1.
Pues gracias a Will Smith apenas se habló de los Oscar. Es irónico que
unos premios, más preocupados por el buen rollo que por el cine, destaquen por
un guantazo.
2.
El 28 de junio llega la temporada 2 de Solo
asesinatos en el edificio. La primera fue tan buena que probablemente
ésta me decepcione.
3.
Se dio la vuelta a la tortilla. Ezra Miller ha montado dos escándalos
consecutivos, así que, en la presentación de Animales fantásticos, la cancelada Rowling reapareció y Miller
fue el cancelado. Esta saga tiene demasiados problemas perimetrales.
4.
De Morbius puedo prescindir
bien a gusto. Me gusta lo que suele hacer Daniel Espinosa, pero no tanto
como para tragarme otra película clon de Marvel que, encima, tiene de
protagonista a Jared Leto, el peor Joker que se haya hecho jamás.
Tiene
un buen diseño de producción y un buen comienzo. Luego, progresivamente, decae.
Pandemias,
guerras y cambio climático obligan a los terrestres (con dinero) a emigrar a
otro planeta. Ahora quieren volver a la Tierra. De la primera misión no se supo
nada. Ahora envían a la Ulises 2.
Hay
un potencial enorme en el planteamiento. Pero la narrativa se cierra alrededor
de la fertilidad o infertilidad por radiación. Y el guión da vueltas y vueltas
y más vueltas en torno a ese único tema sin explorar ese mundo tan sugerente,
esa Tierra que es alienígena.
Pienso
que la idea estaba ahí: nuestro propio planeta nos es extraño, lo extraterrestre
es la Tierra. Pero la historia se estanca. El planteamiento de fondo es
demasiado simple y el modo de resolverlo aún más.
Tienen
algunas buenas ideas: no dar demasiadas explicaciones en sus primeros minutos,
dejar que el espectador deduzca cosas.
Flojita.
Y es una pena porque apuntaba elementos sugerentes.
De
aquí podría salir una buena obra de teatro siempre que se desarrollen con mayor
profundidad las ideas de fondo.
Como
película no acaba de funcionar. Tres actores fundamentalmente. Hay un cuarto
intérprete durante un tiempo. Un atracador (Jason Segel) entra en una
casa de veraneo. Los dueños (Jesse Plemons y Lilly Collins) vuelven
inesperadamente.
La
dinámica entre los tres lleva a lo esperado. Hablan, se cuentan cosas, se
conocen con más profundidad. En realidad el atracador es un detonante que
obliga a ese matrimonio a plantearse unas cuantas cosas.
La
idea no es nueva pero no está mal. El problema es que lo que se habla tiene muy
poca entidad. La película discurre con una planificación decente pero de modo
bastante anodino. No llega a preocuparnos o inquietarnos ninguno de los
personajes. Pese a esa trama construida para la comprensión de tres personajes,
no logramos entenderlos realmente salvo a un nivel bastante obvio.
Algunos
momentos tienen cierto toque de comedia. O eso me pareció a mí. Esos paseos
entre los árboles, esas charlas amigables. El momento de la cristalera es una
auténtica sacudida. No me lo esperaba y menos con esa explicitud.
El
final pretende tener fuerza, contar algo profundo, pero me dejó bastante
indiferente. Hay modos más inteligentes de terminar eso, creo yo.
11
de octubre de 1492. La Santa María, La Pinta y la Niña topan con un
transatlántico descomunal, construido en metal y luz. Poco después, desaparece.
En la actualidad, un ricachón (Sam Neill), con más de 300 barcos de
carga, ha perdido 6. Todos en eso que se conoce como el triángulo de las
Bermudas.
La
serie es de 2005. Antes de la revolución de las plataformas. Fueron 3 capítulos
de 80/90 minutos. Dadas las circunstancias del momento probablemente no se les
ocurrió mejor modo de explotarla. Perdidos acababa de dar en el clavo y un par de años después, seguramente, habrían hecho una cosa muy distinta en la que habría cabido de todo. Habrían
hecho, sospecho, algo como Fringe.
Porque
en esos 3 capítulos pasan esos fenómenos inexplicables que tanto nos encantan. Un equipillo de cuatro personas, pagado por
un multimillonario para descubrir qué hay detrás de los misterios. Un vidente,
una ingeniera, un meteorólogo aventurero, un periodista.
No
es una gran serie pero se aprecia, de algún modo, que las cosas empezaban a
cambiar. Arrastraba las influencias de Expediente
X y se dirigía en busca de un territorio diferente. Está en una tierra
de nadie. Entre los procedimentales del pasado y la búsqueda de los caminos que
empezaban a abrirse.
Entretenida
si te va el rollo del triángulo de las Bermudas. A mí me va.
El
título original francés era Boîte noire.
Al traducirlo al español, después de una exhaustiva investigación, no dieron
con el término de Caja negra. Así que
nos ofrecieron el inglés Black Box.
De verdad que hay gente que merecería más demandas judiciales.
Dejando
eso al margen se trata de un thriller bastante conseguido. No es un film
maravilloso pero al menos tiene una perspectiva original al enfocar el género.
Mathieu Vasseur es el encargado de analizar las cajas negras de los accidentes
aéreos. Tiene buen oído. Tal vez demasiado bueno. A veces sobreanaliza y se
equivoca.
Los
primeros 45 minutos se enfocan en esa investigación. Después, Vasseur, poco
conforme, empieza a comportarse como un detective y decide ir más allá.
Sería
un error tomárselo demasiado en serio porque la película tiene los tics
habituales: giros inesperados, coincidencias, elementos que aparecen en el
momento más oportuno… El director usa bien esos recursos para mantener la
tensión y llevar al espectador por donde quiere. Es un juego de intriga y no
hay que pedirle más.
La
interpretación de Pierre Niney es buena. Me habría gustado que
profundizara un poco más en algunos personajes.
U
es un mundo virtual con 5 mil millones de usuarios. Allí la reina de la canción
es Belle. Belle, en la vida real, es Suzu, una chica tímida e introvertida. Un
día, en U, conocerá a Bestia.
La Bella y la Bestia como nunca te la
habían contado. Una reinvención que no es un remake ni participa de clichés. Mamoru Hosoda toma el
planteamiento y se lo lleva a su terreno para convertir la animación en un
espectáculo original.
Se
entrelazan la animación tradicional con la animación por ordenador. Además,
cada una de ellas, maneja varios estilos, desde la extrema simplicidad al
abigarramiento. El colorido es apabullante, sea en los miles de detallitos
digitales o en la naturaleza del mundo real.
Maravillosa
esa secuencia en la estación de tren. Un plano fijo, el chico las dos chicas, jugando
con el fuera de campo, mostrando las dos puertas, la calle y el andén… y la
retirada de Suzu que da pie a otra escena igualmente brillante en la calle. Un
chico, una chica, separados por la calzada.
Tratándose
de Hosoda deja también un par de momentos dramáticos, demoledores,
crudos, sin sentimentalismo. La vida verdadera, más allá de la fantasía
digital, donde acontece el brutal impacto de la realidad.
El
final tiene cierto sabor a Summer Wars.
En esta ocasión no es la familia sino los amigos los que unen sus habilidades
para resolver la situación.
Otra
gran obra del director.
1.
Aparece algo nuevo de Marvel y siempre hay críticos diciendo: Diferente a todo. Y no sé qué significa
porque no es cierto casi nunca. Lo dicen de Caballero Luna y voy a dejar que me engañen. Por Oscar Isaac.
2.
No será una buena semana. En vez de hablar de cine, las redes hablarán de los
Oscar.
3.
Sandra Bullock sólo se arrepiente de haber hecho Speed 2. ¿Y no se arrepiente de Miss Agente Especial 1 y, sobre todo, 2? ¿Ni siquiera un
poquito de Loca obsesión? ¿O
de la infame Cuerpos especiales?
A ver, chica, que puestos a escoger…
4.
Francis Ford Coppola ya tiene su estrella en el Paseo de la Fama y ha hablado
de que está rodando Megalopolis.
En realidad lleva dando la tabarra con esa película desde los años 90. Esos
proyectos que se demoran en el tiempo no suelen salir bien económicamente
(obvio), rara vez entre la crítica y nunca entre el público. Ya veremos. Si la
vemos.