-Escoge:
la chica o el mundo.
Una
mujer viene del futuro para proteger al presidente de una compañía tecnológica.
El
nivel de producción es alucinante. ¿De dónde sacan el dinero en Corea? ¿Lo
regalan cuando pides ramen? Tiene secuencias increíbles para una serie. El
bombardeo de Seúl es una locura. O la fabricación del mundo post-nuclear. Pero
no sólo eso. Es la cantidad de localizaciones, de extras y esas coreografías de
peleas rodadas en un solo plano que deben exigir una cantidad de ensayos
abrumadora. Todo eso es dinero y más dinero.
El
primer capítulo plantea muchos misterios e interrogantes. Luego, el misterio
cede a algo más tópico: la acción (tiroteos, persecuciones, peleas, rescates) y
la relación entre chico y chica. Aunque hay que reconocer que, cuando llegan
los giros de guión, sorprende en varias ocasiones. Claro que, las paradojas
temporales, se llevan al extremo. Demasiado en sus últimos capítulos.
Por
lo general está muy bien rodada, con una planificación elegante, ágil e
incisiva. Por eso me llamaron la atención, para mal, algunos momentos
descuidados (la bomba de humo que desaparece de repente y algunas cosas así).
El ritmo funciona también con precisión casi siempre, pero a veces se resiente.
Los
de la Agencia de Control son como los Soldados Imperiales de Star Wars: están ahí para que los
zurren una y otra vez.
Demasiados
capítulos y demasiado largos, pero muy entretenida una vez asumidos los tics de
los doramas coreanos
-¿Cómo
en Terminator?
-Sí.
Es
inevitable pensar en Todas las criaturas grandes y pequeñas. La serie británica tenía la ventaja de
ser serie (y exploraba mejor a los personajes) y ser británica (impecable
reconstrucción de época).
La
película francesa tiene sus propias virtudes. Es película (obligada a
condensar) y es francesa (y el mundo rural francés recuerda mucho al español).
Además de ver, una vez más, que los parisinos son distintos a los demás
franceses de provincias, me gusta cómo retrata ese territorio en progresiva
despoblación, la Francia que se vacía, el valor que hay que tener para luchar
por subsistir en el campo.
Pero
no es un drama. Es una suave comedia costumbrista donde la joven veterinaria
tendrá que decidir si se queda en Mhère o se vuelve a París. He buscado Mhère
en el mapa. Es como si las autopistas le tuvieran alergia y se distanciaran del
pueblo lo más posible.
La
directora hace un pequeño canto de nostalgia al mundo agrario. Tiene todos los
clichés posibles y es totalmente previsible. Pero creo que en esta película es
lo que te pide el cuerpo. Quiero decir que desde un punto de vista fílmico me
habría gustado algún punto original o riesgo, pero seguro que es del agrado de
todo el mundo y está hecha para eso.
Muy
simpática esa niña que aparece por todas partes.
Emerald
Fennell
me ha dejado patidifuso. Es una actriz a la que tal vez viste en Llama a la comadrona o en The Crown como Camilla. Pero aquí se
pasa a la dirección y muestra una madurez y una potencia asombrosas.
Estéticamente
está muy cuidada. La puesta en escena y la fotografía están tratadas con un
mimo enorme. Visualmente es muy atractiva. El fondo es otra cosa. El fondo es
perturbador, incómodo de ver. Muy incómodo. Con situaciones de esas que quieres
que se acaben cuanto antes por lo inquietantes que son.
La
directora rompe continuamente las convenciones del género, tanto en las
decisiones narrativas (ese tono pausado en una historia de venganza) como en el
guión, que lleva a derroteros inesperados. El espectador, tal vez un listillo,
verá apuntes de Tarantino. Libreta con nombres, división en capítulos… Fennell
echa el cebo, especialmente en el último capítulo, rotulado con un IIII (con mucho sentido), con la
protagonista disfrazada de enfermera. Luego cambia el paso y nos aboca a un
final traumático, retorcido y provocativo. Nos guía en
ritmos desacostumbrados, con giros en momentos que no esperas y en direcciones que te desubican.
Apenas
hay una deconstrucción del lenguaje fílmico pero su capacidad para eludir los
tópicos es sorprendente. Lo es también ese modo de crear una atmósfera
omnipresente de violencia aunque raras veces sea explícita. Aunque esa
violencia, por así decir, moral, impregna cada fotograma.
Y,
por supuesto, Carey Mulligan está siempre perfectísima en un papel muy
exigente, con decenas de matices.
Es
buena película y deja huella. Y cicatrices. Por eso precisamente no puedo
recomendarla a todo el mundo. Hace falta acudir con un escudo. Pero desde luego es un debut sorprendente.
1.
Kung Fu. La pequeña
saltamontes. Conforme a la moda actual cambiamos al chico original por una
chica. Visto el primer capítulo me parece que eso es lo único novedoso que
habrá. Bien rodada, colores demasiado bonitos, buenas coreografías de peleas.
No es para mí. En un capítulo han contado una temporada entera. No sé qué queda
ahora salvo repetirse. Serie típica de CW.
2.
Fast & Furious 10 será la
última entrega. Dice Vin Diesel que, cuando su hija se enteró, se puso a
llorar. De alegría, supongo.
3.
Ejército de los muertos aún no
se ha estrenado y ya se especula con que Zack
Snyder tiene por ahí otra versión. Él asegura que no hay más versiones.
¿Dónde habré oído yo eso?
Una
buena peli de corte infantil originaria de Alemania. Infantil a partir de los 7
u 8 años, creo, porque ciertamente toca algún tema delicado.
Rita
Otilia Clementina Cesar Alba (Rocca) es una niña muy echada para adelante. Una
especie de Pippi Calzaslargas
de la actualidad. Divertida, sin miedo a nada, curiosa con el mundo, explorando
todas las posibilidades.
Lo
más interesante de la película es que tiene una idea central y no se separa de
ella: construir un mundo en el que se imponga la lógica infantil. Y la lógica
infantil es aterradora para el absurdo mundo adulto. La película es el choque entre ambas concepciones y Rocca no se va rendir.
Pero
no es ese su único mérito. Tiene fondo. Sobre relaciones familiares, de amistad,
redes sociales… Sobre la muerte de las personas que amamos y sobre cómo nos
encerramos. Sobre ser uno mismo. Además sabe integrar con habilidad sus
múltiples tramas y el ritmo siempre se mantiene. Podemos añadir que está
bastante bien planificada.
El
final tiende a lo sentimental pero el conjunto es bastante notable.
Barbara Sukowa hace el papel de
abuela rancia y malhumorada.
-Los
bajos fondos. Pero tú que te piensas. ¿Que esto es Chicago o qué? Esto es Lugo,
Galicia.
No
nos extraña que a la teniente Eva Mayo, después de liarla parda en la primera
temporada, la expulsaran de la Guardia Civil y le cayeran dos años de cárcel.
Pero ahora sale y quedan asuntos pendientes que investigar.
La
cuestión amnésica nunca me ha gustado porque hace que las series sean
tramposas. Ocultan datos y sirven para justificar cualquier cosa. Pero a la
zumbada de Carrie Mathison en Homeland
los espectadores le perdonaban todo, así que…
Inferior a la primera temporada. Están más interesados en compilar ambientes insanos que
en construir una investigación cabal. Hay giros forzados e inverosímiles. Tanto
en el desarrollo de la acción como en las relaciones de los personajes. Eva y
su padre se llevan mal y de repente bien, lo de Eva y la periodista es
directamente absurdo, Eva envía información a un poli cuando se supone que no
se fía, Huichi encuentra a Rebeca en un giro ridículo… Por no mencionar las ya
citadas trampas para el espectador que, por otra parte, sabemos que lo son, lo
que resulta un juego bastante tonto.
Buscan
crear una atmósfera más sórdida y oscura. Pero de todo ello sólo me gustan dos
cosas. La primera es que el carácter de Eva Mayo deriva en un personaje más
violento. Se acabó la guardia civil obligada a contenerse. Es lo que más me
gusta de la serie, cómo evoluciona el personaje hacia un lado aún más oscuro y
violento capaz de llegar a las torturas. Completamente desatada. La segunda es
que la brújula moral, sin Eva, gira hacia el inspector Salgado, un personaje
bastante bien construido.
En
mi opinión se les va la pinza en la búsqueda de lo rocambolesco. A partir de
cierto momento ya vale todo.
El
padre es imbécil total.
Buf.
Menudo petardo. Esta vez a los franceses no les ha salido bien esta comedia de
enredo.
Una
señora contrata a su inmaduro vecino treintañero para que haga de canguro de su
hijo. Al niño le viene bien que él se haga pasar por su padre y a él le viene
bien que el chico se haga pasar por su hijo. Parece que es el mejor modo de
ligar con la profe del crío.
La
peli es un desastre en ritmo, en planteamiento del enredo, en sus gags. Dura
sólo hora y veinte pero se hace eterna. Y tienen que alargarla con subtramas
que aparecen sin motivo y desaparecen sin consecuencia alguna.
Me
hizo pensar en esa obra maestra indiscutible que es School of Rock. Se ve lo difícil que es hacer una comedia de este
tipo. Está claro que Club de padres
trata de emularla en algunos momentos. El tipo inmaduro, los conflictos con los
padres, la crisis obligada, la catarsis de la verdad… Pero aquí no saben qué hacer
una vez planteado el núcleo.
Es
perfecta si padeces insomnio. Me costó mantenerme despierto. Ni siquiera hay un
momento de carcajada. Anodina.