20/9/26

Coyote vs. Acme

2022.
Coyote vs. Acme costó 70 millones. Publicitarla y distribuirla suponía otros 30 millones. Siendo de Letras me atrevo a decir que eso rondaba los 100 millones. En aquel momento -como ahora- Warner estaba en una situación delicada (fusión con Discovery) así que decidió no estrenarla, ahorrarse el dinero, evitar impuestos, declarar pérdidas. Eso les arregló unos 30 millones.
Pero la gente se puso pesada porque ya otras pelis quedaban en el cajón. Y se pusieron a dar la paliza, dale que te pego, que por qué no la estrenaban. Y, por fin, 4 años después la estrenaron.
Una vez vista, en mi humilde opinión, mejor que siguiera en el cajón.
No me ha hecho gracia y dudo que pueda hacérsela a los niños. Que es a quienes se dirige. Es muy infantiloide, pero no explican nunca a los niños quiénes son Silvestre, Piolín, Porky, Speedy Gonzales… Están por ahí como si todo el mundo los conociera. Pero su presencia es mínima, un factor acumulativo sin sustancia. Dudo qué entiendan por qué Coyote demanda a la empresa a la que compraba los productos (defectuosos).
Y si el público adulto piensa que eso es divertidísimo y que se puede sostener durante 102 minutos, entiendo por qué el mundo está como está.
Hay decenas de películas que mezclan imagen real y animación. Aquí sólo hay un par de escenas en que destaque la imaginación de los creadores al entrelazar ambos elementos. No hay nada especialmente novedoso o relevante.
Esta peli no es para público general. Sólo para un grupo de flipados que añoran los Looney Tunes de modo desmedido. Yo tenía un poco -poquito- de morriña y me han decepcionado.
Will Forte sosísimo. No sabe ni en qué película está ni porque pronuncia las frases que le han mandado decir.

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