No
sé que me ha querido contar Vinterberg. Veo lo que me ha contado pero no
lo que hay detrás.
Unos
profesores de un colegio, apoyados en una teoría, realizan un experimento:
mantenerse un poquito borrachos permanentemente, con el puntín, con un 0.5 de
alcohol en sangre. Y, oye, al principio las cosas van bien.
En
mi opinión sólo se puede enfocar de dos maneras una película así: desde el
nihilismo o desde el moralismo. Entiéndeme: un moralismo bien construido con un
drama potente de fondo, una historia a lo Dostoievski. Tampoco se puede
llegar a eso pero es para situarnos.
Sin
embargo Vinterberg no hace nada. Se balancea. No tiene por qué
pronunciarse, cierto, pero sí que tiene que ir a algún lado. Y no va. Hay una
parte de la película interesante, luego es un baile circular, luego es una
pesadez. Puede parecerme graciosa en algún momento, dramática en otros, pero su
profundidad es cero. Y un tema así tiene que tener fondo. A mí no me dice nada.
Muy
buena interpretación de Mads Mikkelsen.
1.
Sylvester Stallone, como los abueletes, vuelve a contarnos sus
batallitas. Por un lado prepara una serie de Rocky y, por otro, está
realizando un nuevo montaje de Rocky
IV. Supongo que ha visto a Zack Snyder con su Liga de la Justicia y él también
quiere de eso.
2.
Tengo tanto interés como pánico por ver Earwig
y la bruja, la primera animación digital de Ghibli. Dirigida por Goro
Miyazaki (el hijo del único Miyazaki) y que ya la pifió
anteriormente. Ay. A ver qué pasa.
3.
Interés más moderado y ninguna preocupación por Despierta la furia de Guy Ritchie. Si sale bien,
estupendo. Si no, pues no pasa nada.
Un
alien viene a destruir la Tierra. La nave tiene un accidente y él se queda
varado en un pequeño pueblo de Colorado. Durante los primeros días se dedica a
obtener información del planeta viendo las 22 temporadas de Ley y Orden. Así es como cree que
está preparado para integrarse.
La
serie se promociona como la dramedia de
médicos, misterios, asesinatos y ciencia-ficción que la Tierra necesita ahora.
Y en ese cóctel ambicioso están sus debilidades.
A
ver. ¿A qué viene toda esa trama de madre e hija? ¿A qué vienen los dramas
(carentes de interés en mi opinión) de ese pueblo? Ni avanzan ellos ni dejan
avanzar la acción principal. Porque todos esos elementos, por su cuenta,
podrían ser una serie en sí. Pero juntos se entorpecen, chocan, rara vez se
complementan, se entremezclan creando extrañeza y terminan por dejarte la
cuestión: ¿qué he estado viendo?
Admito
que algunas ideas son tan absurdas que resultan divertidas. Tiene muy buenos
momentos, ocurrencias llamativas. Pero momentos, instantes. El resto es un
quiero y no puedo por hilvanar el costumbrismo de un pueblo de las montañas con
un par de asesinatos (asesinato y homicidio), un médico forzoso, hombres de
negro, dramas flojitos, comedia más o menos brillante y catorce cosas más.
Me
resultaron cargantes los caretos de Alan Tudyk y sus chistes anatómicos. Me gustó mucho el arranque
de ese capítulo con la niña y su padre en el faro que presencian la llegada de
un OVNI.
El
final es bueno, abierto a una nueva temporada, claro, pero el conjunto me
resultó caprichoso en su evolución. Aunque también puedo entender que haya a
quien le guste la mezcolanza.
-Érase
una vez una niña pequeña que tenía un pequeño rizo en la frente. Cuando era
buena, era muy, muy buena. Pero cuando era mala…
Me
gusta el arranque. El montaje en paralelo entre la cárcel y el colegio. La vida
carcelaria y la vida estudiantil. Las peleas, las rejas. Becky y los psicópatas
a los que tendrá que enfrentarse.
Los
directores son de esos que confunden realismo con la cámara en mano. No hay
nada menos realista que eso. Sobre todo si ruedas primeros planos con cámara en
mano.
Por
lo demás la peli está bien. Sin exagerar. Becky tiene 13 años y está llena de
ira porque ha muerto su madre y porque su padre va a casarse de nuevo. Cuando
los prisioneros fugados toman de rehenes a su padre y futura madre y hermano,
Becky encontrará un modo de soltar su ira.
Y
la cosa se pondrá bastante gore. El nivel de salvajismo que despliega la
adorable cría es de nota. Ojo, mucho ojo, a la escena del ojo. No recuerdo una
película que arriesgue tanto en violencia generada por una niña. Logan es lo más cercano que se me
ocurre, pero esto es otra carnicería diferente.
Una
especie de Solo en casa pero
en versión bestia y sin moderación alguna.
Una
película extraña, un modo peculiar de contar una historia de vidas cruzadas. Se
trata de un drama de personajes conectados entre sí al que se añade una capa
tenue de ciencia-ficción, una excusa para explorar las interacciones de los
protagonistas a lo largo de 22 años.
El
director sabe sacar mucho partido al presupuesto con que cuenta. No hay muchos
actores ni escenarios pero es sólido en su narrativa y planificación. Logra que
aparente más de lo que es.
Un
hombre entrega a una joven una tarjeta sobre un experimento científico de una
compañía, Next Life. Y ella decide acercarse para ver en qué consiste eso.
Me
gusta su tono realista, la fotografía utilizada. Lo que cuenta es bastante
crudo pero no está interesado en crear una atmósfera oscura. Es una fotografía
más bien luminosa, real, un mundo normal y corriente en el que se hallan unos
personajes con graves problemas emocionales. La imagen no acompaña a los
sentimientos, busca el contraste. Como para señalar que, en realidad, podrían
ser gente feliz. Cosa que tiene sentido desde algunas de las escenas.
Hay
drama fuerte, intenso. Incluso cuando no es violenta se advierte una violencia
soterrada, latente, a punto de aflorar. Cuando llegamos al final esa violencia
parece destinada a perpetuarse indefinidamente. Y la excusa de la
ciencia-ficción vuelve a cobrar su sentido abocando a nuevas historias de vidas
cruzadas.
Interesante.
Una apuesta con sus puntos de originalidad trazada con una buena construcción
de caracteres complejos, con aristas y matices.
Una
rareza de la mano de Apple. Una serie que pudo ser para podcast pero que, al
aportar imágenes de ondas de sonido, sugiere algo más.
No
hay personajes. Sólo voces. Gente hablando por teléfono. La representación
gráfica de las ondas de audio aporta más claridad a lo que oímos. Pero no
serían del todo necesarias.
Son
9 capítulos cortitos que rondan los 15 minutos. Son historias que aúnan terror
y ciencia-ficción. Algo así como lo que debió ser La guerra de los mundos radiofónica de Orson Welles. Y
de algún modo las historias están conectadas. Eso me parece muy bien.
Me
parece bastante peor que en casi todos los capítulos los conflictos dramáticos
sean las relaciones de pareja. ¿No conocen los guionistas otros posibles temas
dramáticos? Llega un momento que se hace previsible. Llega un momento en que
algunos son casi iguales.
Los
dos últimos, directamente relacionados, están muy bien. Especialmente el
último. Muy divertido con el jaleo temporal ya totalmente disparado.
Me
gustó especialmente la onda espiral del hombre perdido en el desierto. Refleja
muy bien su estancamiento temporal mientras para los demás sigue moviéndose
todo normalmente.
Es
un buen trabajo interpretativo eso de trabajar exclusivamente con la voz pero
algunas cosas resultan forzadas. Ponen sus cuerdas vocales Lily Collins,
Rosario Dawson, Pedro Pascal, Mark Duplass, Karen
Gillan, Aubrey Plaza, Danny Pudy…
1.
Que una película rusa sea comprada por Estados Unidos para hacer un remake no
suele suceder. Pero ciertamente Sputnik
lo merece. Creo que aquí los rusos dan una lección: reinventan Alien mejor de lo que saben hacer
los propios americanos.
2.
Godzilla vs. Kong ha rascado
121 millones en la taquilla mundial. La mejor entrada desde la pandemia. Me
alegro por Warner. Por hacer las cosas bien. No como otras. Y no diré nombres.
3.
Puñales por la espalda 2 y 3
están en marcha. Y Netflix las compra por 450 millones de dólares. Es uno de
los mayores acuerdos de derechos que se ha realizado y que muestra la guerra de
las plataformas por el mercado internacional.
4.
El día 18 se estrenará la serie Mare
of Easttown. La protagonista es Kate Winslet así que tiene buena
pinta. Da igual de qué trate.