Todos
sabemos que no ha sido un buen año para casi nada. Tampoco para el cine. Pero
todos tenemos, sin duda, momentos favoritos que nos hicieron tilín. He dejado 5
fuera, pero no tuve ninguna duda sobre la primera posición.
10.
Gary Oldman en Mank,
borracho como una cuba, vomitando en el salón de William Randolph Hearst
(de Xanadú, claro) y comentando el contenido de la regurgitación.
9.
Kiera Allen arrastrándose por el tejado tras huir de su habitación en Mamá te quiere.
8.
Millie Bobby Brown guiñando un ojo al espectador desde el barril de agua
en Enola Holmes.
7.
La escena de la ballena en el 2x03 de The
Boys. Todavía me río cada vez que la recuerdo. Me gustaría conocer al
guionista que imaginó eso.
6.
Killing Eve 1x03. La escena en
la que meten al bebé en la papelera, en segundo plano, dejando claro que el
crío les importa un pimiento y ya están a otra cosa.
5.
El Ministerio del Tiempo 4x04.
Velázquez entrando en El Prado. Entre lo sublime y lo macarra.
4.
Jojo Rabbit. Los zapatos de Scarlett
Johansson. No se puede sacar más partido dramático a unos zapatos y dar la
vuelta al tono de una película en un segundo.
3.
Giri/Haji: Deber/Deshonor.
1x08. La danza moderna en la azotea. Fascinante por completo.
2.
The Mandalorian 2x08. La
aparición de esos dos personajes al final del capítulo y temporada. Pero qué
locura, por favor.
1.
Sierra McCormick aguantando durante 10 minutos ese primer plano mientras
maneja la centralita de teléfonos en The
Vast of Night. Además es un plano que está precedido por larguísimos travelling. El contraste es una
maravilla.
-¿Te
parece algo cotidiano que a mi madre la capturen unos descerebrados para que se
la coma una ogra?
-No
es tan raro. Siempre te pasan estas cosas.
Hay
que terminar el año con algo positivo. Y pocas cosas más positivas, más
bonitas, más deliciosas que la segunda temporada de Hilda.
Tenemos
a todos los viejos conocidos: están los trolls, el rey rata, el señor de de
madera y conoceremos un poco más de esa bibliotecaria tan peculiar. Además
tendremos nuevos personajes y aventuras maravillosas con barcos fantasmas,
vikingos y secretos nuevos de la ciudad de Trolberg.
Hilda
no tiene enemigos pero si tenemos que señalar una némesis la encontramos en
Albert, el jefe de la patrulla de seguridad, un tipo vanidoso, presumido y con
todas las cualidades del mal político: crear problemas donde no existían.
Su
estética me sigue fascinando. Sencilla, minimalista y, a la vez, detallista. Su
elegancia formal está muy por encima de cualquier otra serie animada. Y, desde
luego, su imaginación desbordante siempre nos sorprende sin abandonar la
coherencia.
No
me esperaba ese final, ese suspense con que nos deja para la tercera temporada.
Hilda siempre había sido autoconclusiva y, de pronto, nos deja con esa tensión.
Maravillosa.
Los
superhéroes del planeta son secuestrados por extraterrestres y los hijos
tendrán que ir al rescate.
Superniños es tan mala como esperaba e incluso un poco
más. Es una de esas cosas que Robert Rodríguez hace deliberadamente mal
porque, por algún motivo, él las encuentra graciosas. Es la secuela spin-off, 15 años después, de Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl que nadie había
pedido.
Ahora
tendría que dar explicaciones de por qué la he visto sabiendo todo esto. Y esas
explicaciones las voy a dar. Es sencillo: tras The Mandalorian todos necesitamos una dosis de Pedro Pascal.
Terminó The Mandalorian y, por
suerte, tuvimos su presencia en Wonder
Woman 1984. Una semana después le tenemos aquí.
El
verdadero problema es saber qué haremos la semana que viene, que no estrenan
nada de Pedro Pascal.
La
peli es una cosita kitsch con malos estúpidos (y giro final estúpido). Hay 10
niños con poderes (o 9 más 1 o quizá 8 más 2) mal presentados y mal
aprovechados. La gente va y viene y hace cosas sin sentido. El ritmo se
resiente y aunque no es larga podría haber durado 60 minutos menos sin
perjuicio para nadie.
O
no haber existido y nadie la echaría en falta.
No
se trata de una película de atracos en la que vas viendo lo que hacen los
personajes para llegar al sorprendente golpe final. Se trata de la historia de
un criminal, de cómo en 4 años un chico ambicioso pasa de la nada a ser el
jefecillo de su territorio, el macho alfa de los perillanes.
La
cuestión es que no lo veo. Si me contaras una historia tipo Ocean’s Eleven podría pasar por alto muchas cosas. Pero una vez
que se pretende contar una historia realista, con su crítica social y su
moraleja final, no puedo aceptar todo lo que Calparsoro me echa.
Hay
demasiadas cosas inverosímiles, poco creíbles. Las tomaría como buenas en la
presentación de un atraco divertido. Pero no puedo creerme la evolución
acelerada de algunas situaciones, comportamientos de zigzag, atracos imposibles
en una serie que pretende ser realista, conductas de los personajes poco
razonables…
Me
supuso un choque. A veces pensé que igual sí, que quizá al final todos esos
elementos confluían para contarnos un atraco perfecto, que todo estaba pensado
para el abracadabra de un robo divertido. Pero no, claro. Me sentía como
alguien que tiene que jugar un juego de reglas contradictorias y con la
obligación de tener que tragar con ellas.
Al
final no me dijo nada. Ni siquiera su moraleja final me parece convincente.
Está bien rodada, sin excesivos alardes pero con solvencia.
Un
hombre, en un observatorio en el Ártico, trata de contactar con una nave que
vuelve de una luna de Júpiter. El hombre quiere pedirles que vuelvan a la luna
habitable, que la Tierra ha sido devastada por la contaminación.
Cuando
George Clooney se pone a dirigir suele optar por cosas poco
comunes y hacerlo de modo poco común. Muy diferente al cine que él suele hacer
como actor. Esta película no está mal pero tampoco bien, se puede recomendar o
no, es bonita pero intrascendente.
Creo
que ese es su problema. Que debería tener más profundidad de la que tiene. Es
una historieta de ciencia-ficción con su moralina pero incluso esa moralina es
demasiado epidérmica. Es la historia de hombres y mujeres que toman decisiones
vitales y morales a cada segundo pero que ni nos implican ni nos emocionan.
Tras cosas como Gravity o Interstellar o La llegada la película de Clooney
destaca por su falta de épica. Hay un deliberado intento de restar emoción a
situaciones excepcionales. Y no entiendo el porqué.
Bien
planificada, muy bonita, buenos diseños de la nave, de los observatorios, del
satélite joviano. Pero incluso ahí se habrían agradecido más imágenes de ese
K-23 que podría haber salvado a la humanidad.
Me
ha resultado agradable, no me ha molestado su calma pero tampoco me dice nada
ni en su mensaje ecológico ni en las conflictos de sus personajes.
-Y
apareces tú, con una vida triste y patética y estás empeñado en volver a ella.
¿Por qué? Tengo que descubrirlo.
Joe
Gardner no ha tenido suerte en la vida. Y de pronto, el día en que todo empieza
a mejorar, muere. O algo así. No en el Más Allá sino en el Más Atrás.
Viene
a ser Del revés amplificada a
nivel metafísico. Quién soy, por qué soy así, de dónde viene mi unicidad, qué
quiero, por qué lo quiero, a dónde quiero llegar. La importancia del alma y del
cuerpo. La unión entre ambos. Qué carajo pinto yo aquí.
No
me parece que sea para niños. Es una película con un nivel de capas brutal. Es
trascendente, es filosófica, es artística. Se dan la mano la música y la
pintura, el jazz y el cubismo y la animación 3D, la vida y la muerte y el
nacimiento, el alma y la personalidad.
Es
una película de una imaginación desbordante, sin límites, sin ataduras a nivel
gráfico y de contenido. El siguiente fotograma puede ser radicalmente distinto
al que le precedía. El Más Atrás permite romper todas las reglas y jugar con
cualquier cosa.
Joe
Gardner va a conocer a un montón de almas. Místicas, perdidas, libres,
atemorizadas, heridas… Y al alma 22. Y tendrá que averiguar qué clase de alma
es la suya y volver a preguntarse las mismas preguntas de siempre.
Buscamos
esa chispa que le de vida a nuestra alma. Dejar de ver el agua para ver el
océano.
Curioso
que del latín ánima venga alma y animación. He aquí una animación con mucha
alma. Otra película enorme de Pixar.
1.
No creo que los datos de Wonder Woman
en cines sean malos. Hay que tener en cuenta que tiene las navidades por
delante y mucho tiempo más sin competencia. No tendrá una taquilla explosiva,
pero sí será continuada. O eso espero.
2.
Es muy sorprendente el final de la segunda temporada de The Mandalorian. Pero me sorprende aún más que nadie lo
supiera, que se pudiera guardar el secreto durante tanto tiempo. Me gustaría
saber cómo fue rodado y quiénes (cuántos) estaban presentes durante esa escena.
3.
Amazon es el nuevo Netflix. Es decir: renueva todo y no cancela nada. Por eso El Cid, contra todo pronóstico,
tiene opciones de una segunda temporada. La cuestión es saber si alguien la
verá.