30/9/09

Decálogo, seis. Kieslowski.

Junto con Decálogo, cuatro, el Decálogo, seis me parece el menos sutil.
Una actualización a los tiempos modernos de la historia de David y Betsabé cruzada con La ventana indiscreta.
El oficio mirón de tiene sus cosas. No se puede decir que el mirón sea un ejemplo para nadie pero, claro, al otro lado hay alguien que deja las cortinas abiertas y la luz encendida. En cualquier caso, está claro que el mirón tiene todas las papeletas para enamorarse de la persona inadecuada.
Sexo, amor. Cinismo, ingenuidad.
Ese solitario en la mesa, a medio hacer, creo que dice mucho.
Lo del péndulo no acabo de pillarlo: ¿una simple manía de ella?

29/9/09

El secreto de sus ojos

Vemos la investigación de Benjamín e Irene pero lo que Campanella investiga es su historia de amor. Una trama policiaca entrelazada con una historia romántica. Ambos asuntos parecían muertos hace 25 años. Pero aún viven y respiran y dan coletazos. Y es ahora cuando las respuestas a todo ello se resolverán.
Hay cosas duras en esta película. Algunas, en mi opinión, un tanto gratuitas. Pero está también ese humor argentino, tan cotidiano, tan fluido, tan natural que ilumina algunos momentos con un aura de parodia. Sobre todo ese intento de Benjamín y su colega Sandoval de hacerse los detectives privados.
El conjunto es muy agradable, con giros de guión, sorpresas y mucha humanidad.
Y, como ya sabes lo mucho que me gustan los planos secuencia, tengo que citar el que Campanella se saca de la manga: asombroso, magistral, deslumbrante. Plano aéreo nocturno de Buenos Aires, aproximación al campo de fútbol, giro para ofrecernos un tiro al larguero, ascenso por las gradas hasta encontrar a Benjamín, correrías por entre la gente para coger al asesino, gol, el asesino se suelta aprovechando el barullo, carreras por los vestuarios. Es imposible hacer eso de un tirón pero consigue que no se vean los cambios de cámara. Flipante.
Ricardo Darín y Soledad Villamil están espléndidos. Me parece muy injusto que no premiaran esta película en San Sebastián y cedieran, una vez más, a cuestiones extracinematográficas, a lo políticamente correcto.

28/9/09

Decálogo, cinco. Kieslowski.

Este capítulo dedicado al no matarás creo que quiere expresar una espiral de violencia con distinta responsabilidad moral.
El taxista asesinado es bastante impresentable. Sus actos van deliberadamente encaminados a fastidiar a todo con el que se cruza.
Sin embargo, tiene menos imaginación que su asesino, un macarra capullo cuyas gamberradas suben de grado. Bastante impactante el asesinato en tres fases.
Después viene la pena de muerte que, Kieslowski, inmerso aún en la tiranía de la Unión Soviética, observa, por medio del abogado, como un asesinato de Estado.
Y el abogado acaba odiando... ¿qué? ¿A Dios? ¿Al Estado? ¿El Derecho? ¿Al asesino por haberle conmovido de esa manera?
Lo mejor es la escena con las fotografías de primera comunión, contemplándolas al otro lado del cristal, al otro lado del crimen. La inocencia que tuvimos alguna vez.

27/9/09

¡El soplón!

La historia de un tipo que decide denunciar las prácticas ilegales de su empresa. Un hombre honrado, un héroe.
Y, ya de paso, aprovecha para creerse una especie de James Bond, robar y mentir. Resulta que la maraña de trolas acabará por creérsela él mismo.
La cosa, dicen, no se separa mucho de la vida del auténtico Mark Whitacre por lo que algunos aspectos, el de la orfandad por ejemplo, llegan a ser surrealistas.
Soderbergh aprovecha eso, el surrealismo, lo increíble de esta historia de un mentiroso, para convertirlo en comedia. En vez de construir un drama como El precio de la verdad, fabrica una farsa alucinante, pesadita al principio, mejorando el ritmo después.
Matt Damon con barriga, de entrada, ya tiene su gracia.

26/9/09

Los sustitutos

Jonathan Mostow demostró con Terminator 3 una increíble capacidad para destrozar una de las mejores sagas de ciencia-ficción. Y, en mi opinión, con Los sustitutos, vuelve a machacar un buen guión.
Me parece sugerente la importancia de la corporeidad, el físico, la carnalidad. El cuerpo humano es importante para las relaciones humanas. Incomoda mucho ese mundo de perfección robótica, maquillaje sintético, asepsia despersonalizada, limpieza impoluta. Bruce Willis se muere de ganas por tocar de nuevo a su esposa, arrugada e imperfecta. Pero viva, al fin y al cabo.
La arruga es bella.
O lo habría sido en manos de un director más avispado. Están bien las persecuciones, los saltos de los sustis, el destrozo urbano habitual. Pero debería haber habido drama: la soledad de los sedentarios, el ansia y deseos de Bruce Willis, la vuelta de la gente a las calles, el redescubrimiento de un paseo... Todo eso está apuntado e inmediatamente rechazado.
Entretiene más por lo que podría haber sido que por lo que es.
Ah. Otra cosa. El tal Mostow se permite el lujo de escamotearnos lo mejor de Willis: su sarcasmo. Y mira que había ocasiones.

25/9/09

Full Metal Alchemist (2003)

Mi proyecto era verla durante las vacaciones de verano. Me ha llevado algo más de lo previsto. Otras cosas se van anteponiendo y parece que para el anime siempre habrá tiempo. Reconozco que es una de las mejores (o quizá la mejor) serie anime que he visto.
No sé cómo la habrán tuneado en la nueva versión de 2009. Desde luego se pueden condensar y clarificar muchas cosas en un guión que, claramente, en ocasiones funcionaba de un modo un tanto errático.
Pese a ello, creo que sólo eché en falta al personaje de la ladrona. Los hermanos Elric se la cruzan en el camino en los primeros capítulos y no se vuelve a saber de ella. Eso no pasa con ningún otro personaje.
Aunque hay muchos personajes secundarios que son bastante tópicos, en cuanto alcanzan el status de personaje principal adquieren fuerza. Especialmente me encantó Edward Elric, un carácter complejo, con las debilidades de un chiquillo (sus divertidísimos arrebatos de furia) y la madurez de un adulto. Quiere hacer cosas buenas, a veces las hace malas; quiere reparar los errores, muchas veces empeora la situación; quiere hacer el bien a los demás, muchas veces los daña.
Y, mientras, durante el verano, me iba encontrando con gente que me animaba a acabar de verla cuanto antes: desde un ingeniero informático de Albacete a una historiadora del arte japonesa.

24/9/09

Gregory House

Dice Hugh Laurie que con 50 años ya no está para estos trotes. Lo de hacerse el cojo. Según afirma, fingir la cojera en House le está perjudicando físicamente, dañando sus caderas y rodillas. Por eso, ha exigido que los guionistas busquen el modo adecuado de hacerle perder la cojera.
Y, si no, se va.
400.000 dólares por capítulo son unos 9 millones de dólares al año.
No estoy a favor ni en contra. Como la serie no ha conseguido engancharme me da igual lo que hagan. Quiero decir: unos cuántos capítulos tienen su gracia, pero ¿¡seis temporadas!?
Sea como fuere me suena a publicidad. La 6ª temporada empezó el lunes pasado. Supongo que podía haber comunicado a la prensa los problemas de salud en cualquier momento. Sólo que ahora es el momento oportuno.