Jonathan
es un fotógrafo indonesio que reside fundamentalmente en Croacia.
Allí lleva a cabo sus exposiciones. Un día, al despertar, hay una
chica en su cama. Dice que se llama Sore y que es su esposa del
futuro.
Me
gustan muchísimas cosas de esta película. Otras no tanto. Que sea
romántica y que me guste ya son muchos puntos a su favor.
Mis
reticencias van sobre todo en esa fórmula a lo Atrapado
en el tiempo.
Todas las películas sustentadas en bucles temporales -sí, todas-
contienen tramos aburridos. La repetición aburre.
Pero
es una historia con mucho que contar acerca de intentar cambiar a
alguien, de perdonar, de control, de luchar, de entenderse… De
aceptar el paso del tiempo y sus hitos inamovibles. La paradójica
relación de elección y destino.
Los
responsables han decidido que su protagonista sea fotógrafo porque,
supongo, les gusta mucho la fotografía. La película es una delicia
visual. Cada localización en Zagreb o pueblos de Croacia es una
maravilla. Cuidan muchísimo la luz, los encuadres… Indudablemente
tienen un agudo sentido estético, esencial para lo que quieren
transmitir.
En
parte juega con esos clichés de personajes secundarios que son meros
comparsas ocasionales para redirigir el guion en una dirección
determinada. Pero rompe con muchos otros clichés tanto por su
estructura como por el final. No es el final típico de esta clase de
historias.
Bonita,
amable. Interesante en sus primeros tramos, después alterna partes
flojas y momentos brillantes.
Merece
la pena. Tienen un horizonte de realismo muy interesante.

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