mismo modo que lo habría hecho hace unas semanas.
Muy
bonita, mucho colorido, miles de detalles y espectacular. ¿Pero es ahora eso
realmente meritorio? ¿No nos dijo Maya
y los tres que eso es “fácil”?
Si lo hace una serie, ¿cómo no va a hacerlo una película?
Los
inicios me parecieron el Disney de siempre. La ambientación latina no parecía
suficiente para cambiar los derroteros. La música y canciones de Lin-Manuel
Miranda se me hacían demasiado largas. El desarrollo feliz se me antojaba
manido.
Por
eso me interesó mucho más su último tercio. Ahí, la intriga de la pérdida de la
magia alcanza sentido.
La
trama, al fin, se vuelve más oscura. Aparecen las grietas de esa familia
aparentemente feliz. Hay resentimientos, heridas, palabras no perdonadas,
dudas. El don gratuito que recibieron no fue bien utilizado. La carga del
demoledor peso del pasado crece cada día.
El
resultado es bastante decente. No alcanza el nivel de las más grandes de Disney
pero hay un esfuerzo por realizar algo un poquito diferente. En cualquier caso
me quedo con la sensación de que los guiones de Disney siempre necesitan más
vueltas. En este caso habría sido bueno plantar antes esas semillas de
infelicidad, de modo más orgánico. Los conflictos surgen de repente, porque nos
lo dicen, no porque lo veamos.
-¿Suelto
a los perros?
Es
un despropósito de película. Mal dirigida, mal montada, mal interpretada. A
veces tiene ideas visuales que introduce porque sí, sin venir a cuento. Como
esa escena en plan Sin City o
la foto animada del periódico en plan Harry
Potter.
Unos
delincuentes son utilizados para acabar con la mafia de Corea. Es decir, una
especie de Escuadrón Suicida
pero sin superpoderes. En realidad más Bud Spencer y Terence Hill
que Escuadrón suicida.
Con
todo lo mala que es resulta entretenida por lo loco. Pero ni la mencionaría en
el blog de no ser porque me da pie para hablar de otro tema, de algo peor que
la peli en sí: el doblaje al español.
Esto
de la proliferación de plataformas, series y películas ha sido para el doblaje
un error, un horror. Y muchas veces para los subtítulos. En esta película es
demencial. Tanto lo que dicen como el modo decirlo. ¿No se dan cuenta de lo
raro que resulta oír, en boca de coreanos, giros (insultos, tacos, blasfemias)
que sólo existen en español? Ya resultaron raros en traducciones del inglés
pero aquí…
No
sólo eso. Parece hecha con desgana. Nadie se queja, gime o protesta de un modo
tan memo. Tras el doblaje de esta peli ni hay traducción ni hay verdaderos
actores de doblaje.
Esta
tendencia va a peor. Hace unos meses vi un capítulo de una serie en inglés y castellano
para comparar. En castellano parecía una comedia compuesta de chistes verdes y
marrones. En el original apenas había nada de eso y, desde luego, no tan
visceral, mucho más suave. Desmadre en castellano, picardías leves en inglés.
Animo
a los traductores/dobladores a que miren un poco más el diccionario de Oxford.
Indica por dónde deberían ir los tiros. No puede ser que una exclamación de
sorpresa sea traducida al español como una blasfemia o que una palabra marrón
típica de un niño se convierta en una obscenidad.
Y,
por favor, regresemos al actor de doblaje. De verdad que es atroz lo que han
hecho aquí.
Por
cierto. En otra película he llegado a oír, en español, un “no está casado” cuando el original inglés decía “está casado”. Detrás de esas
alteraciones tan brutales hay algo aún peor que malos traductores/dobladores.
Una
dirección de fotografía estupenda.
El
resto es una majadería y todas las cábalas, interpretaciones y supuestas
alegorías que se le están dando me parecen superfluas. El director se debe
estar tronchando porque haya tanta gente elaborando teorías de algo que es una
gigantesca broma, una tomadura de pelo.
1.
He visto que la semana pasada se estrenó una peli titulada The Princess Switch 3: Romancing the Star.
Es imposible que alguien pensara que titularla en España Requetecambio de princesa era una
idea buena. Eso es un saboteador. De cosas como esa viene, supongo, el
aforismo. Traductor, traidor.
2.
Hay gente que no puede estarse quieta. Hayao Miyazaki abandona su retiro
para dirigir nueva película: How Do
You Live? Ha asegurado, otra vez, que será la última que dirija. Sí,
ya.
3.
La próxima película de Chloe Zhao
será, dice, un western de ciencia-ficción con vampiros. Y se queda tan ancha.
4.
El último duelo costó 100
millones. Ha recaudado 27. Ridley Scott culpa a los teléfonos móviles, a
los jóvenes de hoy que los usan, a la apatía de los millennials. Es una excusa
muy peregrina pero, claro, no va a culparse a sí mismo cuando hace una chapuza.
5.
Ridley Scott también dice que hay pilotos para las series de Blade
Runner y Alien. Yo
preferiría que a Blade Runner
no lo toqueteen más. Pero Alien,
sí. Dame mucho Alien, por
favor.
En
algún momento mencioné que no entendía a qué venía tanto revuelo con la serie
animada de Cowboy Bebop. No
siento por ella la fascinación de muchos. Pero no necesito ser un fan para ver
que esta serie en imagen real, al igual que Fundación, no respeta para nada el espíritu del original. Que
es otro producto que aprovecha un nombre para sacar dinero. Que, con otro
nombre, con personalidad propia, no tendría mucho futuro. Porque no tiene personalidad.
La
serie entera se encuentra en una tensión continua. No sabe qué quiere ser.
¿Podríamos llamarlo tensión de género no resuelta? No sabe si es comedia sin
gracia o drama necio. Y en esa continua pulsión se le escurren las pocas ideas
buenas que pudiera tener.
Visualmente
hay algunos aciertos llamativos. Escenas aisladas captadas con una fotografía
interesante. Pero ni siquiera en eso existe cierta unidad. Parece que cada
escena pertenece a un tebeo distinto. Supongo que buscan eso. Pero es un error.
A
veces ha llegado a resultarme profundamente desagradable, especialmente esas secuencias
de violencia desmedida que se creen graciosas sin serlo, tan desajustadas del
tono ligero habitual, al borde de la esquizofrenia. Te planteas si hubo una
reunión de guionistas para llegar a algún acuerdo de lo que pretendían.
Y,
finalmente, ¿a quién se le ocurrió que suprimir a la hacker Edward Wong Hau
Pepelu Tivrusky IV (Radical Ed para los amigos) durante toda la temporada era
buena idea? La presentan en la última escena confiando en que sea anzuelo para
la segunda temporada. Recurrir a algo así para tratar de forzar la renovación demuestra
la poca confianza que tienen en sí mismos.
Fíjate.
Sale John Noble en un momento supuestamente sorprendente. Y me importó
un pimiento.
Esta
serie necesita una reestructuración total. Empezando, claro, por el showrunner. Contratar a alguien que sepa
lo que hace suele ser una buena idea de arranque.
Se
decía que Fundación era
inadaptable. Por fin ha llegado David S. Goyer para confirmarlo. No se
decía, por alguna razón, que parte de esa dificultad estaba en la misoginia de Asimov.
Hasta que llegó David S. Goyer y puso un montón de mujeres
protagonistas. Todo esto significa que cualquier parecido con la obra literaria
es pura coincidencia. De hecho sólo coincide algún que otro nombre. Eso puede
llevarte a engaño pero debes repetir tu mantra: es sólo un nombre, nada que ver
con la obra literaria.
Así
que han cogido la psicohistoria y han hecho con ella lo que les da la gana.
Cosa que me parece muy bien. En principio.
Porque
tras diez capítulos y decenas de años transcurridos, descubriremos que ahí no
ha pasado casi nada. Veamos las tres tramas principales. En la primera, la
supuesta principal protagonista, permanece en una nave a la deriva. Sola. La
protagonista se limita a contar números primos y hacer cálculos. Diez capítulos
sin que la protagonista haga nada. En la del triunvirato de los clones Cleón,
uno de ellos hace una excursión sin especiales consecuencias y otro parece que
va a hacer algo arriesgado pero no. La historia de la Guardiana Salvor es la
que más engaña porque parece que va a expandir la cosa.
Y
en el capítulo 9 descubrimos que estamos en el punto de partida. Luego está el
10 para hacernos creer que sí pasarán cosas más adelante.
Tengo
la sensación de que Goyer y compañía renunciaron desde el minuto uno a
adaptar Fundación, vieron que
estaba pegando fuerte The Expanse
y han querido hacer algo similar. Se han quedado a un par de galaxias.
Lo
que más evidencia la ausencia de fidelidad al texto, lo peor de todo, es la
presencia de robots sin las leyes de la robótica de Asimov. No se
respeta ni siquiera el espíritu del original. Otro producto que aprovecha un
título conocido para sacar tajada.
Me
ha costado terminarla. En el capítulo 3 tuve claro que no llevaba a ningún
lado.
Creo
que Jane Campion es buena directora pero que está sobrevalorada. Hay
muchos críticos que la ensalzan, así que supongo que no conecto con ella, sin
más. Me parece que, en todas las críticas que he hecho de sus películas o
series, menciono siempre que no entiendo a sus personajes.
Y
eso me pasa aquí de nuevo. Está el trasfondo freudiano que formará los
conflictos. Y luego están las psicologías personales que me parecen
incomprensibles. No entiendo la inseguridad de Rose ni que se agobie por un
tipo como Phil, no entiendo la mayoría de las reacciones de Phil ni el cambio
repentino hacia Peter, no entiendo a George y su apasionada frialdad (aclárate,
tío).
Un
ejemplo: las pieles. Se forma un drama de ira, rabia, cabreos, lucha de poder y
celos por algo que no tiene ningún sentido ni jamás nos explican. ¿Por qué
diantres necesita quemarlas? Es el gran detonante pero es un drama absurdo.
Así
que la trama de la peli en sí deja de importarme. Me gusta la Campion
que me da esos maravillosos paisajes, esa puesta en escena. Sin embargo me
gustaría que toda esa belleza natural contuviese algo más interesante para mí.
Benedict
Cumberbatch, Kirsten Dunst y Jesse Plemons están magníficos. Me habrían
gustado más si hubiese podido entenderlos. Y aparece en un papel pequeñito Thomasin
McKenzie, el único personaje feliz de toda esta gente amargada sin motivo.