Imagina
una serie al estilo Yellowstone,
con sus praderas, su ganado, sus familias enfrentadas. Imagina a los tipos
rudos, familiares, generacionales, en esos paisajes con sus ranchos, sus
casonas, sus rodeos. Sus helicópteros. Cambia a Kevin Costner por Josh
Brolin. ¿Ya lo tienes? ¿Ya lo imaginaste? Bien. Pues ahora añádele una
trama del más raro capítulo de Expediente
X. Un agujero misterioso en el prado que, además de ser útil para
deshacerse de cadáveres, hace… cosas.
Outer Range se lo toma con calma. Avanza despacio pero
segura. Vemos a la familia de Brolin asediada por las dificultades. Una nuera
desaparecida, problemas económicos, la otra familia que quiere morderles una
parte del rancho… Y entonces llega una chica, una hippie, que pide un sitio
para acampar.
El
enfrentamiento entre ambas familias crece de golpe debido a un acontecimiento
trágico. Y los misterios crecerán paulatinamente alrededor de ese agujero. En
el último capítulo se unirán muchas cosas, habrá revelaciones importantes, pero
el misterio será más grande aún si cabe. Tenemos una estampida de bisontes que
deja las cosas en un punto muy interesante para la segunda temporada. Temporada
que quiero para ayer. Porque en esta serie es posible pedir esa clase de cosas.
Por cierto, ¿cuándo está la sheriff?
No
es para quien quiere acción y tiros incesantes. Van a llegar y están bien
rodados. Pero se toma su tiempo. El tiempo que haga falta. El tiempo que se
mueve de formas extrañas.
-La
única recompensa es la integridad. ¡Integridad! Es gloria sin gloria. Gloria
secreta.
1944.
El teniente Onoda es destinado a la isla de Lubang con la misión de resistir al
ejército americano. Pasará allí 30 años, sin saber seguro si la guerra acabó
poco después de que llegara. Pero confía en lo que le dijeron: volverán a por
ellos. Cada vez serán menos hombres tratando de dar sentido a algo que no lo
tiene.
Una
de esas historias que no te creerías de no ser porque ocurrió realmente.
Son
casi tres horas de metraje. Es lenta pero casi siempre tiene el ritmo adecuado.
Pocas veces se hace pesada. Hay que hacer frente al hambre, enfermedades
varias, las lluvias, las dudas, la desesperación, el barro. También está la
amistad, la unión por la supervivencia, un vínculo irrompible originado por lo
demencial. En el fondo se trata de eso. Una amistad tan intensa que supera
cualquier criterio racional. El acontecimiento de 1950 es traumático. El
momento en que vemos a unas mentes fuera de cualquier realidad, el
empecinamiento, la no aceptación. Al mismo tiempo es humorístico por el modo de
reinterpretar las cosas para que cuadren con sus suposiciones. Como la palabra
en clave “Sony”.
Y
luego el turista. Otro tipo inspirado por su personal locura. El hombre que ha
leído todo lo que se ha escrito durante 30 años sobre Onoda y que piensa que
aún puede encontrarlo. Me gusto mucho ese tramo final.
Una
historia tremenda, con momentos demoledores, muy bien rodada, no apta para
grandes públicos, consciente de ello, tan perseverante en su propósito como el
propio Onoda en su inamovible decisión.
Integridad.
1.
Blake Lively se pasa a la dirección con un guión de Edgar Wright basado en un cómic. Seconds es una propuesta que puede ser puro estereotipo, muy
perturbadora o una genialidad. Veremos cómo lo dirige Lively.
2.
Pocos han mencionado el bajísimo nivel de producción de Caballero Luna con unos CGI que, a estas alturas, no deberían
tener un pase. A veces los enmascaran con una estética de colorines de cómic,
pero en momentos realistas casi
aturden.
3.
Estoy viendo Servidor de pueblo.
Pero voy a tardar en acabarla. Muchos capítulos y no es que sea buenísima.
Menciono una escena muy graciosa. Plutarco y Heródoto, en sueños, debaten sobre
la posibilidad del socialismo. Y Zelensky reacciona agitadamente con
convulsiones.
4.
Spider-man celebra 20 años de
adaptaciones cinematográficas. Pues no sé. Es como si un estudiante celebrara
que lleva 20 años repitiendo, a ver si ahora le sale bien.
El
guión me parece espantoso. En primer lugar por su desconocimiento del ritmo. Si
tienes 6 capítulos no puedes tener al protagonista perdido durante 5. Tiene que
haber, al menos, un avance. En segundo lugar por la falta de lógica en
conversaciones y reacciones. Cuando conoce a alguien que le puede explicar
cosas, en vez de hacer las preguntas correctas se dedica a decir memeces.
Minutos y más minutos esperando a que el imbécil actúe como una persona normal.
Y no lo hace.
Yo
lo vi así: 5 capítulos para que un tipo decida qué traje ponerse.
Los
capítulo 4 y 5, autoproclamados como revolucionarios por los creadores, son
justo lo contrario: un plagio descafeinado y cutre de Legion. Pero ahí está la cosa: nadie ha visto Legion. Nadie hace los deberes y
toman por genialidad lo que es copia y pega. Por otra parte me resultó
imposible tragar que el capítulo supuestamente más dramático esté guiado por
una hipopótamo con voz de pito. O estamos de coña o no. A setas o a Rolex.
Leí
el otro día un artículo estadounidense (David Robb) quejándose del ritmo
de la mayoría de las series, un ritmo lento sin razón de ser, plúmbeo. O con
tramas estiradas hasta la saciedad, introducciones que son una temporada
entera. O historias de seis capítulos que se podían contar en una peli de hora
y media. Un mal endémico que se perpetúa en los últimos años.
En
mi opinión ese mal lleva ahí desde Los
Soprano (herejía, ya lo sé) pero hay productos como el que nos ocupa en
el que resulta preocupante. Y me sorprende que tanta gente acepte la no
evolución de los personajes. Una serie está precisamente para eso: para que los
personajes se desarrollen. Por eso Breaking Bad, Better Call Saul, Perdidos, The Leftovers son una maravilla.
El
capítulo 6 está repleto de caprichos e incoherencias. Cada vez me gusta menos
lo que hacer Marvel. No creo que el viernes vea Doctor Strange.
Martin,
danés, deja todo atrás y se va a los bosques de Noruega a vivir como un
salvaje, a buscar la experiencia vikinga. Por suerte tiene un supermercado
cerca.
¿Es
El Quijote una comedia? Esta
película tiene mucho de quijotesco. Martin no será caballero andante pero añora
los tiempos de los vikingos. Y si bien nos parecerá ridículo al principio,
acabaremos por entender la cordura que encierra el hombre loco.
Hay
bastante más fondo del que aparenta. La crisis de los 40, el hastío del
consumismo, del ruido, del exceso de información, de la vaciedad occidental. El
deseo de silencio, de un espacio de intimidad, de reflexión. Martin es
defectuoso pero tiene una honradez brutal en su búsqueda de un sentido de la
vida. Sí, hay mucho de comedia desde que encuentra a su Sancho Panza, que aquí
se llama Musa y es un traficante de hachís. Pero esa comedia, esas absurdas
aventuras, abocan hacia el drama final que también tiene mucho de western crepuscular con ese policía, ya
casi anciano, lleno de sabiduría y sentido común.
Hay
una secuencia sin mucho sentido. La del matrimonio que viaja en el coche con
ella embarazada. Parece algo relevante y, de repente, se deshacen de la trama
para no retomarla de nuevo. Suena forzadísimo, simplemente para meter ahí a Kathrine
Thorborg Johansen, que tiene mucho tirón en Noruega y sale en todas las
series y pelis del país. También tenemos a Sofie Grabol, gracias a quien
supimos que existían series en Dinamarca (The Killing).
La
aparente liviandad puede jugar en su contra. Un drama fuerte le daría más
prestigio entre la crítica. A mí me gusta su tono, esa absurda sociedad en que
vivimos, superficial, hipócrita, material. Buena escena la de la aldea vikinga
de Guddal. Un paraíso. Hasta que aparece el kétchup.
Tal
vez no sea una gran película pero he conectado muy bien con ella.
Y
qué escenarios tan bonitos.
-Si
alguien me va a pegar un tiro en la cabeza… que sea yo.
Aparecen
tres cadáveres en una fosa tras un terremoto. Se les hace prueba de ADN. Y
resulta que corresponden con tres personas vivas. ¿Hay asesinato si los tres
esqueletos están vivos?
La
serie necesita tomarse su tiempo en los primeros capítulos para presentar una
enorme cantidad de personajes y… lugares. Pero cuando están todas las piezas en
el tablero es muy adictiva. Las interrelaciones, lo que conoce cada uno, giros
muy elaborados y el misterio que hay detrás enganchan muchísimo. Hay un momento
que no sabes si estás hablando de antes, de después o… de dónde. Y está lo
bastante bien editada para que enseguida te resitúes y la sigas con claridad.
Una
empresa que se llama Einstein-Rosen, un proyecto Occam, un pub que se llama Schrödinger…
Ese nombre me encantó. Donde estuvo la chica que está muerta y viva al mismo
tiempo.
Ciencia-ficción
procedente de Israel, muy en la línea de Fringe.
O puedes verla como la temporada 2 que nunca tuvimos de Counterpart. 8 capítulos que, sin muchos medios, elaboran una
trama muy compleja con mucha efectividad. Hacen bien en incidir en las
historias humanas que hay detrás. Redondean con ese encuentro entre el niño y
la niña.
Creo
que es una serie que hay que verla con continuidad para no perderse. Todos los
detalles cuentan.
Una
advertencia. Su final es muy abierto, exige una segunda temporada y no parece
probable que eso suceda.
Sophie
y Vincent tienen una carnicería que no va bien. Además es atacada con
frecuencia por veganos. Debido a un accidente (más o menos) matan a un vegano.
Se deshacen del cadáver vendiéndolo como jamón. Y tiene éxito. Así que se
dedican a cazar veganos.
Se
trata de una de esas comedias en que los responsables no parecen conscientes
del potencial. Es una idea muy buena y se conforman con ella. Es decir, no la
desarrollan, no la elaboran, tiran por el camino fácil. Quiero decir que tenían
entre manos una vuelta de tuerca interesante al estilo de Arsénico por compasión y lo
desperdician con chistes verdes y marrones que es lo que uno hace cuando no se
esfuerza.
Tiene
un par de secuencias ingeniosas, particularmente ese montaje en paralelo de documentales de animales y la caza de veganos. Pero hay dos hechos significativos. El
segundo asesinato llega a la hora de metraje. Y sólo dura 80 minutos, cosa que
me parece bien pero demuestra las pocas ideas que había detrás.
En
fin, una propuesta que sonaba sugerente pero que se derrumba en un guión paupérrimo.