Se
estrenó ayer, un día antes que el resto de estrenos, para demostrar quién manda en la taquilla.
La
película abre con lo que podríamos llamar el momento The Leftovers de Ojo de Halcón, un preludio que marca lo mejor
de la película, la primera hora. Veremos a los súper en sus horas más bajas.
Hay mucho The Leftovers (sin
pasarse) ahí. Diálogos, algo de drama, calma para la puesta a punto.
A
los 60 minutos viene el viaje en el tiempo. Inevitable. Tenía que ser así. Ahí
se acabó la originalidad. Al menos tienen la decencia de tomárselo a cachondeo
e ironizar sobre ello. Es la parte con más humor. Y, a ratos, la más aburrida,
pues ese repaso al pasado se hace cansino, repetitivo.
En
cualquier caso tengo la misma sensación de siempre. Me cuentan una historia
enrevesada en la que todo vale y no tengo ni idea de porqué. ¿No podían
inventar algo incoherente, pero sencillo? Nos da igual la verosimilitud, así
que no sé que a qué viene el empeño por retorcer las tramas. Que Thanos no coja
las piedras. Vale. La idea es simple. ¿Por qué todo lo demás no lo es?
Finalmente,
a los 120 minutos, empieza la acción, las explosiones y, lo que debería haber
terminado, se prolonga hasta el agotamiento. Un barullo de personajes. Algunos
aparecen como 10 segundos o menos. Más caótica y menos espectacular que su
predecesora. Originalidad ninguna. Ya hemos visto todo eso.
El
mejor actor es Robert Downey. El personaje más gracioso Thor. Lo más
decepcionante es la escasa relevancia de Capitana Marvel, llegando tarde porque
si no se habría terminado la peli. Aunque Bruja Escarlata también queda
infravalorada. Y en general todas las mujeres pasan desapercibidas. El momento powerful women se queda deslucido. El
mejor reencuentro es el de 1970 en esa oficina.
Aparece
Black Panther bien acompañado y hay entusiasmo y algún aplauso moderado en el
cine. Aparece Strange abriendo portales y es la locura.
Muy
básica y elemental. La buena noticia es que ahora pueden empezar a hacer algo
decente con el siguiente arco argumental.