Amy Adams quiere un Oscar. Todos
lo sabemos. Y ya te digo que no va a ser por esta película por la que se lo
den. La fórmula está ahí. Hacer de paleta, buscarte de socia a Glenn Close
y que te dirija alguien como Ron Howard. Buscar la América profunda,
poner acentazo, cambiar tu registro.
Pero
todo suena a falso. Mark Twain, Flannery O’Connor, Tennesse
Williams o Harper Lee podrían ser buenas influencias si quieres un
Oscar. J.D. Vance no lo es. Recibió críticas de su novela autobiográfica
porque un ricachón no puede entender ese mundo empobrecido y rural. Y se nota en la
película. No hay sinceridad. Hay una mirada bucólica, sentimentaloide, de
baratillo.
Ron Howard ni sabe que estilo
elegir. En diez minutos pasamos de Jackson, Kentucky (1997), a Ohio y, de
pronto, estamos en Connecticut en 2011, en Yale, con ricos. Y cuando crees que
se va a centrar en eso, comienzan los flashback
y te preguntas que por qué no se quedó en 1997. Igual te presenta una secuencia
cámara en mano (porque se supone que es realista) como opta, sin interrupción,
por la cámara lenta (que no significa nada).
Amy Adams se esfuerza, no digo
que no. Pero es que el material es malo. Madre soltera, yonqui. Mucho drama
encadenado y gritos y peleas. Pero todo suena a mil veces visto y revestido de
capas sentimentales e idealizadas. Contada desde el punto de vista del hijo, de
cómo salió adelante pese a la desgraciada de su madre, gracias a que él fue a
lo suyo, suena a egocentrismo brutal.
Así
que no. No es para Oscar. Pero vete tú a saber. Ya sabemos lo raros que son los
Oscar. En todo caso yo se lo daría a Glenn Close.
Otra
peli estilo Atrapado en el tiempo.
Problema
principal: es otra peli estilo Atrapado
en el tiempo.
A
su favor: tiene muchísima acción espectacular, videojueguil, violencia
descontrolada, peleas locas. También hay bastante humor y buena música.
Roy
es un tipo que está atrapado en el mismo día. Un montón de gente intenta
matarle una y otra vez. No sabe el porqué. Ha aprendido a deshacerse de ellos
pero, ¿para qué? El día siguiente vuelve a ser igual.
Pienso
que hace muy bien en tomarse a broma los bucles temporales y más en serio las
secuencias en flashback. Son
importantes porque cuentan lo que pasó el día anterior, el encuentro con su ex
y el lugar de trabajo de ella. Además el día repetido comienza a tener bastantes
variaciones cuando decide empezar a hacer algo: vueltas al lugar del trabajo,
encuentros con su hijo, investigación, aprendizaje de cierta lucha… Eso hace
que no resulte aburrida. De hecho se mueve a un ritmo imponente.
No
me gusta nada la ausencia de explicaciones de cualquier tipo acerca del funcionamiento
del bucle. El final tampoco me gusta un pelo, pero admito que siendo un tipo
que detesta este tipo de pelis me resultó mucho más entretenida y graciosa que
la mayoría.
Además
tiene un reparto de lujo: Frank Grillo, Mel Gibson, Naomi
Watts, Michelle Yeoh, Ken Yeong…
-Soy
Guan-Yin. Y Guan-Yin hizo esto.
Una
peli de bajo presupuesto que no descubre la pólvora ni lo pretende pero que
funciona razonablemente bien.
Un
barco de pescadores con seis tripulantes a los que se suma una joven científica
que prepara su tesis doctoral. Ella hace algoritmos y calcula comportamientos
de bancos de peces. Una extraña criatura se pega a su barco.
Es
la clásica película en la que un peligro desconocido va diezmando a los protagonistas.
¿Quién llegará al final si es que llega alguno?
La
película es razonablemente entretenida, no se apoya en sustos, sí en la tensión
y también tiene algún momento gore.
Tiene
a su favor algunos aspectos a destacar. Sabe construir un drama a partir del
carácter de los personajes y, además, tiene un punto de dilema ético. Por otra
parte me gusta cómo presentan a la criatura. No es inteligente, ni diabólica ni
una estratega. Es, simplemente, un ser que se alimenta como cualquier otro. Al
mismo tiempo nunca acabamos de saber exactamente cómo o qué es.
Están
Connie Nielsen y Dougray Scott en esta producción en la que
intervienen 5 países y un reparto muy internacional.
1.
Día a día fue otra serie con
ruidosos fans detrás. La hacían aparentar más de lo que era. Netflix la canceló
y Pop TV la rescató pensando que iba a sacar oro. Ahora han decidido cancelarla
porque se han dado cuenta de que había más ruido que nueces.
2.
El Covid-19 también hace daño al rodaje de series. Las plataformas han
aprovechado para hacer limpia. Muchas veces por motivos reales, otras veces
porque es la excusa perfecta. Estuve contando cuántas series cancelan las
grandes plataformas y se acercan a las 100.
3.
Sobrenatural se acabó. Jared
Padalecki y Jensen Ackles han pasado 15 años matando monstruos e interpretando
a los hermanos Winchester. Espero que se llevaran bien durante los rodajes
porque empezaron siendo unos jovenzuelos y ahora son unos señores. Ojo: tiene
mucho mérito haber atravesado los cambios en la industria de estos años.
4.
Gambito de dama sigue arrasando
y tiene repercusiones a nivel extra-cinematográfico. El libro en que se basa
está entre los más vendidos en EEUU y han aumentado un montón las ventas de
ajedreces. Qué ingenua es la gente.
8
documentales sobre el mundo de Marvel. Oscilan entre los 35 minutos y la hora y
diez.
El
mejor es el 1x07. Cómo se hace un cómic: Iron Man 2020. Guionistas,
dibujante, imprenta. Muy bien dirigido por Brian Dakes con un montaje
muy logrado. Muy bueno también el 1x02 que dirige Gillian Jacbos. Es
sobre las mujeres que trabajan en Marvel, pero se convierte al mismo tiempo en
todo un recorrido histórico de la editorial. Muy interesante. Habla bastante
sobre Ms. Marvel/Kamala Khan,
una de mis superheroínas favoritas de los últimos años. También me interesó el
1x03 que habla de la internacionalización de Marvel y se centra en dos
dibujantes españoles, Javier Garrón (Spider-man/Miles Morales) y Natacha Bustos (Moon Girl y Dinosaurio Diabólico).
Los
demás me interesaron poco o nada. Poco el 1x01 sobre el Spider-man de Japón. El 1x04 tiene el mérito de mostrarte algo
que no funcionó, Brute Force,
en el que Paul Scheer desarrollaba una nueva serie con personajes
secundarios viejos para vender juguetes. Siempre me interesa que la gente de
éxito narre sus fracasos.
Y
no me interesaron nada el 1x05, sobre cosplay (disfrazarse en castellano, odio
el término cosplay) y el 1x06: juguetes y cacharritos.
El
1x08 se sale de los esquemas habituales. Alison Brie dirige el
documental acerca de dos obras de teatro sobre Ms. Marvel y Chica
Ardilla, representadas en un instituto.
Si
has llegado hasta aquí supongo que sabes qué significa 616, pero por si acaso:
es el universo alternativo en el que ocurren las historias de Marvel.
Pienso
que la historia no está mal del todo pero que no acaban de encontrar el tono.
Partimos
de que se trata de un relato a lo Bonnie
y Clyde. Es el año 1935 y las cosas no pueden ir peor en la América
profunda. La policía busca a una mujer que atraca bancos (Margot Robbie)
y que, herida de bala, se refugia en un granero. Allí encandila al chico que
puede llevarla a México (Finn Cole). Porque el padre del chico lo
abandonó para irse a buscar un paraíso.
Lo
que ocurre es que la película se enreda en esta única idea. Ahí, en el
granero y sus alrededores, sin avanzar, los personajes hablan y hablan sin
moverse en dirección alguna. Discursos que no logran profundizar un ápice en la
psicología de los personajes. Sólo los últimos minutos irán hacia una rápida
conclusión.
No
me parece mal que la apuesta sea más el drama que la acción. Pero es que ese drama importa bastante poco. Por mucho
que hablen los personajes, por más que estén presentes en pantalla, no acabamos
de interesarnos por ellos y si viven o mueren nos importa poco.
La
voz en off de la hermanastra del
chico es la que nos guía, la que nos dirige, la que, en realidad, nos manipula
con su tono melancólico. Pero ni así. Hay algo que no acaba de encajar, no logramos creernos ese mundo. Sobre todo porque la narradora también debería
importarnos y no sabemos absolutamente nada de ella.
La
verdad es que tampoco me ha expulsado ni desagradado, pero la emoción es casi
nula y mira que la persiguen con ganas.
-Cuando
te conocí, ¿estabas muerta o viva?
-No
seas tan binario.
Gus
instala redes 6G para Smyle. Y aprovecha las visitas a las casas para localizar
fantasmas. Le han puesto un acompañante, un chico que se llama Elton John.
Ambos se van a encontrar más acontecimientos paranormales de lo normal.
No
sé yo. Salta a la vista enseguida que no es lo habitual en el cine de Nick
Frost y Simon Pegg. Eso, de entrada, decepcionará a muchos. No es
una comedia directa. Recuerda más a las series costumbristas inglesas, a las
historietas rurales. Con fantasmas. Tiene más de fantasmas, té y campiña
británica que de comedia.
Hay
cosas que sí me gustan. Personajes que van apareciendo progresivamente: el
padre de Gus, la hermana de Elton, la chica a la que persiguen los fantasmas… Su
mayor logro es que, aunque haya un caso por capítulo, la trama se va
entrelazando progresivamente y todo se relaciona. Especialmente a partir de la ConColCovCos.
Los dos últimos capítulos adquieren todo el sentido a medida que van encajando
las piezas pero, hasta ese punto, flojea en su ritmo, en algunos chistes que no
surten el efecto deseado y en una mezcla de géneros que no termina de funcionar
por más que lo intentan.