En los primeros minutos empecé a preocuparme por varias cosas: ¿cuánto dura esto? ¿por qué no lo he mirado antes de entrar? ¿no habría sido mejor quedarme en casa jugando al parchís?
Pero la cosa fue cogiendo forma y, cuando empiezan a preparar el cotillón, con (casi) todos los personajes en juego, se vuelve realmente divertida.
No se puede decir que sea una película buena pero tiene momentos muy graciosos. Algunas escenas son previsibles (la piscina congelada) pero otras consiguen sorprender y resultan desternillantes.
Cobeaga tiene oído para los diálogos cotidianos, las frases hechas y convierte su carga de trivialidad en humor. También sabe crear algunas situaciones originales: el momento de las 12 campanadas, Facebook es un timo y no funciona, el ladrillo que cayó del cielo, si pienso no me salen las cosas, la azafata que echa una mano...
Dicen que mejor o peor que Pagafantas. Pienso que no deberían compararse; simplemente, son distintas. Son películas para pasar el rato, reír un poco y ya está. Pagafantas es más ácida, No controles es más de final feliz.
Juancarlitros: menudo personaje.





