Gentes
con demasiadas profesiones. Van Trillo es un detective privado y a la
vez ventrílocuo. Usa a sus muñecos para interrogar. Harriet Hubbard
es la dueña de una pensión y también escritora. Difícil
distinguir qué es la realidad o uno de sus relatos, si cuenta lo que
pasó o lo que pasará.
Chloe
Lake, mujer fatal en cuanto la ves, pide al detective Trillo que
investigue el asesinato de su madre. Chloe se refugia en una pensión,
quién sabe la razón, cuya dueña pone pequeños obstáculos para
que la gente no se vaya. Allí están -estarán- también un
matrimonio de banqueros, el asistente personal de la esposa y,
curiosamente, otro ventrílocuo.
Esperaba
una comedia pero es una película muy fatalista. Un poquito
perturbadora y muy de psicoanálisis. Esas marionetas aúnan ambas
cosas. Expresiones oscuras del alma, proyecciones del Yo/Ello,
disociación de la psique, temor a perder el control y que el muñeco
hable por ti. El argumento es sencillo pero su fondo moral muy
retorcido. Sí tiene un aire como de desenfadado por esas
interpretaciones frívolas, ligeras. Sin embargo todo está envuelto
en ideas de eros y thanatos.
La
banda sonora es terrible. Constante, uniforme, repetitiva. Pasan
muchas cosas en la película pero un montaje descuidado y esa banda
sonora mortecina, la hacen más aburrida de lo que realmente es.
Había
muy buenas ideas. Creo que se puede hacer una continuación pero
quitando el rollo freudiano y dando más peso a los juegos meta con
las marionetas.
Sean
Young.
Hacía mucho que no veía nada suyo. Es la mejor, creo yo.

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