9/2/23

El vasco

-Me cago en Walt Disney.
Mikel no se siente vasco. No le gusta la lluvia, no levanta piedras, no siente nada especial por la gastronomía. Así que decide irse a Argentina y aterriza en medio de la comunidad vasca.
El vasco quiere ser demasiadas cosas y no es ninguna. Hay una trama de choque cultural, otra de choque generacional, hay una historieta no muy bien llevada a lo Good Bye, Lenin!, hay otra más de corte mafiosete de barrio que no lleva a ningún sitio, está la parte romántica… Giros forzados, situaciones no desarrolladas, cambios bruscos en la actitud y motivación de los personajes… El final es tan previsible que casi da apuro verlo.
Un guión tras el que apenas hay esfuerzo, sólo un copia y pega de aquí y allá.
Es una peli sencillita, amable. Para pasar un rato sin ser exigente. Al final lo que más peso tiene es la parte romántica, pero tampoco es que sea especialmente ingeniosa en su desarrollo. Joseba Usabiaga e Inés Efrón cumplen bien con sus papeles.

7/2/23

Happy Valley. Temporada 3

-Tuvimos otra pequeña pelea. Gané. Obviamente.
Con frecuencia uno (yo, por ejemplo) dice de un guión que está bien escrito. Y generalmente significa que es decente, que engancha, que es atractivo, que resulta coherente y los personajes no son tópicos. Pero bien escrito, lo que se dice bien escrito, de sobresaliente, hay  pocos. Hay que irse a gente como Sally Wainwright. Esto sí que es una barbaridad. Un guión preciso, desarrollado, con ritmo, intenso, varios casos, escenarios… Sin rellenos. Cada palabra tiene su peso. Todo bien integrado, todo donde tiene que estar. Hasta lo de los extraterrestres aporta sustancia a la humanidad de los personajes.
Y luego tiene a Sara Lancashire para interpretar a Catherine Cawood, esa sargento de policía a punto de jubilarse, uno de los mejores personajes que se ha creado para una serie.
Así que sumas un guión de 10 con una interpretación de 10 y después de ver esto no quieres ver otra cosa. Porque lo otro te va a decepcionar. Bueno. No sólo la actriz principal. Es un lujo disfrutar de todos esos secundarios. Con psicología, con alma. Esa conversación, plano y contraplano y primerísimos planos, de 12 minutos con Siobhan Finneran en el 3x03 es magistral. O esa otra del capítulo final, la definitiva, la radical.
Te suprime las expectativas, las reestructura, evade los tópicos, permite que la lógica de la vida actúe. Rompe las plantillas prefabricadas para ofrecerte algo mejor, auténtico. La pelea no es ahí, sino acá; el diálogo no es en ese momento, sino en aquél; un curso determinado de acción cambia ante un acontecimiento cotidiano, sin necesidad de forzar cosas inverosímiles.
Una serie de gran nivel, potente, con secuencias crudas pero, al mismo tiempo, con unos personajes reales, humanos.
La serie ha terminado. Pensé que iban a dejar uno de los casos parcialmente abierto para, quién sabe, en el futuro, tirar del hilo. Pero tienen tiempo de cerrarlo correctamente: sin necesidad de fuegos artificiales.
Unos días duros los de la sargento Cawood justo antes de jubilarse. 30 años cumpliendo con su deber. Como poli, como abuela. Caray con la abuela que tres temporadas nos ha dado.

6/2/23

Infiesto

Justo en el momento en que el presidente del gobierno decretaba el que, con el tiempo, sería juzgado como inconstitucional estado de alarma, justo entonces aparece una mujer que llevaba 3 meses secuestrada. Se encuentra en mal estado, pero viva.
Dicen que para gustos los colores. A mí no me gusta nada, pero nada, la fotografía. Han robado el verdor asturiano para suplantarlo por una grisura apocalíptica muy fea. Pero para gustos, ya digo. Entiendo que los directores de fotografía quieran demostrar lo buenos que son en su campo. Y sé que hay una corriente encantada con castigar los ojos del espectador. Pero creo que perjudica a la película porque no hago más que fijarme en la fotografía (insisto, fea) y no entro a la trama.
Personajes fríos, sin profundidad. El inspector y la subinspectora tienen el protagonismo y, sin embargo, apenas sabemos nada de ellos. Por eso, en los momentos fuertes, el drama nos deja muy indiferentes.
La investigación es convencional, al igual que la resolución.
Flojita. Sobre todo porque la situación de confinamiento sumada a los crímenes era sugerente y no logra su objetivo perturbador.

5/2/23

Llaman a la puerta

Una buena razón para defender a
Shyamalan es su perspectiva única. Tiene un don particular para encuadrar. Tras El sexto sentido muchos lo bautizaron como el nuevo Spielberg por ese ojo, esa capacidad para colocar la cámara en ángulos inesperados, en lugares no explorados, en posiciones que provocaban impacto. Se diga lo que se diga del director tiene una extrema habilidad para planificar de formas novedosas.
Otra de las razones para defenderle es que va a su aire. Hasta en nimiedades como Airbender: El último guerrero hacía las cosas de forma distinta a cualquier otro director. Estructura, giros, desarrollos de guión imprevisibles.
Llaman a la puerta es su película más adocenada, más convencional, más previsible, más perezosa. Y si Shyamalan se nos adocena, ¿qué nos queda? No me refiero a lo de poner a una pareja gay porque es lo que toca (que también). El Shyamalan de ayer nos habría puesto una familia bien extraña. Un par de abuelos psicópatas, un tipo tímido con una tipa de armas tomar… Lo ideal habría sido una pareja con tendencias suicidas o con un defecto que es su maldición y su suerte. Me refiero, sobre todo, a que es una trama que hemos visto docenas de veces. Cuanto más avanza la trama más aburrida resulta. Metraje y más metraje que no añade nada a la narración. Esos flashback son un horror de ruptura de ritmo y él debería saberlo. Probablemente lo sabía y le ha dado igual. Trabaja para una gran productora, hace lo que le dicen, cumple y a otra cosa.
Dentro del género (gente que viene a secuestrarte en tu propia casa) no aporta nada, no dice nada, no deja ningún poso. La película de Shyamalan más fácilmente olvidable. Se podría haber contado todo en 4 minutos y luego ir al final. Eso sí: muy bien planificada. Pero nada más.

4/2/23

Almas en pena de Inisherin

1923. Una isla pequeña frente a la costa de Irlanda. Pádraic Súilleabháin y Colm Doherty son inseparables. Los mejores amigos. Un día, de repente, Colm, rompe los lazos de amistad. Pádraic y la pequeña comunidad quedan conmocionados.
El espectador corre un grave peligro al ver la película: creer que es una comedia. Porque cuando llega el acto decisivo, el acto que te noquea, el acto sin vuelta atrás, en ese instante, seguir viéndola como comedia destruirá la película. En ese momento, si uno no se había dado cuenta aún, debe entender la trama completamente en su nivel metafórico. El telón de la guerra civil irlandesa se vertebra en una amistad masculina y los efectos colaterales sobre los allegados. Con un puñado de personajes vemos la mutilación de un país, las sinrazones del enfrentamiento, el exilio, la muerte de inocentes… Y la Parca, la Banshee, la Muerte burlona caminando tranquilamente por las calles del pueblo.
Y sí, es fácil confundirse, pensar que uno está en una comedia. Puedes creer que estás viendo la versión moderna de El hombre tranquilo cuando en realidad estás ante una tragedia griega. El hombre amable perderá su ingenuidad, las consecuencias serán incurables. Entre el hombre amable y el hombre que buscaba la fama ganará la desesperación, la amargura imborrable.
Es una fábula muy poética y muy triste. Los espléndidos paisajes irlandeses están rodados con un mimo exquisito. La labor de fotografía para resaltar cada plano es una maravilla. La música de Carter Burwell envuelve cada secuencia.
Mi escena favorita: la burra de Pádraic y el perro de Colm a la puerta del pub. Reflejos de sus amos cuando aún eran amigos.
Hay una escultura de la Virgen muy presente y muy ignorada. Pero puede significar demasiadas cosas.
Muy buen trabajo de Colin Farrell y Brendan Gleeson, pero sobre todo del primero. Realmente me sorprendió. Siobhán (Kerry Condon) es un personaje para analizar detenidamente tanto a nivel psicológico como su papel en la parábola. En realidad cada personaje con diálogo es interesante y funciona en los dos niveles.

3/2/23

Al margen (521)

1. Han pasado 112 días desde el final de
El señor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido a J.D. Payne y Patrick McKay.
2. Creo que las dos únicas series brasileñas que he logrado terminar son Omnisciente y Ciudad invisible. Y tampoco eran nada especial. He empezado muchas. Ahora ya ni miro de qué van. No me interesa nada de lo que hacen. Soy ajeno a su mundo, su estética, sus situaciones. Como si sus conflictos no tuviesen nada que ver con los míos. Me resulta muy extraño el cine brasileño.
3. El caso To Leslie es significativo. La Academia de los Oscar investiga a la película porque teniendo poco presupuesto ha logrado colocar nominaciones. Eso muestra hasta qué punto las grandes productoras pagan para estar ahí. Y, si alguien pequeño se cuela, lo acusan de irregularidad. La irregularidad de no sobornar. Christina Ricci es la única que ha criticado la hipocresía de esa “ética”.
4. Brian Kirk dirigirá The Fisherwoman. Emma Thompson será la pescadora que evite el secuestro de una niña. Es curioso que a los 63 años empiece a hacer pelis de acción. ¿Estará siguiendo el ejemplo de Liam Neeson?

1/2/23

We Are Lady Parts. Temporada 1

No sé qué destacar, si lo negativo o lo positivo, si la acumulación de clichés o la astucia de la directora para tratar de disimularlos.
Guión, estructura, giros, los hemos visto cientos de veces. Nada nuevo. Te la sabes de principio a fin. Pero, evidentemente, no estamos acostumbrados a ver una banda de rock de cinco chicas musulmanas. Y eso parece suficiente, la mayor parte del tiempo, para esquivar el aburrimiento de lo previsible.
Ya lo he dicho otras veces: el amor hace mucho daño al cine. Porque por muy feministas e independientes que se consideren las chicas a todas hay que buscarles una historia de amor. Tengamos en cuenta que son 6 capítulos de 20 minutos, que pudo ser una peli de dos horas. Meter tantas tramas románticas en una historia que no exigía ninguna…
Está bien la música. Me quedo con ciertos juegos visuales muy divertidos que reflejan la imaginación de la protagonista. Sobre todo porque consiguen aportar ese aire de comedia que debió ser la tónica habitual. Nida Manzoor tiene buen ojo para la planificación y la composición de bellos encuadres. En breve estrena la película Polite Society. A ver qué tal.