5/3/20

Doctor Who. Temporada 12


-¡Eso no es posible! Salvo que sí lo sea.
Hasta el 12x05 la cosa no se animó. Al fin. De hecho, por primera vez desde que el Doctor es Doctora, sí, por primera vez, pudimos asomarnos a la esencia de Doctor Who. Muchos secretos, un personaje que reaparece, un aviso de otros que vienen y dos. Sí: dos. Hay dos. El 12x05 fue el momento culminante de la serie. Una demostración de que si quieren, pueden.
Pero no quieren. Y fue el último instante de lucidez.
El 12x08 retomó los anzuelos que el 12x05 nos había lanzado. Me gustó esa casa ilusoria con Lord Byron (al que dejan como la chata, cosa que me parece bien) y Mary Shelley dentro. Digo: es una buena idea que un cyberman sea la influencia para que Mary Shelley escriba Frankenstein.
A partir de ahí la serie se centró para dar continuidad a la historia en el 12x09 y el 12x10. Pero sin alcanzar las cotas esperadas. Porque esta Doctora no es humanista. Es existencialista. Y no tiene humor ni seguridad es sí misma ni evita las armas ni las muertes ni tiene sus frases paradójicas. Y este Maestro no es la Maestra. También es peor, carente de toda ambigüedad, histriónico, un malvado de pacotilla.
Y se perpetúan los defectos evidentes que todo el mundo señala y que los responsables se niegan a admitir: exceso de companions con carisma nulo, demasiados discursitos con moralina, tramas divididas. Lo peor de todo es lo mucho que la Doctora se deja manipular.
Hay dos buenas ideas en el capítulo final que no aprovechan bien. Y fíjate que me parece mejor así. De ese modo podrá venir alguien en el futuro para que saque el máximo partido.
¿Qué hay que hacer para que den la patada a Chibnall? ¿Cómo hay que decirlo? ¿A quién hay que dirigirse?

4/3/20

Altered Carbon. Temporada 2


-Son las cosas poco prácticas de este mundo, tumultuoso e infernal, las que más importan. Un libro, un nombre, sopa de pollo. Nos ayudan a recordar que, incluso en nuestros peores momentos, todavía hay vida por disfrutar.
No sé si hice bien o no al omitir el visionado de la primera temporada. Pero me había leído el libro, sabía de qué iba ese universo y las críticas eran lo bastante dispares como para adentrarme en la serie. Esta temporada 2 me parece bastante buena. No es excesivamente compleja (si sabes de qué va lo de las pilas y las fundas, claro, si no es casi incomprensible) y tiene una trama sugerente que amplía algunos conceptos de la novela.
Tiene cierto afán de ser importante. Y ese es su principal problema. Se queda lejísimos de una propuesta mucho más sólida como The Expanse y no es consciente de que su planteamiento es de mera diversión.
La serie se sigue para ver qué nuevos ingenios, trucos y sorpresas se pueden emplear en ese mundo de reglas tan distintas a las nuestras. Algunas cosas se les van de las manos. Lo de los muelles de Trepp, seamos sinceros, no sirven absolutamente para nada.
Para mí lo mejor estuvo en esa relación tan peculiar entre las dos inteligencias artificiales: Poe y Dig 301. Más bondadosos, afectuosos, comprensivos y entrañables que los seres humanos.

3/3/20

Esta mierda me supera. Temporada 1


-Querido diario: feliz viernes de los cojones.
El cine americano está tan mediatizado por sus estereotipos cinematográficos que, incluso cuando presentan a los raritos, son raritos cliché. Raritos tan característicos como los normales característicos. Y encima han exportado ese concepto al resto del mundo.
Por eso me sorprendió The End of the F***ing World. Porque el autor del cómic, Charles Forsman, no se dejó engatusar y pintó adolescentes estrambóticos pero con una interioridad muy real. Familias dañadas, un mundo sin sentido, una búsqueda de quiénes son y qué pintan aquí.
No lo logra en Esta mierda me supera. Mucho más explícita en sentimientos y situaciones. Esa primera escena, un flashforward, me hizo pensar que si esto acababa a lo Carrie sería una decepción. Y acaba… pues eso.
Hay cosas majas que la hacen entretenida. Son 7 capítulos de 20 minutos, así que el ritmo es muy ágil. Y hay ocurrencias llamativas. Digo: un tío que lleva una camiseta de Enya en 2020. ¿Cómo se le ocurre? Creí que yo era el único fan que quedaba.
Esta mierda me supera incluye el factor superpoderes. Y eso implica más atención a lo externo que a la interioridad de los personajes, más interés por el desarrollo de la acción que el de los sentimientos. Sophia Lillis vuelve a demostrar su enorme soltura ante la cámara.
No es una absoluta decepción pero sí esperaba mucho más.
-Estaba así cuando llegué. Lo prometo. Lo juro.

2/3/20

El hombre invisible


No sé muy bien qué pensar de esta película.
Juega muy bien su baza de la tensión pero no me parece nada novedosa. Me recuerda demasiado a Sola en la oscuridad. Allí Audrey Hebpurn no veía a su enemigo porque ella era ciega. Aquí Cecilia no lo ve porque él es invisible.
Por otra parte el juego metafórico, el maltrato a la mujer, la violencia de género, es demasiado obvio. Ni siquiera es metáfora. Pero la propuesta tiene otras lecturas interesantes que no sé en qué medida se buscaban o no.
Son dos horas que enganchan, que atrapan y, ciertamente, funciona como mero entretenimiento de un modo muy efectivo. En ese sentido me parece buena. Muy hábil en el manejo de los recursos para generar agobio. Pero no me parece tan interesante ni en sus aspectos dramáticos ni en su mensaje precisamente por lo evidente que es.
A la larga, la película es lo que es Elisabeth Moss. Porque es la interpretación de la actriz lo que verdaderamente nos encandila. Ella es la película, con una maravillosa complejidad entre el miedo y el valor, la angustia y la decisión.
Se agradece mucho la sobriedad en su puesta en escena, la discreción en el uso de los efectos especiales.

1/3/20

La famosa invasión de los osos en Sicilia


Un padre y su hija, trovadores ambulantes, se resguardan en una cueva. Atemorizados al descubrir que allí vive un oso, deciden contarle la historia de la famosa invasión de los osos en Sicilia en la que un padre oso acudió al rescate de su osezno. Pero, tras el final feliz, el oso les cuenta lo que ocurrió después.
La primera parte es sencilla y está claro en gran medida quiénes son los buenos y los malos. La segunda parte muestra una mayor complejidad. Emerge el lado oscuro de los personajes y encierra lecturas políticas muy ambiguas que se prestan a interpretaciones complejas y no necesariamente positivas.
Se puede hablar de la corrupción, de lo negativo de una invasión, de que no se comprende a los pueblos ocupados, de la decadencia de un imperio… Pero también de la imposibilidad de que dos culturas o razas se entiendan.
Por eso no me parece que sea muy aconsejable para niños.  Hay algo tortuoso en el modo en que aflora, en gente buena, la maldad, la injusticia, la incomprensión, la envidia, los vicios… Hay algo de Kafka, algo de Camus, algo de xenofobia, algo de miedo al otro o, al menos, de ver en el otro a alguien incomprensible.
Claro, que uno también puede verla sin pensar. A mí me dio por pensarla.
Estéticamente es magnífica. Minimalista, con un colorido abrumador y habilidad para la expresividad con rasgos sencillos. Hay muchos elementos mágicos y fantasiosos que dejan unas cuantas escenas llamativas.

29/2/20

The Gentlemen: Los señores de la mafia


Un magnate de los medios de comunicación (Eddie Marsan) contrata a un detective (Hugh Grant) para que investigue los trapos sucios de un mafioso (Matthew McConaughey) y su esposa (Michelle Dockery). Y descubre más cosas turbias de su brazo derecho (Charlie Hunnam), su socio (Jeremy Strong), un entrenador de boxeo que controla una banda local (Colin Farrell), la mafia china (Henry Golding) y, accidentalmente, la mafia rusa.
La película que vemos es lo que Fletcher (Hugh Grant) cuenta a Ray (Charlie Hunnam) para chantajearle y, como es un relato oral, hay digresiones, cambios en lo que se cuenta, cosas que irrumpen de golpe y luego van hacia atrás… Ya sabes: esos juegos de rebobinado que tanto le gustan a Guy Ritchie.
Es su mejor película desde los tiempos de Lock & Stock y Snatch, cerdos y diamantes. Quizá incluso mejor. Es capaz de manejar una gran multitud de personajes, hilvanar una trama coherente y no excederse en artificios aunque, los que emplea, son muy divertidos.
El reparto está realmente espléndido. Hay muchos personajes y en ocasiones parece que alguno se ha perdido por el camino, pero vuelven a reaparecer oportunamente. Y tramas que parecen desubicadas (ese primer disparo en la primera secuencia que luego volvemos a ver) acaban por cobrar sentido cuando se tienen todas las piezas.
Sin que sirva de precedente, mi favorito ha sido Colin Farrell. Vaya personaje.
Imagino que, tras la piltrafa de Aladdin, Ritchie necesitaba demostrarse a sí mismo quién es y lo que sabe hacer. Pues por mi parte está perdonado.

28/2/20

Al margen (375)


1. No sé yo qué va a quedar de The Good Fight. Ya sabíamos que Rose Leslie abandonaba la serie. Pero ahora también la deja Delroy Lindo, el mismísimo jefe del bufete.
2. Indiana Jones 5 se anunciaba como el no va más. Harrison Ford dirigido por Spielberg en una producción tamaño de las de Marvel. El primer bache es que Spielberg no la dirigirá.
3. Bob Iger llevaba años diciendo que quería irse de Disney. Pero no se iba. Finalmente la directiva se lo ha puesto fácil nombrando a un sucesor, Bob Chapek. Iger seguirá todavía 2 años más para ayudar en la transición. ¿Ves lo difícil que es abandonar una secta?
4. No he terminado de ver Hunters pero, como en otras muchas ocasiones, las críticas extra-cinematográficas me parecen penosas. La Auschwitz Memorial acusa a la serie de ser históricamente inexacta. ¿Será que La vida es bella, Malditos bastardos y Jojo Rabbit sí eran históricamente exactas?