Una
peli de bajo presupuesto que no descubre la pólvora ni lo pretende pero que
funciona razonablemente bien.
Un
barco de pescadores con seis tripulantes a los que se suma una joven científica
que prepara su tesis doctoral. Ella hace algoritmos y calcula comportamientos
de bancos de peces. Una extraña criatura se pega a su barco.
Es
la clásica película en la que un peligro desconocido va diezmando a los protagonistas.
¿Quién llegará al final si es que llega alguno?
La
película es razonablemente entretenida, no se apoya en sustos, sí en la tensión
y también tiene algún momento gore.
Tiene
a su favor algunos aspectos a destacar. Sabe construir un drama a partir del
carácter de los personajes y, además, tiene un punto de dilema ético. Por otra
parte me gusta cómo presentan a la criatura. No es inteligente, ni diabólica ni
una estratega. Es, simplemente, un ser que se alimenta como cualquier otro. Al
mismo tiempo nunca acabamos de saber exactamente cómo o qué es.
Están
Connie Nielsen y Dougray Scott en esta producción en la que
intervienen 5 países y un reparto muy internacional.
1.
Día a día fue otra serie con
ruidosos fans detrás. La hacían aparentar más de lo que era. Netflix la canceló
y Pop TV la rescató pensando que iba a sacar oro. Ahora han decidido cancelarla
porque se han dado cuenta de que había más ruido que nueces.
2.
El Covid-19 también hace daño al rodaje de series. Las plataformas han
aprovechado para hacer limpia. Muchas veces por motivos reales, otras veces
porque es la excusa perfecta. Estuve contando cuántas series cancelan las
grandes plataformas y se acercan a las 100.
3.
Sobrenatural se acabó. Jared
Padalecki y Jensen Ackles han pasado 15 años matando monstruos e interpretando
a los hermanos Winchester. Espero que se llevaran bien durante los rodajes
porque empezaron siendo unos jovenzuelos y ahora son unos señores. Ojo: tiene
mucho mérito haber atravesado los cambios en la industria de estos años.
4.
Gambito de dama sigue arrasando
y tiene repercusiones a nivel extra-cinematográfico. El libro en que se basa
está entre los más vendidos en EEUU y han aumentado un montón las ventas de
ajedreces. Qué ingenua es la gente.
8
documentales sobre el mundo de Marvel. Oscilan entre los 35 minutos y la hora y
diez.
El
mejor es el 1x07. Cómo se hace un cómic: Iron Man 2020. Guionistas,
dibujante, imprenta. Muy bien dirigido por Brian Dakes con un montaje
muy logrado. Muy bueno también el 1x02 que dirige Gillian Jacbos. Es
sobre las mujeres que trabajan en Marvel, pero se convierte al mismo tiempo en
todo un recorrido histórico de la editorial. Muy interesante. Habla bastante
sobre Ms. Marvel/Kamala Khan,
una de mis superheroínas favoritas de los últimos años. También me interesó el
1x03 que habla de la internacionalización de Marvel y se centra en dos
dibujantes españoles, Javier Garrón (Spider-man/Miles Morales) y Natacha Bustos (Moon Girl y Dinosaurio Diabólico).
Los
demás me interesaron poco o nada. Poco el 1x01 sobre el Spider-man de Japón. El 1x04 tiene el mérito de mostrarte algo
que no funcionó, Brute Force,
en el que Paul Scheer desarrollaba una nueva serie con personajes
secundarios viejos para vender juguetes. Siempre me interesa que la gente de
éxito narre sus fracasos.
Y
no me interesaron nada el 1x05, sobre cosplay (disfrazarse en castellano, odio
el término cosplay) y el 1x06: juguetes y cacharritos.
El
1x08 se sale de los esquemas habituales. Alison Brie dirige el
documental acerca de dos obras de teatro sobre Ms. Marvel y Chica
Ardilla, representadas en un instituto.
Si
has llegado hasta aquí supongo que sabes qué significa 616, pero por si acaso:
es el universo alternativo en el que ocurren las historias de Marvel.
Pienso
que la historia no está mal del todo pero que no acaban de encontrar el tono.
Partimos
de que se trata de un relato a lo Bonnie
y Clyde. Es el año 1935 y las cosas no pueden ir peor en la América
profunda. La policía busca a una mujer que atraca bancos (Margot Robbie)
y que, herida de bala, se refugia en un granero. Allí encandila al chico que
puede llevarla a México (Finn Cole). Porque el padre del chico lo
abandonó para irse a buscar un paraíso.
Lo
que ocurre es que la película se enreda en esta única idea. Ahí, en el
granero y sus alrededores, sin avanzar, los personajes hablan y hablan sin
moverse en dirección alguna. Discursos que no logran profundizar un ápice en la
psicología de los personajes. Sólo los últimos minutos irán hacia una rápida
conclusión.
No
me parece mal que la apuesta sea más el drama que la acción. Pero es que ese drama importa bastante poco. Por mucho
que hablen los personajes, por más que estén presentes en pantalla, no acabamos
de interesarnos por ellos y si viven o mueren nos importa poco.
La
voz en off de la hermanastra del
chico es la que nos guía, la que nos dirige, la que, en realidad, nos manipula
con su tono melancólico. Pero ni así. Hay algo que no acaba de encajar, no logramos creernos ese mundo. Sobre todo porque la narradora también debería
importarnos y no sabemos absolutamente nada de ella.
La
verdad es que tampoco me ha expulsado ni desagradado, pero la emoción es casi
nula y mira que la persiguen con ganas.
-Cuando
te conocí, ¿estabas muerta o viva?
-No
seas tan binario.
Gus
instala redes 6G para Smyle. Y aprovecha las visitas a las casas para localizar
fantasmas. Le han puesto un acompañante, un chico que se llama Elton John.
Ambos se van a encontrar más acontecimientos paranormales de lo normal.
No
sé yo. Salta a la vista enseguida que no es lo habitual en el cine de Nick
Frost y Simon Pegg. Eso, de entrada, decepcionará a muchos. No es
una comedia directa. Recuerda más a las series costumbristas inglesas, a las
historietas rurales. Con fantasmas. Tiene más de fantasmas, té y campiña
británica que de comedia.
Hay
cosas que sí me gustan. Personajes que van apareciendo progresivamente: el
padre de Gus, la hermana de Elton, la chica a la que persiguen los fantasmas… Su
mayor logro es que, aunque haya un caso por capítulo, la trama se va
entrelazando progresivamente y todo se relaciona. Especialmente a partir de la ConColCovCos.
Los dos últimos capítulos adquieren todo el sentido a medida que van encajando
las piezas pero, hasta ese punto, flojea en su ritmo, en algunos chistes que no
surten el efecto deseado y en una mezcla de géneros que no termina de funcionar
por más que lo intentan.
Leí
sólo críticas malas pero no hice caso. Me dijeron que no la viese pero la vi.
Me dijeron que no merecía la pena pero decidí comprobarlo por mí mismo. ¿Tenían
razón?. En todo. ¿Por qué soy así? Pues porque en el reparto están Mel
Gibson y Walton Goggins. Puedo escapar a uno de esos nombres. Pero a
los dos juntos imposible.
Santa
Claus es Mel Gibson, cabreado porque el contrato con el gobierno de Estados
Unidos ha vuelto a recortarle el presupuesto. Le darán más pasta si colabora
con el ejército fabricando armas. Walton Goggins es un asesino a sueldo
contratado por un niño que ha recibido carbón.
Los
directores y guionistas sabían cómo empezar y cómo acabar. No sabían qué meter
en medio. Otro obstáculo gordo para entrar en la peli es que debería ser una
comedia y los tipos se lo toman totalmente en serio. Totalmente. Si quitan lo
de Santa Claus sería una peli de venganza sin más. Mala aún, pero mejor que con
Santa.
Debió
ser más divertida y no lo es. Tener más mala leche y no la tiene. Ser crítica o
sarcástica con el consumismo y no lo es. Si hay alguna metáfora detrás está muy
mal contada. Y aún no he hablado del pobrísimo guión. Para qué, ¿verdad?
Pero
están Mel Gibson y Walton Goggins tan impecables como siempre,
dando mucho más de lo que este saco de carbón merece. Y también muy bien Marianne
Jean-Baptiste.
Desde
que era un bebé, Chloe ha tenido graves problemas de salud. Arritmia,
hemocromatosis, asma, diabetes, parálisis…
Los
primeros compases de la película me hacían temer un drama o un culebrón. Sobre
todo porque enseguida te das cuenta de lo que pasa con Diane. Y temes que vaya
a ser otra película de ésas, sobre conflictos internos y relaciones que no son
capaces de aportar nada nuevo.
Pero
he aquí que, a partir de cierto momento, toma el camino adecuado. El camino de
la tensión, el terror psicológico, el camino de Misery. Y eso está muy bien porque, salvando las distancias,
resulta muy entretenida, con algunas escenas francamente agobiantes.
No
es ninguna innovación pero está bien planteada y bien planificada. Véase la
escena en que Chloe se arrastra por tejados, pasillos, escaleras… Y bien
interpretada. El peso recae en las dos actrices, una intensa Sarah Paulson
y la sorprendente novata Kiera Allen.
Tal
vez lo que más me gusta es que esas virtudes que Diane elogia de su hija al
inicio de la película son, precisamente, las que más tarde acarrearán los
problemas.
Tan
sencilla como eficaz. Bien.