2/5/19

Keepers, el misterio del faro


Un islote, un faro, tres fareros. Un náufrago traerá consigo una alteración que originará problemas.
La película va a su aire, alejada de las estructuras prefabricadas. Su inicio tiene algo de Moby Dick. Tres fareros haciendo su trabajo. Observamos su día a día, sus tareas, la rutina. Luego viene un tramo de suspense, una historia sobre codicia y violencia. Finalmente se torna en drama psicológico acerca de la culpa y las decisiones morales.
Gerard Butler, alejado de sus habituales papeles de acción, demuestra una competencia sorprendente para el drama. Su personaje tiene una evolución interesante y, apoyado por Peter Mulan, dan un recital.
No es una película para grandes públicos. En primer lugar, como ya he mencionado, por su extraña estructura. Además es muy sobria, calmada, con muchos primeros planos, con silencios… Y no deja buen cuerpo, ciertamente. Sus arranques de violencia y ese final te dejan noqueado.
Pero es un buen drama, sólido, con ideas claras de lo que quiere hacer.

30/4/19

Juego de Tronos. 8x03


Ver: Percibir con los ojos algo mediante la acción de la luz.
Eso dice la RAE.
Así que, en sentido estricto, nadie ha visto el 8x03 de Juego de Tronos. Puede haberlo intuido, imaginado, deducido, proyectado, supuesto. Pero ver, lo que se dice ver, ninguna persona honrada lo ha visto.
¿Que por qué no veo Juego de Tronos? Pues en este caso porque nos lo han escamoteado con una malísima decisión de fotografía. Una decisión que esconde algo más preocupante: ocultar al espectador la falta de presupuesto.
Lo he dicho muchas veces antes: las escenas de acción, filmadas en la oscuridad, ocultan carencias: interpretativas, coreográficas, de efectos especiales… Juego de Tronos se ha ahorrado entrar en detalles escamosos en la piel de sus dragones para esa pelea. Basta poner un par de sombras y a correr. Y todo el cartón-piedra lo ocultan con la oscuridad. Y las escenas de masas desaparecen.
Lo triste es la cantidad de gente que aún sigue defendiendo que en las series ya se hace lo mismo que en el cine. Ninguna película de cine se habría atrevido a hacer una chapuza como la presente. Juego de Tronos tiene la ventaja del fanatismo: aunque les pongas hora y cuarto de oscuridad seguirán diciendo que ha sido el no va más. Porque la publicidad se lo ha estado diciendo desde hace meses.

28/4/19

Black Summer. Temporada 1


Soy el primero que defendió el piloto de The Walking  Dead. Bueno, tal vez no el primero. Ni el quincuagésimo segundo. Tal vez hubo un millón delante de mí. Pero me gustó. En el tercer capítulo supe que la serie estaba agotada y que aquello no daba para más. Que habría un carrusel de vacío con ocasionales buenos momentos.
Black Summer no es así. Black Summer son 8 capítulos intensos, con tensión continua. No baja el ritmo en ningún momento. Comienza en medio de la acción, cuando los zombis ya campan a sus anchas, cuando gran parte de los humanos se han vuelto psicópatas y se dejan llevar por los instintos, y sigue y sigue. Técnicamente virtuosa y dramáticamente impactante.
Excelente planificación, con larguísimos travellings, con muchas cosas que ocurren en segundo plano, jugando con la profundidad de campo. Y luego cambiará el punto de vista y lo que era segundo plano será la acción principal. Duran entre 20 y 40 minutos, lo necesario para cada arco, sin alargar innecesariamente. Muy fuerte ese capítulo en el colegio tan El señor de las moscas.
Además nadie tiene garantizado el protagonismo. Se cargan a quien haga falta.
Personajes sólidos. Los definen rápidamente y nos arrastran con ellos a su angustia.
Muy buena serie. Redonda.

27/4/19

La importancia de llamarse Oscar Wilde


Otro biopic rutinario. En ocasiones anteriores el biografiado me interesaba poco. Pero Oscar Wilde es otra historia. A Wilde lo he leído y releído. Me lo he empollado. Especialmente su De profundis, su libro final, el que la gente no suele leer y el que la crítica no suele mencionar.
Supuestamente lo que Rupert Everett (director, guionista e intérprete) quería contar era eso: De profundis. Los últimos años de la vida de Wilde. Y no lo hace.
De profundis puede compararse a las Confesiones de San Agustín. Oscar Wilde, desde lo profundo, clama. Se confiesa, llora, se arrepiente, sufre, se justifica, se lamenta. Quiere su fama (dos pinceladas en flashback que no explican nada) y no la quiere. Quiere su hedonismo y no lo quiere. Una contradicción con patas, humana, caótica. Los dos años de cárcel (otras dos pinceladas) le han cambiado totalmente. Física, psicológica, moral y espiritualmente. Y lo cuenta desde lo profundo. La sacudida que para él supuso la lectura de lo que llama “esos cuatro poemas en prosa” (Evangelios), es el centro de sus últimos años. La búsqueda de Dios, su acercamiento al catolicismo (otras dos pinceladas), en una lucha compulsiva contra sus pasiones. El director, guionista, actor, ni se entera. No ve al hombre tras el dandy.
Quiero decir: el drama no está en la enfermedad, está en la mente y la voluntad.
Cuando acaba la película la certeza es absoluta. Oscar Wilde ha sido la trampa para hablarnos de lo que a Everett realmente le interesa: él mismo. Se interpreta a sí mismo. La película debería titularse La importancia de llamarse Rupert Everett. Un ejercicio de narcisismo. Pero a diferencia de Wilde él, en la aduana, no puede declarar su ingenio.

26/4/19

Vengadores: Endgame


Se estrenó ayer, un día antes que el resto de estrenos, para demostrar quién manda en la taquilla.
La película abre con lo que podríamos llamar el momento The Leftovers de Ojo de Halcón, un preludio que marca lo mejor de la película, la primera hora. Veremos a los súper en sus horas más bajas. Hay mucho The Leftovers (sin pasarse) ahí. Diálogos, algo de drama, calma para la puesta a punto.
A los 60 minutos viene el viaje en el tiempo. Inevitable. Tenía que ser así. Ahí se acabó la originalidad. Al menos tienen la decencia de tomárselo a cachondeo e ironizar sobre ello. Es la parte con más humor. Y, a ratos, la más aburrida, pues ese repaso al pasado se hace cansino, repetitivo.
En cualquier caso tengo la misma sensación de siempre. Me cuentan una historia enrevesada en la que todo vale y no tengo ni idea de porqué. ¿No podían inventar algo incoherente, pero sencillo? Nos da igual la verosimilitud, así que no sé que a qué viene el empeño por retorcer las tramas. Que Thanos no coja las piedras. Vale. La idea es simple. ¿Por qué todo lo demás no lo es?
Finalmente, a los 120 minutos, empieza la acción, las explosiones y, lo que debería haber terminado, se prolonga hasta el agotamiento. Un barullo de personajes. Algunos aparecen como 10 segundos o menos. Más caótica y menos espectacular que su predecesora. Originalidad ninguna. Ya hemos visto todo eso.
El mejor actor es Robert Downey. El personaje más gracioso Thor. Lo más decepcionante es la escasa relevancia de Capitana Marvel, llegando tarde porque si no se habría terminado la peli. Aunque Bruja Escarlata también queda infravalorada. Y en general todas las mujeres pasan desapercibidas. El momento powerful women se queda deslucido. El mejor reencuentro es el de 1970 en esa oficina.
Aparece Black Panther bien acompañado y hay entusiasmo y algún aplauso moderado en el cine. Aparece Strange abriendo portales y es la locura.
Muy básica y elemental. La buena noticia es que ahora pueden empezar a hacer algo decente con el siguiente arco argumental.

25/4/19

The First. Temporada 1


-Ninguna frontera es segura. Cuando hablamos de Marte debemos acostumbrarnos a la muerte. Yo creo que el sacrificio vale la pena.
Pienso que es excesivamente ambiciosa. Es un drama que utiliza como excusa el viaje a Marte. Estamos en la década de 2030 y se prepara el primer viaje tripulado. Es el drama de la familia, es la política, es la ciencia, es el dinero de los inversores. Ámbitos muy diversos que la serie toca con fuerza, con intensidad. Pero se queda muchas veces a medio gas porque son demasiadas cosas para 8 capítulos.
En cualquier caso The First me da lo que First Man no me dio: personajes creíbles, autenticidad. Detrás de la ciencia hay familias, hay gente de carne y hueso con problemas, conflictos y traumas. Esto es lo que la serie quiere contar y unas veces lo hace mejor que otras.
El primer capítulo, dirigido por Agnieszka Holland, es fabuloso. Un ejercicio de sobriedad y fuerza con un ritmo precioso. Sin duda el mejor de toda la temporada y lo que hizo que me enganchara.
El resto de capítulos son más variables. Creo que no se explica bien la complejidad política y económica. Al menos no queda claro para un público no estadounidense. Eso debería llevarse con más calma. Por otra parte parece excesivo dedicar un capítulo entero, el 1x05, para contar el pasado familiar.
Así que, aunque a grandes rasgos me ha parecido un drama bien llevado, hay también evidentes descompensaciones. Querer abarcar tantos campos diluye la fuerza que tendría centrarse en un único objetivo argumental.
Sean Penn y Natascha McElhone hacen unas interpretaciones geniales. Tienen momentos muy buenos.
-Lo creeré cuando lo vea, me dicen. Pero no funciona así. Primero tienes que creerlo.

24/4/19

"Abby's" y "Bless This Mess". Pilotos


Abby’s es un bar. El bar de Abby. Es totalmente ilegal, está en el patio trasero de su casa y tiene un montón de reglas absurdas. Se prohíben los teléfonos móviles y si pierdes una apuesta estás obligado a tomar una bebida azucarada en vez de cerveza. Cuando llegas, te sientas en un rincón y bebes lo que te pongan. Si te portas bien unos meses, Abby te permite sentarte en otros lugares. Si eso sale bien puedes acomodarte en la barra.
Es una comedia, de esas de 20 minutos, con risas enlatadas, pero no me hizo gracia. No me reí ni una sola vez. Es imposible que los guionistas, por mucho que mejoren, lleguen a hacer algo tan bueno como Cheers. Pero veré más capítulos. Porque es gente hablando en un bar. Habituales de un bar. Todos necesitamos en este mundo la cháchara de un bar. Tiene el potencial de personajes excéntricos. Espero que mejoren rápido. Les doy una media docena de episodios de margen.
Bless This Mess se basa en el choque entre ciudad y campo.
Él es periodista, ella terapeuta. Recién casados deciden dejar Nueva York e irse a vivir como granjeros en Nebraska. Tardan menos de un día en darse cuenta de que no tienen ni pajolera idea de lo que están haciendo. Que ella tenga miedo a las vacas o que no distingan la alfalfa de un yerbajo sólo es el menor de los problemas.
No es muy original pero el primer capítulo, además de su propia cuota de personajes excéntricos, tiene cierta personalidad. Le veo más posibilidades de crecimiento a medida que vayamos conociendo a la gente del pueblo.
-Siempre ha vivido en Nueva York. No ha saludado nunca a un vecino.