2022.
Coyote vs. Acme costó 70 millones. Publicitarla y
distribuirla suponía otros 30 millones. Siendo de Letras me atrevo a
decir que eso rondaba los 100 millones. En aquel momento -como ahora-
Warner estaba en una situación delicada (fusión con Discovery) así
que decidió no estrenarla, ahorrarse el dinero, evitar impuestos,
declarar pérdidas. Eso les arregló unos 30 millones.
Pero
la gente se puso pesada porque ya otras pelis quedaban en el cajón.
Y se pusieron a dar la paliza, dale que te pego, que por qué no la
estrenaban. Y, por fin, 4 años después la estrenaron.
Una
vez vista, en mi humilde opinión, mejor que siguiera en el cajón.
No
me ha hecho gracia y dudo que pueda hacérsela a los niños. Que es a
quienes se dirige. Es muy infantiloide, pero no explican nunca a los
niños quiénes son Silvestre, Piolín, Porky, Speedy Gonzales…
Están por ahí como si todo el mundo los conociera. Pero su
presencia es mínima, un factor acumulativo sin sustancia. Dudo qué
entiendan por qué Coyote demanda a la empresa a la que compraba los
productos (defectuosos).
Y
si el público adulto piensa que eso es divertidísimo y que se puede
sostener durante 102 minutos, entiendo por qué el mundo está como
está.
Hay
decenas de películas que mezclan imagen real y animación. Aquí
sólo hay un par de escenas en que destaque la imaginación de los
creadores al entrelazar ambos elementos. No hay nada especialmente
novedoso o relevante.
Esta
peli no es para público general. Sólo para un grupo de flipados que
añoran los Looney Tunes de modo desmedido. Yo tenía
un poco -poquito- de morriña y me han decepcionado.
Will
Forte sosísimo. No sabe ni en qué película está ni porque
pronuncia las frases que le han mandado decir.

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