-Es
lo mismo.
1925.
Es la fiesta de Lady Caterham (Helena
Bonham Carter).
Gerry Wade invita a cenar el martes a Lady Eileen para formularle una
pregunta de la que espera una respuesta afirmativa. Tal cosa no
sucederá porque Gerry Wade muere esa misma noche.
Esta
novela de Agatha
Christie
tuvo
poco
éxito. La escritora había acostumbrado a sus lectores al whodunit.
Un grupo cerrado de personas, un detective, resolución en plan show.
Pero Las siete esferas no iba por ahí. Tiraba por conspiraciones,
algo de aventura, espías, política internacional… Todo muy
liviano, marca de la autora, pero diferente a lo que solía hacer.
Al
empezar creí que me había equivocado de serie. Estamos en Ronda, en
1920, y un hombre morirá corneado por un toro.
La
serie tiene algo muy bueno a lo que acostumbran los británicos: el
nivel de producción. Escenarios, planificación, cuidado extremo en
la ambientación. Muchas veces las escenas tienen cualidades casi
pictóricas. El ritmo es casi siempre alegre y salpicado por golpes
de humor que le vienen bien.
El
guion. Es de Chibnall. Ya sabes: todo muy mecánico confiando
en que el espectador quede satisfecho por los dos giros extra que
meterá al final. Pero le pasa lo que le pasaba en Doctor Who:
esos giros son extraordinariamente inverosímiles y dejan un montón
de cabos sueltos.
En
cierto modo lo agradezco porque así no termina como la novela, pero
hay que reconocer que el segundo giro, el final, no encaja para nada.
Disfrutable
si no le pides mucho. Visualmente elegante y atractiva pero no des
muchas vueltas al guion. El director logra rescatar hasta cierto
punto un tonillo demasiado ramplón.
3 capítulos. Bien por su brevedad.
Muy
majo el superintendente Battle de Martin
Freeman.

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