1987.
Kleo, alias Nieta, es una agente de la Stasi. Por alguna razón (o sin ella) sus
camaradas la condenan a cadena perpetua. Pero cae el Muro de Berlín y sale de
la cárcel dispuesta a averiguar quién la traicionó y por qué. Va a tener que
matar a mucha gente.
Qué
raritos son los alemanes, de verdad. Imagino que ésta es su versión de Killing Eve. Pero hay diferencias.
Muchas. Para empezar el humor de Killing
Eve lo entendemos. Kleo
tiene ese mismo tonillo de humor. Alemán. Incomprensible salvo para los
alemanes. El resto del mundo lo ve y dice: es vergonzoso o ¿por qué no llevan
el chiste hasta el final? O se pasan en el absurdo o se quedan cortos y no
explotan la situación. Lo del desmantelamiento de la Stasi, el caos tras la
caída del Muro, podría haber sido una escena memorable. Y se queda en algo
simplemente simpatiquillo.
Por
otro lado (ya lo he visto en muchas pelis y series alemanas) lo de tener a gente
en paños menores (uno de ellos en calzoncillos casi todo el tiempo) les debe
parecer graciosísimo. Y tú lo ves y dices lo que decimos todos los demás: ¿por
qué leches no te pones unos pantalones? Además ese personaje es totalmente
irrelevante y con un final como para presentar cargos.
La
estética sucia tampoco ayuda mucho. No acabo de entender por qué el cine alemán
usa tanto esa estética feísta. Creo que esa mirada que tienen del mundo es lo
que más me molesta. Eso sí, Mallorca les encanta y la fotografían con mucha luz
y colores. También Chile.
Tiene
sus cosas buenas. La intriga funciona. Algunas de las situaciones son bastante
sugerentes. La ambientación de la época está muy lograda. La identidad de
Ramona logra sorprender. La pelea del penúltimo capítulo es bastante maja.
Rara.
Algunas idas de la olla son excesivas.
Jordan Peele, piénsalo ahora en
frío: ¿de verdad necesitabas 130 minutos para contar esto?
Peele tiene trucos
cinematográficos muy buenos, ideas curiosas a la hora de planificar, incluso un
montaje acertado en ocasiones. Lo que cuenta es una cuestión muy diferente.
Siempre que veo algo suyo tengo esa sensación: un enorme desequilibrio entre el
fondo y la forma, lo que cuenta y cómo lo cuenta.
Quiere
transmitir ideas, pero su simbolismo es demasiado obvio. No hay hueco para la
interpretación. Quiere ser comercial, pero no usa recursos comerciales. No es
tan listo como se cree y por eso resulta un poquito pretencioso. En varias
ocasiones ha dicho que quiere salirse de las etiquetas. Yo pienso que, de
momento, no lo ha conseguido. Pero siempre se agradece el intento.
Lo veo como una película sobre la búsqueda de los 15 minutos de fama,
estar en el candelero de las redes sociales, ganar un dinero por unos instantes
de pantalla. Jugándote la vida, arriesgando todo. Y el morbo del espectador.
Comenzamos
con ese chimpancé y llegamos a ese OVNI. Como si en toda la escala evolutiva no
hubiésemos dado un paso.
Me
gusta mucho su fotografía y cómo sabe colocar la cámara. Peele es un poco
vanidoso y se proyecta en el personaje del director de documentales. También es
contradictorio en su mensaje de fondo.
Hay
demasiadas cosas que juntas no funcionan y los personajes son simples a más no
poder. En otras circunstancias un estereotipo puede servir, pero en una peli
así no puedes definir a OJ como un tipo deprimido y a Emerald como exultante. Y
a correr, sin más matices. Bueno, Emerald es lesbiana, dicen, que está de moda.
No
me gusta el final. Habría sido gracioso en Mars Attack, aquí no tiene sentido. Desequilibrio en forma y
fondo.
La
película tiene unas cuantas secuencias llamativas pero sobra, fácilmente, una
hora de metraje.
1.
Veo imágenes que van saliendo de Wednesday
y pienso que ya puede ser buena la trama porque si no sólo nos vamos a fijar en
la labor de vestuario de Colleen Atwood.
2.
En los últimos meses Ezra Miller ha sido acusado de 4 delitos: acoso,
alteración del orden público, agresión (pudo ser intento de homicidio) y robo.
No es una buena publicidad para The Flash
y Warner Bros. se ha planteado no estrenar la peli. Es decir: tirar 200 millones.
Lo que me interesa es el modo en que están llevando a cabo la campaña de lavado
de cara.
3.
Esta es la semana en la que toca hablar de Warner. Johnny Depp podría
volver a Animales fantásticos.
Aunque la Warner fuera fundada por judíos, moralmente no se puede ser más
calvinista.
4.
Aviso para ansiosos. El señor de los
anillos: Los Anillos de Poder, se estrenará el 2 de septiembre a las
3:00 de la madrugada. Serán 2 capítulos.
-Parwana
está en casa.
Chase
fue espía antes de jubilarse y tiene secretos. Ahora la CIA y el FBI van a por
él. Chase también tiene un par de perros gigantescos muy bien entrenados.
Hay
bastantes cosas interesantes en esta serie. Los primeros capítulos aparentan
ser la historia de un fugitivo (ya mayorcito) que se libra de sus perseguidores
como puede. Tal vez pueda sonar tópico pero lo resuelven con unas peleas
concebidas con inteligencia: realistas, vistas desde el ángulo de un tercero,
sin efectos de sonido…
Después
gira hacia un tono más Le Carré. Espías contra espías, jugando el juego,
con ritmo pausado, largas conversaciones… Hay más de los espías grises y de
escritorio, de negociación e intercambios, que de acción pura y dura. Hurgan en
todos los pequeños detalles hasta tener el cuadro completo.
Los
personajes van evolucionando y tendremos giros que nos descolocan. No guarda
todos los ases en la manga para el final. De hecho sólo el giro final es
previsible. Cada poco descubriremos una novedad que dirige la historia en una nueva
dirección.
En
el lado negativo están esos flashback
sobre Afganistán que sobran en su mayor parte. Una vez que sabemos el núcleo del
conflicto, lo que ocurrió 30 años atrás, tienen muy poco interés. No siempre le
funcionan las cosas que pretende, pero tratan de hacer algo distinto en el
género de espías y para mí eso es importante.
El
análisis psicológico de los espías es lo más sugerente. Lo que sacrifican, las
locuras que hacen por lograr lo que quieren. La familia. Eso casi imposible de
mantener si eres espía. Profundiza mucho en ello. También veremos cómo
reacciona la persona ajena a ese mundo, incrustada forzosamente en los
tejemanejes de la grisura moral.
Jeff Bridges,
John Lithgow, Alia Shawkat, Amy Brenneman.
Bastante
satisfactoria. Que el capítulo 7 nos deje en ese punto es una faena.
Pues
se acabó. Así se escribe una historia. Sin clichés, sin estereotipos, sin
tópicos. Tomando un puñado de magníficos personajes, otorgándoles personalidad,
dejando que crezcan y evolucionen y te sorprendan con los derroteros por los que
los lleva la vida, las decisiones propias o el azar. Las cosas no ocurren
porque lo dice un manual de cinematografía sino porque el modo de ser de los
personajes lo dicta así.
Breaking Bad y Better Call Saul componen una saga
desconcertante en el mundo de las series, abriéndose camino a través de una
galaxia de series fabricadas con algoritmos. Como ese agujero de gusano que le
gustaría tener a Saul en el último capítulo, para viajar al pasado y hacer
cambios, aunque no quiera reconocerlo. Dos series tan diferentes a lo habitual,
en las que te costaba adentrarte porque no sabías exactamente qué te estaban
contando, porque no iban por donde tú esperabas o querías. Porque no te daban
la receta precocinada. Hay una química fabricada por un maestro y hay un
timador grandioso que te vende lo que no quieres comprar.
Desde
luego Saul y Kim son enormes. Pero se corre el riesgo de no valorar lo
suficiente a una galería de secundarios descomunales. Por poner un ejemplo: la
presencia de cierta mujer en el último capítulo. Rescatarla de Breaking Bad, insertarla ahí, que
tenga muchísimo sentido su aparición y que ella se entregue de ese modo para
una escena es sensacional.
De
cualquiera de los principales secundarios podrías hacer una serie. Así de bien
escritos están los personajes.
HBO
decidió hace un tiempo parecerse a Netflix. Ahora piensa dar marcha atrás. AMC
es la única que se ha mantenido siempre fiel a lo que era desde un inicio. Y no
tiene tanto éxito como las grandes, pero le agradezco que siga haciendo series
a contracorriente, series grandes, series sorprendentes. Bueno, también se han
pasado de rosca con los zombis, pero hay que entenderlo: es lo que les da
dinero para poder hacer las series buenas. Las muy buenas.
Australia.
Zona de manglares. Un hombre se lanza al río para que le coman los cocodrilos.
Otro hombre, rico, desaparece. Amanda, una detective privada que estuvo 10 años
en la cárcel. Ted, un policía obligado a retirarse. Los polis locales no están
contentos con ninguno de los dos.
Troppo:
locura inducida por el calor tropical.
No
conviene contar mucho más. El género de pareja de policías está muy trillado y
esta serie consigue superar muchos clichés. La ambientación ya es un punto
importante. Esa atmósfera casi selvática, sudorosa y sucia. Luego ambos
protagonistas. La relación entre Amanda y Ted es una apuesta alta, tan dispar
que bordea lo inverosímil. Pero logran que no lo sea. Antes hay un paso previo:
el misterio que los envuelve. ¿Por qué ella monta en bici y jamás se sube a un
coche, por qué estuvo en la cárcel, por qué tiene órdenes de alejamiento? ¿Y
por qué él fue expulsado de la policía, por qué sigue allí siendo americano?
Hay
un momento, la escena del collar, que es un error tremendo. ¿Por qué hacen eso,
por qué deciden orientar al espectador de esa manera?
La
historia se complementa con la comunidad coreana, los científicos marinos y una
droga muy peculiar. Tal vez la trama de investigación sea algo convencional,
pero a medida que conocemos a la pareja de investigadores, que es lo que
importa realmente en estos casos, se vuelve más interesante.
Un
tropical noir o como quieran llamarlo
que, sin ser nada del otro mundo, merece una oportunidad. Está bien escrito,
decentemente rodado y se sigue con interés.
1.
Padre no hay más que uno 3 ya
está en los 11,27 millones. Tuvo que llegar Brad Pitt para quitarle la
primera posición después de 4 semanas.
2.
Lo de la imagen estirada de Sandman.
Dicen que es para que se parezca a un sueño. Pienso que todos imaginábamos que
pretendían eso y a nadie se lo pareció. Es un recurso fallido. Y hacer toda una
serie con un recurso fallido implica muchos errores previos detrás.
3.
Si de Breaking Bad tuvimos un spin-off llamado Better Call Saul, ¿no podríamos tener ahora un spin-off sobre Kim Wexler? ¿Por fa?