7/3/22

Un héroe

Rahim está en la cárcel por una deuda. Sale con un permiso de dos días dispuesto a conseguir dinero para pagar esa deuda.
El inicio tiene un par de planos sintomáticos. En el primero no llega a coger el autobús por muy poco. En el segundo contemplamos la maraña de un andamiaje de una excavación arqueológica. Recuerda (a mí me recordó) algunas de las escenas de El proceso de Orson Welles. Y ciertamente, aunque he leído por ahí que es una adaptación de El idiota de Dostoievski, me parece que esta película tiene mucho de kafkiano que veremos desarrollarse y amplificarse a medida que transcurren los minutos.
Farhadi vuelve a contarnos una de esas historias que se le dan tan bien. Nos centra en una persona y, a partir de ahí, vemos cómo sus acciones afectan a más y más gente. Lo que hacemos incumbe a una escala social.
El prestamista, la familia, los empleados de la cárcel, el taxista, la asociación benéfica, medios de comunicación… Una onda expansiva de proporciones inesperadas a partir de un acto bueno y unas metirijillas.
Hay mucha luz en la película, la luz de Irán, cálida y colorista. Un contraste con la falta de sentido que presenciamos. Las situaciones se complican de formas inesperadas, un destino de mala suerte implacable.
A veces es angustiosa y, al mismo tiempo, casi cómica. Esos giros que complican todo tienen algo de ironía burlona. Al final sólo queda la aceptación de la arbitrariedad.

6/3/22

Lucy and Desi

Supongo que era un momento oportuno el estreno de este documental, con la peli de
Being the Ricardos entre las nominadas a los Oscar. Por otra parte siempre es un buen momento para hablar de Lucille Ball.
Como en otras ocasiones (otras pelis, otros documentales) creo que hablan demasiado sobre el matrimonio de Lucy y Desi y poco sobre lo que la productora Desilu significó, sobre I Love Lucy, sobre su importancia social, sobre las estrellas invitadas que aparecían. En fin, sobre el espectáculo y el negocio en sí.
Amy Poehler se echa a los hombros la dirección y producción del documental. Y también me habría gustado saber algo del porqué. Si haces algo así significa que hay una conexión personal, emocional, profesional… Algo de algún tipo. Y eso arroja valor sobre el propio documento. Pero, en fin, nadie lo hace. A mí me gustaría saber el porqué del empeño de la directora.
En cualquier caso es interesante. Mucho para quien sepa poco o nada de Lucille Ball y Desi Arnaz. Para un mitómano como yo bastante menos, pero aún así viene bien enfocarse en esas personas que crearon y dieron forma a la televisión, que fabricaron cosas de la nada, aprendiendo de cero, cambiando, modificando y que dejaron una huella tan marcada que es casi imposible liberarse de sus esquemas.
Basta con ver la apabullante mediocridad de las sitcom actuales. Raramente encontramos algo original, algo que Lucy y Desi no hubiesen dicho ya. Y dicho mejor.
Ahora sólo falta que una plataforma se decida a colgar todos (toditos) los capítulos de I Love Lucy y The Lucy Show. Y yo dejaré de ver cualquier otra cosa hasta que me los vuelva a repasar.

5/3/22

The Batman

Cuando lees excesos elogiosos sientes la tentación de irte al lado contrario. Y no sería justo con esta película. Es muy buena. Pero no nos volvamos locos.
Es una película rodada en oscuridad y rabia, de tono muy realista, con un guión sólido y bien estructurado que hace que el ritmo se mantenga las casi tres horas. Eso es muy sorprendente porque, en retrospectiva, hay muy pocas escenas de acción y son poco espectaculares. Para empezar le agradezco que nos ahorre esos 20 minutos finales de acción descabellada de las pelis de superhéores. Aquí no creo que lleguen a 10 y tienen su razón de ser.
Creo que lo que más me gusta es esa sensación de incomodidad que produce, tan semejante a los Batman de Tim Burton. Tan desconcertante, tan claustrofóbica. Pero hay otras cosas muy sorprendentes. La persecución en coche, por ejemplo. Creo que nunca he visto una persecución rodada de un modo tan extraño y eficaz.
Muy buena la banda sonora. Muy buena la planificación y edición.
Diré pues, las razones para no volvernos locos, lo que no me ha gustado. Es un Batman muy inexpresivo y, en general, los personajes carecen de matices, de profundidad. Son buenos actores y eso hace que tengan presencia, pero les falta fondo, desarrollo. El otro defecto que le veo es que me parece que Matt Reeves ha hecho un refrito de las cosas que funcionaban en los Batman de Burton, Nolan, Snyder y otro poco del Joker. Insisto en que el resultado es muy bueno pero no le veo su propia personalidad.
Desde luego sí es diferente a esa peli que Marvel ha repetido veintitantas veces. Tiene fuerza, acongoja, abruma y muestra un deseo de evadir los clichés.

4/3/22

Al margen (474)

1. Todos echamos de menos
Justified. Por eso me parece una idea buenísima que se haga una miniserie titulada Justified: City Primeval. Idea más buena aún si quien dirige es (trompetas triunfantes) Quentin Tarantino.
2. Anthony Starr, el actor que interpreta a Patriota en The Boys, fue detenido en Alicante por liarse a mamporros bajo efectos etílicos. A mí esto de llevar tu papel a la vida real me parece ir un poco lejos.
3. Me gusta la pinta que tiene Bullet Train. Brad Pitt, con 58 años encima, parece en plena forma. Aunque nunca sabremos realmente qué hace él y qué no.
4. Cada vez parece más inevitable la existencia de Los Mercenarios 4. Y con el doble de presupuesto que las anteriores. Imagino que ese dinero se irá en rejuvenecer digitalmente a los actores porque, en fin, vamos que…

3/3/22

Trigger Point. Temporada 1

Vicky McLure
deja el vestuario y los modales de pija que se calzó en Line of Duty por un estilo un poco más rudo. Pero hay cosas que permanecen. Aquellos minuciosos y exhaustivos interrogatorios tienen su paralelo en la desactivación de bombas. Paso a paso, gota a gota de sudor. Pura tensión.
Esa parte está muy bien llevada. Las bombas, las trampas, las evacuaciones, los protocolos. Un ritmo perfecto.
El gran problema es que averigüé de inmediato quién era el responsable de los atentados. Aun sabiendo la identidad del culpable podría haber disfrutado la serie. El problema está en que lo supe por la forma de introducir a los personajes, el modo de ofrecernos pistas falsas, los diálogos tan elementales, el guión tópico, los estereotipos… La serie encubre sus deficiencias con una vorágine de desactivación de bombas.
A la postre acabas por verle los trucos, la vaciedad. Rellenos de baratillo como la psicóloga, relaciones artificiosas… Apariencias que pretenden contar algo más de los personajes pero que carecen de cualquier relevancia.
Así que me deja una sensación agridulce. Bien el núcleo, mal el perímetro. Me ha sorprendido que haya tanta gente que no viera venir al culpable. Para mí estaba clarísimo, esculpido, subrayado en exceso.
En cualquier caso, si no eres tan quisquilloso como yo, es una producción británica de seis capítulos entretenida y resultona. Pero el guión deja mucho que desear.

2/3/22

Competencia oficial

-Mira el esperpento con pinta de lesbiana que está ahí fuera.
La película tiene una cosa buena: las fabulosas interpretaciones de su trío principal. Penélope Cruz, Antonio Banderas y Óscar Martínez. Te los crees, aceptas la existencia de esos tres personajes por completo. Pero Antonio Banderas… Bueno, Antonio Banderas está en su salsa, disfruta, juega y hace gala de un montón de registros.
Me gusta también cómo usan en ocasiones la profundidad de campo. Y muchos diálogos son realmente divertidos.
Con todo eso es una película discreta. Ácida, burlándose de su propio oficio, pero compuesta por una sucesión de escenas que son, en realidad, un collage de gags. Momentos más o menos graciosos pero con problemas de ritmo cada cierto tiempo. Y aún habrían tenido más problemas de no ser por los actores. En una de las primeras escenas Penélope Cruz nos cuenta de qué va la peli que quiere rodar durante varios minutos. Hay que ser buen un actor para que eso no resulte un petardo.
Es una película liviana, juguetona, a veces casi teatral, irregular y, pese a su carga de ironía, con poco fondo.

1/3/22

Ted K.

Los estadounidenses son expertos en explotar éxitos. Si algo funciona, allá van. No me refiero sólo a sagas como la marvelita. Me refiero a conceptos. Por ejemplo al harén ficticio de princesas Disney. O a sus psicópatas auténticos. Algunos de ellos, como
Ted K., también son expertos en explotar cosas. Literalmente.
Supongo que a pocos españoles les interesará Ted Kaczinsky. Pero ahí está. He escrito el apellido sin tener que mirarlo porque ya le he oído mencionar en otras series y películas, sobre él, sobre referencias, alusiones… Es como un mito.
La película me ha gustado por su aspecto visual y nada por su contenido. Está claro que el director se ha esforzado mucho en la realización de una planificación acorde con la psicología del individuo. Esa cabaña en que vive es algo así como el universo mental de Ted K. Hay secuencias oníricas, hay secuencias frías, hay secuencias mareantes. Hay travellings circurlares, hay una fotografía de contrastes. Hay un intento de ver el mundo como lo ve una mente psicótica.
Ahora bien. Todo ese esfuerzo me dice poco (¿nada?) de la verdadera psicología, de sus motivaciones, de su personalidad. No aporta nada nuevo a Manhunt: Unabomber. Tal vez no hay nada nuevo que saber. Tal vez es imposible. Tal vez porque no soy estadounidense.
Así que me quedo simplemente con su ejercicio de estilo y con la interpretación de Sharlto Copley. Se ve el gran esfuerzo del actor por encarnarlo.