-Demos
a esas brujas un poco de su propia medicina.
La semana pasada hablé del remake de Rebeca y hoy tenemos otro remake que no mejora a su predecesora.
Claro que, en esta ocasión, no estamos hablando de un clásico.
El
problema de estas brujas no son las brujas, de igual modo que en una películade de espías dirigida por Zemeckis el problema no serían los espías. O
cualquier otro tema dirigido por Zemeckis. Quiero decir que el problema
siempre es Zemeckis. Porque a Zemeckis le interesa una sola cosa:
los efectos especiales.
Sí
que hay algunos momentos “terroríficos” pero me parece que infantiliza el
relato en exceso. Es muy colorida y bonita, con una puesta en escena muy de
cuento. Tampoco digo que sea para los más pequeños de la casa, pero a mí me habría
gustado un tono un poco más siniestro.
Como
digo el obstáculo principal está en el peso de la técnica sobre el resto de
elementos. No me parece que le haga un favor el histrionismo y la exageración,
desde el acento de Anne Hathaway a los rostros excesivamente deformados.
A partir de mitad de película se trata, más que nada, de una pura virguería de
la cámara siguiendo a los ratoncitos y sus aventuras.
Octavia
Spencer
está muy bien.
1.
Hoy estrenan Emma en cines.
Como muchos no se atreven a estrenar en cines, sí lo hacen películas que ya han
sido estrenadas en plataformas. No tienen nada que perder y mucho que ganar. Me
parece una buena idea.
2.
PSOE y Podemos amplían un mayor nivel de censura. Se suponía que la censura era
algo malo y estos señores lo están convirtiendo en algo común. ¿No es la
censura un tipo de odio?
3.
Paul Greengrass dirige a Tom Hanks en Noticias del gran mundo. El arranque suena un poco a Centauros del desierto, pero parece
que los derroteros posteriores serán otros. Un hombre y una niña buscando su
sitio en el mundo.
Un
avión sale de Jordania con destino a la India. Un fallo en el motor obliga a
una parada técnica en Teherán. Un chico y una chica israelíes no están muy
contentos. Hay una tercera israelí, encubierta, verdadera razón de la avería
del motor.
Tamar/Zhara/Zhila/Shakira
y a veces Yasamin. Una hacker enviada por el Mossad a Teherán para que piratee
la red eléctrica. La trama de la serie es cómo salir de allí. Una israelí
atrapada en el país más hostil a Israel.
Pura
adrenalina. No es una serie al nivel de las grandes series de espías. No es Rubicon ni Oficina de infiltrados. Hay algunas coincidencias, algunas
cosas previsibles, algún giro algo más rocambolesco. Pero la tensión es
implacable desde el primer segundo. Raras veces decae el ritmo. Sólo cuando se
embarulla con el grupo universitario y cuando monta la típica historia
romántica de relleno, pierde algo de fuelle. Por eso el 1x05 es el más flojo,
un capítulo que se relaja en derivaciones inútiles.
Me
gusta cómo esa operación, como en tantas ocasiones, se vuelve personal. Porque
somos humanos y tenemos esposa o un padre. Cuando llega a ese punto se cobra
conciencia de lo absurdo del conflicto. Se han cambiado las reglas y lo que
tenía sentido a escala de gobiernos, no lo tiene en la relación entre las
personas. Porque todos amamos y sentimos lo mismo sin importar el bando.
El
juego final está muy bien. Espero que la temporada 2 empiece mañana. Mejor esta
tarde.
En
Irán ahorcan a los directores de banco por malas prácticas. No digo que haya
que emplear esos métodos, pero seguro que así entienden el mensaje.
-¡Es
ajedrez! Todos somos prima donnas.
Una
historia sobre las adicciones. Al alcohol, las drogas, el éxito y la peor de
todas: el ajedrez. Porque la genialidad tiene un precio.
Hace
unos 25 años jugué una simultánea contra Judit Polgár. Por aquel
entonces ya no me obsesionaba el ajedrez y había dejado de jugar partidas
mentales. Duré menos que un pokémon a la puerta de un colegio. Es muy sano que
una Gran Maestra te machaque para que se te quiten las tonterías, para que te
señalen la diferencia abismal.
Beth
Harmon tiene 9 años y vive en un orfanato. En el sótano conoce al bedel, que le
enseña a jugar al ajedrez. A partir de ahí su obsesión será convertirse en la
mejor jugadora del mundo.
A
ver. No es buena serie. No es buena, buena. Porque es un melodrama. Pero es un
melodrama muy bien realizado y contenido. Como Downton Abbey. Que tampoco era buena, buena. Pero es un
maravilloso placer, especialmente si te gusta el ajedrez.
Hay
cosas deliciosas. Esa escena, tumbada en la cama, cubierta por la sombra de la
pieza de la reina, ascendiendo, y la corona queda justo en su cabeza.
Fascinante. Y de ahí a un precioso travelling en Las Vegas. Esas partidas
mentales en un bar, en un coche. El montaje del torneo del 1x05. Hay decenas de
buenos momentos de guión o de planificación. Y la ambientación sesentera está
trabajada. Y el carácter de los jugadores y sus manías y sus casas y sus cosas.
Y la música, con cosas como ese gregoriano Ave Maris Stella.
Muy
bien la interpretación de Anya Taylor-Joy. La chica tiene tablas (tenía
que hacer el juego de palabras).
La
he disfrutado mucho pese a sus defectos (el modo de relatar el tocar fondo,
toques de melodrama un poco excesivos…). 7 capítulos de entre 45 y 60 minutos.
-Ahora
abandonas. Es lo elegante.
Netflix
se pone a competir con Disney haciendo lo mismo que hace Disney. Y no me parece
bien porque creo que debería hacerlo mejor.
Quiero
decir que Disney ya lleva un siglo haciendo las cosas de una determinada
manera. Netflix no podrá igualarlo en ese terreno. Ni por volumen de producción
ni por el modo de distribución. Netflix debería competir por superación,
mejorando lo que hace Disney. Pero, claro, es mi opinión, qué sabré yo…
La
cosa es que la peli cuela como una de Disney. La calidad de la animación es lo
más imponente. Luego tiene a una heroína (china, por supuesto, es lo que se
lleva ahora), es previsible, tiene canciones y da grima. Todo igualito.
El
guión no puede ser más convencional. Personajes y situaciones no es que sean
típicos, es que son robados de otras producciones semejantes. Y, mientras lo
ves, dices: esto lo han sacado de aquí y esto de allá.
Pero
hay que reconocer que ese mundo de color que crea es de una imaginación
desbordante. Visualmente es portentoso. Cita obligada para los interesados en
la animación.
Y
no aburre, la verdad, cosa que no puedo decir de la mayoría de las de Disney.
Aquí el ritmo está muy conseguido.
Falta
un año para que se estrene Dune
de Villeneuve. Es una faena porque estaba prevista para diciembre de
este año. Así que, durante la espera, he vuelto a meterme Dune de David Lynch entre
pecho y espalda.
A
estas alturas (la he visto 4 o 5 veces) todos sabemos que es un desastre. Un
metraje de 8 horas que él redujo a 5 y que los productores De Laurentiis
dejaron en los 137 minutos que conocemos.
Obviamente
la trama avanza a saltos y la evolución de personajes es una continua sorpresa
(sobre todo desde que los Fremen acogen a Paul y Jessica).
Pese
a todo era una peli con sus virtudes. Navegaba en una zona más oscura que Star Wars y, desde luego, incluía
esas imágenes lynchianas oníricas y
surrealistas. Los decorados eran maravillosos. Al menos a mí me gustan mucho.
Sobre todo algunas máquinas ridículas. Además, otra virtud, Lynch
sustituyó como protagonista al que estaba previsto, un tal Tom Cruise,
por Kyle MacLachlan.
Lo
peor: a veces Lynch iba muy pasado de vueltas con los Harkonnen y, en
especial, con esa escena de Sting.
Lo
mejor: que encierra en su fondo lo que todos anhelamos: ver llover en Arrakis.
-Anoche
soñé que volvía a Manderley…
Y
ha sido una pesadilla, oye. Por momentos casi inaguantable. Es cierto que me
acerqué a verla de puntillas, seguro de una inevitable decepción. Pero esto es
algo más que eso. Es un atentado a un clásico del cine.
Vestuario
precioso, decorados magníficos, localizaciones estupendas y… nada que aportar.
¿Por qué hacer un remake consciente
de que el resultado será peor y ni siquiera hay algo diferente en el guión? Ni un
giro ni un nuevo enfoque ni una lectura diferente. Nada. Nada de nada.
La
química entre Lily James y Armie Hammer es nula. Y Kristin
Scott Thomas es un puro cliché maligno desde el primer segundo. Quiero
decir que todos sabemos que son actores decentes (Kristin Scott Thomas bastante más que decente), pero aquí no pueden hacer
nada por elevar un guión esquemático. No hay ese suspense terrorífico que Hitchcock
imponía de forma implacable. Es una historietita romántica de medio pelo.
En
fin. Para qué seguir. Si no has visto la Rebeca
original, no pierdas el tiempo y ve directamente a ella.