11/11/07

Maribel Verdú

Maribel Verdú... En fin, Maribel Verdú se merece una entrada aparte porque necesito que alguien me explique qué ve la gente en ella. Ahora, hasta Francis Ford Coppola le hace propuestas fílmicas.
En Siete mesas (de billar francés) hacía una interpretación aceptable. Lo era porque Blanca Portillo, estaba inmensa y Maribel Verdú no moría en el intento. Aguantaba el envite y la compostura.
Ahora bien, vamos a ver: ¿alguien me puede señalar alguna película en la que su papel no tenga una connotación principal de tía amargada? ¿Alguien puede mostrarme en cuál de esos papeles amargados ofrece alguna originalidad gestual? ¿Alguien puede decirme si alguna vez ha escuchado alguna variación tonal dejando al margen los gritos (que, dicho sea de paso, también son iguales)?
Si a mí me pidieran (no lo hace nadie, tranquilidad) que señalara al peor actor/actriz de entre los famosos en España, apuntaría el índice hacia Maribel Verdú. Comprobar que el consciente colectivo encuentra en ella virtudes interpretativas, me hace pensar que alguien me está gastando una broma pesada, que existe una conspiración mundial o que alguien está acabando con el método Stanislavsky y con cualquier otro tipo de método conocido.
Por favor... Es que la veo en La zona y me preguntó dónde están todas las monjitas de Canción de Cuna o la guardia civil de El laberinto del fauno porque no noto la diferencia.
Que es de lo más antinatural que he visto, vaya. Supongo que no hay manera de hacerla* entender que para pedir un par de cañas en un bar del siglo XX no es necesario engolar la voz como si estuviese recitando un monólogo de Ofelia.
Hala. Ya me he pasado. Pero es que parecía que estaba haciendo el último bis y, de pronto, va y levanta el telón otra vez.
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*Esta expresión me pedía un laísmo a gritos.

10/11/07

La zona

Todo el mundo dice que su referente cinematográfico es El bosque. Creo que es importante señalar que su referente literario, y más directo aún, es Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro. Es importante para ver que La zona está, por supuesto, sobrevalorada.
Es verdad que la crítica social, el drama, la tensión y la violencia están muy medidas y bien filmadas de modo que sales del cine con la angustia enroscada. Pero, a la larga, percibes que le falta sutileza. Por eso es fácil vibrar con ella de inmediato, por eso no se llevó nada en la Seminci y a nadie le extrañó.
La culpa de la falta de sutileza está, obviamente, en el maniqueísmo. No sé si el enfrentamiento ricos-pobres es fruto de conservadoras ideas marxistas o es que Rodrigo Plá no quiere liarse con complejidades. Las viudas de los jueves es mucho más inteligente porque la crisis de la urbanización elitista estallaba desde dentro, por su propia idiosincrasia. La cuestión es que La zona se vuelve previsible. Vistos los primeros minutos, realmente buenos, está visto todo.
De todos modos el tal Miguel parece un poco pendejo, ¿no? Teniendo una pistola, ¿tan difícil es acercarse a la portería y decirle al guarda que abra?
-¡Abre, güey!
Y a correr. Pero claro, entonces se acabaría la película.
Conste que me gustó. No me agradan los fuegos artificiales que los críticos montan a su alrededor como si Hitchcock se hubiera reencarnado.
Maribel Verdú... En fin, Maribel Verdú se merece una entrada a parte.

6/11/07

Once

Ella es Markéta Irglová. Él es Glen Hansard. Él toca la guitarra en la calle para conseguirse un dinerillo extra y grabar una maqueta. Ella es una inmigrante checa que toca el piano. Ambos se conocen y...
La película es un musical. También es, obviamente, cine indie. Es un drama. Y una comedia. Tiene aire de documental. Es una película pequeña con una trama mínima, escaso desarrollo y ningún interés por la iluminación de las escenas.
Todo lo que tiene de minimalista lo tiene de simpática, agradable y sugerente. Una película peculiar, distinta, sin pretensiones pero con mucho encanto.
Me entusiasmaron esas escenas en las que Markéta Irglová va por la calle con una aspiradora azul como si fuese una mascota. Después de ver Once me gustaría saber qué fue de la aspiradora, si quedó bien arreglada, si absorbe bien y dónde la guardan. Estoy seguro que el mismo equipo técnico de la película sería capaz de hacer una continuación con este sencillo tema. Supongo que se estuvieron tronchando días enteros con la tontería y que tuvo que ser difícilisimo grabar mientras el tubo amenazaba con morderles los talones.

5/11/07

Persépolis

Marjane vive en Irán. Siendo adolescente va a estudiar a Europa. El ritmo de vida casi acaba con ella y vuelve a Irán. Tras la universidad y un divorcio, vuelve a Europa.
Marjane tiene una depresión crónica y descomunal que le lleva a establecer comparaciones entre Irán y occidente. Lo pasa muy mal en Irán y lo pasa muy mal en occidente. Y no se da cuenta de que si en Irán lo pasa mal por la falta de libertad, en occidente lo pasa mal porque no sabe usar la libertad.
En ese sentido los dibujos son adecuados: en blanco y negro, simplistas, sin capacidad profunda de análisis, episódicos.
Hay un momento, siendo adolescente en Europa, en el que dice que leyó todo lo que estaba a su alcance: Bakunin, Sartre, Marx, Freud. Bueno. Eso es un todo bastante selectivo. Seguro que, de haber leído a Chesterton, habría entendido mejor occidente y a sí misma.
Le deseo toda la suerte del mundo a Marjane aunque me dejó con mal cuerpo y sin saber si esta película es recomendable para alguien.

4/11/07

Stardust

Neil Gaiman es uno de esos individuos que engendran fanatismos de odio o de admiración. A mí, la verdad, ni fu ni fa. Por otra parte, como la película la adapta Matthew Vaughn, uno puede contemplarla con distanciamiento, sin prejuicios.
Habría que decir que Stardust es sensacional... si no existiese La princesa prometida. Pero existe. Lo que hace Stardust es centrarse en las mejores secuencias de La princesa prometida y tratar de reversionarlas. Bueno, pues lo hace bastante bien: peleas de espadas, los fantasmas con humor, la persecución...
Ahora bien, el guión que escribió William Goldman era una obra maestra en su género, sobre todo porque inventaba el género. En ese sentido, Stardust, se queda lejos. Matthew Vaughn se ve obligado a suplir el desbordante ingenio de Buttercup, Westley, Montoya y demás compañía, por ocurrencias tan peregrinas como la de convertir a Robert de Niro en un mariposón. Vale, y hasta tiene gracia al principio, pero luego se hace cargante por lo previsible.
Hay un porrón de gente conocida en el reparto que hace atractivo el visionado, además de que consiguen hacer creíble este correveidile de personajes y tramas que acaban encajando correctamente. Es entretenida y con algunas soluciones inesperadas. Se ve con agradecida facilidad.
Pero es que Buttercup nació en una pequeña granja, en el país de Florín y, desde entonces imitarla es rendirle homenaje, querer ponerse a su altura es humillarse, plagiarla es ponerse en ridículo. Y, precisamente porque Stardust trata de evitar las comparaciones, las pone de relieve.

3/11/07

Adiós baby adiós

Es la película que, sin saberlo, estaba esperando. La ves y te das cuenta de que era lo que faltaba este año. Es como si Clint Eastwood le hubiese dicho a Ben Affleck que, como no tenía nada para el 2007, se encargara él.
Confío en que el sentido común mundial aún se encuentre por encima de ciertos niveles y se pueda llegar a un acuerdo sobre la calidad interpretativa de Ben Affleck: es muy malo.
Ahora bien. Cuando el chico se pone a escribir o dirigir hay que quitarse el sombrero. Ya ganó el Oscar por el guión de El indomable Will Hunting junto a su amigo Matt Damon. Ahora vuelve a escribir y, además, dirige.
Y, caray, por fin me encuentro con una película que perdura después de salir de la sala. Puedes volver a casa dándole vueltas a la trama y a la psicología de los personajes. La piensas y te gusta más. La vuelves a pensar y le sigues encontrando méritos. Tiene ciertos fallos que un director o un escritor veterano no habría cometido pero, aun así, es un drama con fuerza, ideas y sorpresas. Tiene el aroma de Mystic River, pesonajes tan logrados que te da pena que acabe la película y la suficiente complejidad en el drama y en el crimen como para que quieras verla otra vez.
Ben Affleck puede sentirse muy orgulloso de haber dirigido esta película.
Está bien, lo diré: Adiós pequeña adiós es maravillosa.
Espero que la nominen a los Oscar. De verdad que, en lo que va de año, me parece el mejor estreno.

1/11/07

A vueltas con el paraguas

De los videojuegos rara vez se consigue sacar alguna película productiva. No hablo ya de su calidad sino de su rentabilidad. Resident Evil: Extinction es la tercera entrega y, a mi juicio, va mejorando. No da para escribir una tesis doctoral pero, pasito a pasito, la incordiona Umbrella Corporation y la amiga Milla Jovovich logran incluso entretenerme. Alguien está empeñado en sacar algo de ahí. De hecho, el final de la tercera, no es nada ambiguo: Alice dice que va para allá a armarla con unas cuantas amigas. Que van a por una cuarta.
Todas las secuencias del laboratorio son un tostón pero, de entre las escenas de acción, merece la pena destacar la de los cuervos. Una inmensa nube de cuervos zombis ataca a una expedición con ciertos toques Mad Max 2. Los expedicionarios se defienden como pueden y, de pronto, aparece Alice reorganizando con la mente el fuego de un lanzallamas.
Al ver una escena como ésta pienso en el olor. ¿Cómo transmites eso en cine? Seguro que el director se ha quedado con las ganas de que nos sintiéramos más protagonistas. Y yo también me quedo con las ganas: me gustaría oler toda esa carne y plumas quemadas. Sin duda es una sensación más potente que todo lo demás.