-¿Debemos
proteger a Wayne del mundo o debemos proteger al mundo de Wayne?
Wayne
tiene 16 años y está acostumbrado al dolor, así que se mete en todo tipo de
peleas si es lo correcto. Un día conoce a Del, una chica de 15 años. Ambos se
embarcan en una aventura de 2.000 km., de frustración y de violencia. Y sí,
dejan a su paso una estela de caos y destrucción.
Un
poco en la línea de The End of the F***ing
World, pero en plan más bestia. Cuando los personajes no se están dando
de mamporros vemos cómo se está cociendo la ira a fuego lento. Un retrato de
una América furiosa, cabreada y, mayormente, imbécil. El drama se suaviza con
su humor corrosivo, con situaciones extravagantes, con soluciones inesperadas.
Me
gusta que haya varios grupos además del de Wayne y Del: la familia Luccetti,
los dos polis, Orlando y el director… Todos confluyendo hacia ese coche,
metáfora del pasado idealizado, de lo que pudo ser y no fue, del amor y los
sueños rotos.
Fue
una producción de YouTube que no vi en su momento y que ahora ofrecen Amazon y Filmin.
Está
por debajo de Upright, mantiene
el tipo con The End of the F***ing World, es mejor que Esta mierda me supera.
-Cuando
lleguemos a Ocala, ¿cómo encontraremos a Wayne?
-Seguiremos
el rastro de sangre.
-Escuchándote
dan ganas de que a uno lo afanen.
Discuto
conmigo mismo sobre la estética de la película. No me gusta esa fotografía,
esos colores que hasta cuando son cálidos resultan sucios, esos filtros. ¿Buscan
un inadecuado realismo? Por otra parte tiene una planificación muy precisa. Ese
cuadro inicial, por ejemplo. Ya nos está contando de qué va la película. Todo
es cuestión de perspectiva.
Parece
que, en los hechos sustanciales, la película se muestra fiel a lo que ocurrió.
No sé en qué medida el carácter de los personajes se parece al de los reales.
Quizá en nada. Pero me da igual. Están bastante bien dibujados, especialmente
los dos protagonistas.
Es
un atraco perfecto y el director lo cuenta bien. Principalmente en orden
cronológico, reservándose algunos flashback,
pero sin buscar el efectismo barato sino la mera clarificación de algún hecho
oportuno.
Desde
luego prefiero los dos primeros tercios de la peli. El final, no sé yo. Tal vez
es porque no nos gusta que acabe así. No nos gusta que, como es habitual, un tipo
no sepa tener la bragueta cerrada. En cualquier caso creo que cuenta el final
demasiado rápido. Lo que ocurre no se nos presenta con tanta nitidez como el
atraco y quedan cosas confusas.
De
todos modos es una historia sorprendente, con buen ritmo y esos toques de humor
argentino. Guillermo Francella y Diego Peretti están muy bien.
De
30 años en el futuro vienen unos militares y nos informan de que unos
alienígenas han invadido la Tierra, llevamos las de perder y necesitan ayuda.
La
trama es inverosímil (y no lo digo por el viaje en el tiempo), bastante
caprichosa y se pueden rastrear demasiadas inspiraciones. Pero lo curioso es
que está bien hecha y sus 140 minutos no pesan en ningún momento. Es
entretenida.
Sospecho
que a Chris Pratt le pasó lo mismo que a mí en Jurassic World: se quedó con las ganas de ver cómo los
monstruos comían gente y decidió implicarse en esta peli. Miles de bichos,
gente devorada, espectáculo, acción incesante.
La
idea de la familia que salva el mundo debió estar mejor planteada. Betty
Gilpin está de adorno. Y no habría pasado nada si hubiesen colaborado otros
países en ese final. De hecho habría sido mejor. Sí me gusta la idea inicial
del Mundial de Catar.
Si
te va la aventura (con lógica o sin ella), tiroteos y explosiones es tu peli.
Película
surrealista, absurda, tonta, con cierto extraño encanto.
Manu
y Jean-Gab son dos colegas que suman una neurona entre los dos. Un día,
mientras hacen un trabajo para alguien, encuentran una mosca gigante en el maletero
de un coche.
La
película no va de nada. Hay cosas, como el misterio del maletín, que son meros
mcguffin con desenlaces tan decepcionantes que resultan divertidos. Dos idiotas
con una mosca enorme que tal vez sea más lista que ellos. Y como en el entorno
pulula gente no mucho más lista, las situaciones estúpidas se suceden una tras
otra.
No
sé. Es como un Tati en versión macarra en la medida en que eso es
posible. El mensaje de la película no puede ser menos sutil y lo proclaman con
la mayor explicitud posible. Manu y Jean-Gab son dos amigos que han construido
su propio mundo y allí viven, sin adaptarse a los demás, obligando a que el
universo se adapte a ellos.
Yo
habría sido más sangriento en la escena del perro, pero incluso en eso muestran un
sorprendente control de la demencia. Dura 75 minutos. Sabia decisión. Ni idea
de a quién puede gustar.
Lo
digo en serio: a mí me hacen lo que le hacen a ese pobre hombre a la hora de
pedir el postre y es mi último día como camarero.
Dos
matrimonios se reúnen a cenar. Son amigos de
toda la vida. Léa dice que está escribiendo una novela porque un célebre
escritor, por internet, le dijo que escribía bien.
Y
a partir de ahí se desata el ser mezquino que todos llevamos dentro, el yo
también puedo hacerlo, el yo lo haría mejor, el otro es un tal o un cuál. La
envidia, los celos, la frustración.
Deudora
de El nombre aunque
sensiblemente más endeble. Aquí hay numerosos escenarios, la acción transcurre
a lo largo de varios meses y los personajes interactúan con otros muchos. Envidia sana tiene sus puntos de
comedia pero no son hilarantes. Busca más drama, indagar en ese lado oscuro que
llevamos agazapado, listo para emerger y juzgar a los demás.
Las
interpretaciones son buenas. Creo que es difícil mantener el equilibrio entre
los momentos más divertidos (poco creíbles) y el drama serio. Me parece la principal pega de
la película. Esos dos escenarios no siempre encajan, dos tonos diferentes que
nos arrastran a veces a lo inverosímil. Por eso las interpretaciones tienen más
mérito.
1.
Se reestrena Amélie. Pese a
mis ironías, es una peli que hay que ver. Y preferiblemente en cine.
2.
La reina del pueblo. Otra
serie sobre pueblos realizada por gente que no sabe lo que es un pueblo. Hay
como media docena de veinteañeros influencers
pero ni una vaca ni agricultores ni ovejas… Ni población envejecida. Contar la
vida de pueblo es algo más que trasladar a la gente de Madrid a un sitio con
mucho adobe y una iglesia. No me reí ni una vez en dos capítulos.
3.
Pues ya sabemos que Fundación
se estrenará el 24 de septiembre. Pero El
señor de los anillos, que siguen diciendo que será buenísima, la
esperamos para el 2022. Aunque hay quien duda que entre para el próximo año.
Una
cosa es que la policía investigue una secta. Otra cosa es que la magia negra
cobre realidad. Una investigación policial con magia o fantasía es un asunto
delicado porque las reglas lógicas tienden a no cumplirse. Hay que reconocer
que aquí mantienen el equilibrio con cierta decencia, aunque eso no justifica
el final caótico.
Hay
unas cuantas cosas chapuceras en esta serie que me impidieron entrar de lleno
en ella. No tanto el argumento como aspectos técnicos. Es como si sólo hubiesen
tenido tiempo para rodar una toma y, cuando algo salía mal, trataban de
cubrirlo como podían. Hay cortes de plano espantosos, intentos torpes de tapar
esos cortes, fallos de raccord y una edición
a veces desconcertante. Es más terrorífico el montaje que la atmósfera.
Eso
sí: el director de fotografía se lo ha currado. Marden Dean hace
maravillas. Es lo mejor de la serie con mucha diferencia, tanto que he buscado
en imdb quién era el responsable de esa estética.
Una
historia en que las tradiciones brujeriles de los escoceses paganos se
trasladan a Australia cuando son deportados a Tasmania. Y allí cobran formas
nuevas y retorcidas. En principio interesante pero ya digo: demasiados fallos
en demasiados niveles.